Cuadrado: el nuevo jugador letal de Mourinho

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Cuadrado: el nuevo jugador letal de Mourinho

Juan Guillermo Cuadrado podría convertirse en el arma preferida del entrenador portugués.
6.2.15

A los fanáticos de los deportes les encanta psicoanalizar a los entrenadores. Entre más famoso sea un técnico, más profundas las indagaciones. Y entre los técnicos más observados—de cualquier deporte— está el entrenador del Chelsea, José Mourinho. Mezcle un ego del tamaño de un pequeño cuerpo celestial con un récord ganador como el del Mourinho y el resultado es algo imposible de ignorar. Uno tiene la sensación de que al dejarse llevar por su atracción gravitacional y fijarse en cada uno de sus movimientos, los secretos del fútbol podrían revelarse en todo su esplendor.

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El pasado fin de semana fue una de esas ocasiones. Mourinho hizo un par de movidas tardías en el mercado de invierno: vender a Andre Schurrle, el atacante/volante alemán de 24 años al que muchos recordaran por haber ganado el Mundial de Brasil y reemplazarlo con Juan Guillermo Cuadrado, el extremo de 26 años que también llamó la atención durante el pasado Mundial; siendo el socio perfecto del superhéroe colombiano James Rodríguez, convirtiéndose los dos en líderes de los rankings de asistencias y goles respectivamente.

Mourinho, quizá más que cualquier otro entrenador de élite, habla abiertamente y a menudo acerca de las características que busca en sus jugadores. Esto es especialmente cierto en el caso de sus extremos, una posición en la que, con el tiempo, ha llegado a establecer un arquetipo de jugador. Muchos comentaristas han recurrido a este modelo para explicar el negocio Cuadrado-Schurrle: Cuadrado encaja en él mejor que Schurrle. Pero esa explicación no es suficiente. Además, es una explicación que Mourinho, un tipo que se enorgullece especialmente de su versatilidad (al fin y al cabo ha ganado títulos en cuatro países distintos), detestaría.

Ese supuesto extremo ideal de Mourinho no es difícil de describir: se trata de un jugador con todas las cualidades ofensivas que alguien podría desear—visión, regate, movimiento, pase— y compromiso defensivo, tanto físico como táctico. "Una creencia común es que Mourinho no soporta a los jugadores — especialmente a los extremos— que no regresan para defender" observaba Gary Neville en un artículo que escribió acerca de un entrevista que le hizo a Mourinho en octubre pasado.

Hay bastante evidencia para demostrar lo anterior. En 2004, Mourinho reprendió a Joe Cole por su falta de disciplina en defensa: "Joe puede llegar a ser titular pero tiene que mejorar cuando el equipo necesita que participe en la organización defensiva". El regaño no vino tras una equivocación. Cole acababa de saltar de la banca para anotar un gol que significó una victoria contra Liverpool, pero así de serias son para Mourinho las tareas defensivas. Cole se tomó la crítica a pecho. Su juego cambio y juntos llegaron a ganar la liga; dos veces.

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Mourinho también ha retado a otros jugadores. Cuando Juan Mata no aceptó sus nuevas responsabilidades defensivas, Mourinho lo envió al Manchester United. El año pasado regañó a Eden Hazard, lo cual dio pie a rumores acerca de la partida del belga hacia un nuevo equipo, pero se quedó y ha dado muestras de mayor madurez. Pero quizá ningún jugador ha tomado las indicaciones de Mourinho tan bien como Samuel Eto'o. Durante su paso por el Inter de Milán, Eto'o— quien fue en su momento un goleador de talla mundial— hizo las veces de carrilero por derecha y así ayudó a su equipo a ganar un par de partidos claves contra el Barcelona por la Liga de Campeones.

Cuadrado, quien juega de extremo derecho, comenzó su carrera como defensor lateral derecho. A primera vista, eso parece convertirlo en el jugador perfecto para Mourinho. El problema es que, a pesar de sus inicios, Cuadrado no es conocido por ser el defensa más capaz ni disciplinado. En lugar de eso se parece a Hazard, un jugador ofensivo, rápido, creativo y con una capacidad espectacular para driblar rivales.

Aquí es donde el arquetipo se empieza a desmoronar. No es como si Schurrle fuera un jugador sin ningún compromiso. Aún si ese fuera el caso, Mourinho ha soportado a unos cuantos atacantes que no defienden. Por dios, tuvo a Cristiano Ronaldo en el Real Madrid y Arjen Robben fue clave durante su primera etapa en el Chelsea.

Son las declaraciones de Mourinho acerca de su primer equipo en Chelsea— aquel que tenía a Robben como figura— más que aquellas acerca de sus preferencias tácticas y defensivas, las que dan algunas luces acerca del fichaje de Cuadrado. Aquí está Mourinho hablando con Neville acerca de la diferencia entre su primer equipo en Chelsea y el de esta temporada:

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"Creo que el equipo de 2005 tenía una ventaja a comparación de este equipo y esa era el instinto matador. Cada vez que pudimos cerrar un partido, lo hicimos. No recuerdo ningún partido en el que tuviéramos al rival acorralado y no hubiéramos ganado. Era un equipo que no perdonaba".

"Este equipo aún no está en ese punto. Somos más artísticos, creo yo. Controlamos mejor el juego con la pelota y los movimientos entre jugadores, haciéndola circular".

[…]

"No ves a Duff driblando sin rematar al arco, tampoco ves a Robben atacar el espacio sin sacar una pena máxima o un tiro. Tenemos algunos jugadores que todavía están en la línea entre lo artístico y lo letal. Necesitamos cerrar más partidos".

El problema de Schurrle no era falta de disciplina, pero quizá era un artista y no un jugador letal, al menos no lo suficiente para Mourinho. Tiene olfato goleador y un gran sentido de la ubicación, pero no va desarmar a toda una defensa por sí solo. Fue su estilo ofensivo, más que su compromiso defensivo, lo que llevó a su salida del equipo.

Ahora, Cuadrado va a competir por un puesto en el once titular contra el brasileño Willian, quien tampoco es un jugador letal. Pero Willian si es un jugador tan trabajador y disciplinado como un futbolista puede llegar a ser. Con Cuadrado, Mourinho tiene una opción radicalmente distinta, una jugador más directo y dinámico que Schurrle. Esto le da a Mourinho más flexibilidad. Si el equipo tiene la ventaja, puede poner a Willian y proteger el resultado. Si el equipo está buscando un gol, tiene a Cuadrado. Mourinho no estaba buscando un arquetipo. No tiene uno. Lo que estaba buscando era un comodín.