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Carol: He tenido una larga carrera de docencia e investigación sobre la historia de las mujeres y quería juntarlas. La historia no ha sido amable con las chicas, han sido subestimadas y desfiguradas. Es duro encontrarse con lo que les ha pasado y como se sentían con todo eso. Siempre han estado los representantes que hablen por las chicas, pero es más difícil lograr que ellas hablen por sí mismas, especialmente cuando haces una retrospectiva hasta el tardío periodo victoriano o la primera mitad del siglo XX.Entonces, ¿el problema es que los que han escrito la historia son mayoritariamente hombres?
Definitivamente. Un buen ejemplo es la British Medical Journal, que podrías pensar que es una fuente confiable y lo que realmente dicen es chocante. Tienden a ser tan estereotipados. En un artículo publicado en 1946, justo después de la guerra, un psicólogo anotó: “Ellas [las de “la vida alegre”] gastan una gran cantidad de tiempo en maquillarse y adornarse, aunque no tienen problema en fregar y son impúdicas en cuanto a su ropa interior. Sus lecturas favoritas consisten en las vidas amorosas de las estrellas de películas que salen en los diarios semanales, viven en un mundo de fantasía y de glamur erótico. Frecuentemente, son más inteligentes y sofisticadas que sus padres, a quienes desprecian y aventajan en inteligencia”. Es tan negativo y sexista. ¿A qué le temían tanto? Lo que argumento en uno de los capítulos es que existe una categoría de lo “femenino” construido a partir de la ansiedad de los hombres.
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Tengo que hacer muchas lecturas entre líneas. Muy a menudo, cuando la gente se ha cerrado sobre lo que consideran un comportamiento bárbaro o problemático por parte de las chicas, es porque había un cierto progreso en la manera en que las mujeres estaban viviendo sus vidas. Entonces cuando repasaba los escándalos y delitos relacionados con las mujeres jóvenes, muy a menudo los examinaba y me enfrentaba a una paradoja. Entre más barro se levantaba, más transformaciones estaban sucediendo.¿Tiene algún ejemplo específico?
Bueno. El libro comienza hablando de la “trata de blancas” en Londres, a inicios del siglo XX, cuando las chicas eran secuestradas en las estaciones de tren y salones de baile, para forzarlas a prostituirse. Esto redundó más en un pánico moral hacia las mujeres que habían caído en eso que en un problema generalizado, pero esto trajo a la luz un debate acerca de la sumisión sexual y social de las mujeres casi al mismo tiempo que el de los movimientos sufragista –justo cuando había todo este pánico sobre si las mujeres debían votar. Algunas veces encuentras esos pánicos morales en un momento en que las cosas están progresando, en el sentido de que algunas personas encuentran esos momentos algo aterradores; cuando la historia está haciendo un salto y la estructura social está cambiando.
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Soy historiadora, así que creo que puedes entender cosas que están pasando en el presente al explorar cómo llegamos hasta aquí. Es útil saber si las cosas han mejorado o empeorado para las chicas. Si lees un periódico hoy en día, es fácil tener la impresión de que todo está muy mal, que las mujeres están atormentadas por la inconformidad corporal, desórdenes alimenticios, troles virtuales, que tienen muerte cerebral y obsesión por los senos. Nunca diría que todo es rosado para las mujeres, pero mirando atrás, no me queda duda en la cabeza de que las cosas han mejorado en el transcurrir del siglo pasado.Exactamente, ¿de qué manera han mejorado las cosas para las mujeres?
Algo significativo es que las mujeres mayores de 21 obtuvieron el derecho al voto en 1928 (en 1918 solo las mujeres mayores de 30 podían hacerlo), que en realidad no es algo lejano, fue hace menos de un siglo. Otra cosa que ha ayudado es la disminución del servicio doméstico, en el que tenían que usar esos trajes horribles y comportarse de una manera sumisa y autocrítica, con su vida sexual y tiempo de ocio vigilados. Tan pronto como tuvieron la oportunidad de hacer otras cosas, aún cuando se tratara de trabajar en una horrible fábrica, se liberaron de un infierno.
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Creo que esa es su opinión porque las mujeres han progresado a zancadas, lo hicieron en materia de educación y han entrado al mercado laboral, que provoca controversia y la ira de los hombres. Ella estaba hablando de como en internet, obtienes rabia y aversión, trolling y abusos. Eso, definitivamente, es perturbador. Pero hay muchos hombres que simpatizan con el feminismo y muchos hombres que rechazan todo ese odio en la web. No creo que los hombres odien a las mujeres o las discriminen más de lo que solían hacerlo, no puedo pensarlo siquiera.Creo que hay una concepción muy extendida de que en internet, la cultura del porno contribuye significativamente a un ambiente misógino
Oh, claro. Seguramente tengas razón. Quiero decir, nuevamente, el porno online… Tal vez hemos exagerado el grado en que es solo un problema de la mujer. Hasta cierto punto lo es, y si los chicos esperan que las mujeres se comporten como las estrellas porno que ven, obviamente hay un problema. Pero creo que vale la pena pensar que, en realidad, el abuso en la web y la obsesión con el porno es más un problema de los hombres que de las mujeres.
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Creo que es una respuesta brillante. Te lleva a la pregunta sobre el victimismo, tan discutida. ¿Es posible ver a las mujeres todo el tiempo como víctimas? ¿Hay formas del feminismo que exageran este victimismo? Es complicado, porque obviamente hay casos en que las mujeres son víctimas de la violencia de los hombres –y más que de los hombres, son violencias contra la mujer–, desde abuso en internet hasta violación. Y hay intentos de algunos hombres por victimizar a las mujeres. Pero el feminismo es acerca de renegar de ser identificada como una víctima, ¿no? En realidad, es un acto de protesta, de decir “no queremos ser víctimas, vamos a luchar”. Es un asunto complicado.

Recuerdo cuando The Guardian sacó una columna llamada Naked Ape en los 70. Algo así como el precursor del Everyday Sexism Project de Laura Bates. Naked Ape expuso implacablemente los sesgos sexuales del lenguaje cotidiano. Pero las cosas no siempre se movieron hacia adelante… También recuerdo cuando Private Eye puso en circulación una serie llamada Loony Feminist Nonsenses en los 80, con caricaturas de mujeres enormes y desesperadas, con cuchillas atadas a su vagina rogando por hombres.Fue una de las razones por las que bauticé el libro Girl Trouble. Los medios siempre amaron y continuarán amando las historias de chicas en problemas, o causando problemas. Aún hoy, las historias de mujeres maleducadas atraen a cierta audiencia. Las mujeres tienen buen registro y si están en problemas o saltando como locas por lucir sexys, siempre habrá un deseo de escribirlo y mostrar una imagen sesgada. Creo que tienes que ser muy cuidadoso sobre la manera en que lees esas imágenes ahora o históricamente, y el libro intenta centrarse en ese punto.Finalmente, escuché que su editor estaba haciendo una campaña de marketing en la que si te tatuabas el diseño de la portada, obtendrías los libros de Zed Books gratis y de por vida.
Sí. Pensé inmediatamente, “¡pero qué irresponsable, por Dios!”.¿Tiene que ser toda la portada, con tu nombre incluido?
Tienes que estar realmente loco para hacer algo así. Pero debo decirte, algunos de mis colegas más jóvenes me dijeron la semana pasada, “vamos, Carol, tatúate un poco. ¡Una rosita en la espalda, para recordar la publicación del libro!”.Carol Dyhouse es la autora de Girl Trouble: Panic and Progress in the History of Young Women
