Cultură

La guía VICE para sobrevivir a la crisis de los 25

Deja de llorar, date un baño y arregla la cagada que es tu vida.
Hannah Ewens
London, GB
12.11.16

Ilustración por George Yarnton.

Estás de vacaciones, viendo un menú, y de repente caes en un abismo existencial. ¿Papas fritas o en gajo? ¿Qué te gusta más? Pero, a fin y al cabo, ¿qué importa? Los dos son pedazos de alimento llenos de almidón que cuestan 25 pesos. Pero espera, ¿no deberías estar ahorrando? ¿Y si eres demasiado irresponsable para algún día ser capaz de mantener a tus propios hijos? Y a los 26 años de todas formas ya pasó la plenitud de tu fertilidad, ¿cierto? Probablemente vas a tener que adoptar, bueno, eso si es que te gustan los niños. En todo caso, si eso va a pasar pronto, ¿no deberías mejor cortar con tu novio y dedicarte los próximos cuatro años a coger con todos los que puedas?

Entonces te acuerdas de las papas y le dices a tu novio que quieres papas fritas. Pero te las sirven frías.

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Es el primer día en la oficina después de las vacaciones y te sientes raro. Después te das cuenta que esa sensación extraña en realidad es que "andas chido". Luego llega María y pregunta cómo te fue en tu viaje y le dices que bien. Luego Jaime pregunta lo mismo y dices que fue increíble —un mundo alejado de la productividad y de sentirse explotado, mal pagado, como un engrane desechable en la máquina, con más de 2 mil correos que responder al día—. Después vas al baño y empiezas a buscar maestrías en Google.

¿Dudas de ti mismo y te sientes atrapado en un trabajo o una relación? ¿También estás desilusionado de la "vida real"? Lo más probable es que estés atravesando la crisis de los 25.

Oliver Robinson es un hombre que también tuvo su propia crisis de los 25, dejó atrás partes de su vida, y se dedicó a estudiar la crisis de los 25 como un fenómeno. "La crisis del cuarto de vida es un arma de dos filos", me dijo por teléfono. "Es una época de inestabilidad y estrés. Pero también es una época de desarrollo intenso y potencial de crecimiento".


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Hoy en día, estas crisis con más comunes entre los jóvenes porque, además de que el mundo en que vivimos es un lugar aterrador, lo que tradicionalmente hacíamos a los veintitantos se pospuso una década: la gente se casa y tiene hijos después de los 30 años. "Lo bueno es que ofrece una oportunidad para que la gente se divierta antes de establecer una rutina. Lo malo es que aumenta las probabilidades de sufrir una crisis del cuarto de vida porque hay más inestabilidad y estrés a esa edad", dijo Robinson.

También dijo que hay dos tipos de crisis de los 25: la crisis de encierro y la crisis de bloqueo. "En la crisis de encierro, la persona siente que no importa cuánto se esfuerce, nunca va a poder entrar en la sociedad adulta", explicó. "En la crisis de bloqueo, la persona siente que está en un camino en el que no quiere estar y tiene que tomar decisiones importantes sobre lo que quiere hacer, algo que puede ser un proceso muy largo y doloroso".

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Pero claro, no tiene que ser así; con suerte, ¡puedes experimentar una emocionante combinación de ambas!

Como lo último que quieres es que te digan que empieces a meditar o a usar un pizarrón para escribir tus emociones (idea de mi mamá) para superar esa confusión/parálisis, aquí tienes algunas recomendaciones de coaches personales, sicólogos y gente que tiene experiencia en el campo de las crisis del cuarto de vida para que la tuya sea más leve.

Un grupo de jóvenes en motocicletas. Foto por Chris Bethell.

Admite que tu reacción a esta crisis es ridícula pero muy normal

Según Karin Peeters, coach personal y sicóloga, la crisis del cuarto de vida es básicamente estancarte en el estrés de una toma de decisiones prolongada. "Algunas personas se paralizan y no hacen nada; otras deciden huir, ya sea que renuncien a su trabajo, dejen a su pareja o se vayan de la ciudad", dijo Peeters. "Y la tercera reacción es pelear, es decir 'Voy a trabajar más duro, voy a ir al gimnasio y voy a hacer todo lo posible para lograr algo, lo que sea'".

Reconoce tu respuesta. La mía está entre a) la parálisis que impide tomar hasta la decisión más simple (cómo qué quiero para comer) y b) huir de las circunstancias. No recomiendo ninguna de las dos, pero si quieres analizar tu comportamiento y trabajar en tus impulsos en vez de tomar decisiones a ciegas, estar consciente de ti mismo es muy útil.

Cambia tu concepto de tiempo

Tomemos un dilema clásico de la crisis de los 25: "¿Debería quedarme en mi trabajo cuando, en realidad, lo que quiero es viajar en algún momento y lo único que estoy haciendo es acercarme más hacia una muerte segura en vez de planear mi ruta por Centroamérica?".

Esta ansiedad se intensifica porque estás pensando en tus planes a corto plazo. ¿Debería hacer todo esto ahora, ahora, ahora? La coach personal Natalie Dee sugiere expandir tu noción del tiempo: "Planea las cosas a largo plazo", dijo. "Piensa: 'tengo veintitantos y me gustaría viajar un rato. Ese es un plan muy general pero te da más tiempo para lograrlo. Después de los 30, quiero dedicarme a lo que me gusta. A los 40, quiero tener una vida estable'. Y en esos diez años, si quieres una familia, ábrete a la posibilidad de conocer a alguien".


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En otras palabras: deja de andar como loco porque ya te quieres ir esos tres meses a Tailandia y date cuenta de que ya eres diez años más viejo que todos los demás en las fiestas de la luna llena. No va a pasar nada si te esperas un par de años más. También puedes aplicar este tipo de planeación menos neurótica a otros aspectos de tu vida.

Deja de ver el matrimonio y todo lo que implica como un punto clave en tus primeros años como adulto

"No sé por qué tengo una fijación con esta edad pero creo que es cool tener 37 años y estar soltera", dijo Bertie Brandes, cofundadora de la revista Mushpit, la cual acaba de sacar su "número de crisis", que se trata sobre la crisis de los 25. "Creo que tienes que reevaluar el concepto de que el matrimonio es un punto clave de tu vida como adulto. Date cuenta de que cada año de tu vida es muy valioso. Es una presión que nos autoimponemos. Tengo amigos solteros mayores que yo y, aunque no les emociona mucho eso, saben que no son un desastre y que están bien".

Una extensión de esta línea de tiempo invisible es tener hijos. Esto normalmente afecta más a las personas que tienen matriz que a los hombres. Según Peeters, esta es la razón por la que tantas mujeres recurren a ella a sus veintitantos, cuando los hombres generalmente lo hacen décadas más tarde. No puedes competir con la biología pero sí puedes reducir la presión que te impones. Además, si lo que más te preocupa es no encontrar marido, como me dijo una excolega, si para los 40 sigues soltera, vas a ser guapa, distante y lista para aprovechar la primera ronda de divorciados. Recuerda eso.

Olvídate de regresar a la universidad

Si tienes el dinero, vas. Si lo que necesitas es estudiar y cambiar de carrera, vas. Pero regresar a la universidad para retomar tu adolescencia solo te va a causar más problemas económicos de los que ya tienes y es una pésima idea. No eres Van Wilder y, gracias a Dios, no quieres serlo. Sigue adelante con tu adultez; no pidas un préstamo para estudiar una maestría en emprendimiento creativo.

Confía en tus rompimientos motivados por la crisis

Si cortas con alguien en un ataque relacionado a la crisis de los 25, no te preocupes tanto. "Estos rompimientos no son un síntoma accidental", dijo Brandes. "Hay un punto en tu vida en el que crees que cierta persona es la indicada pero, espera, no, es un imbécil y lo vas a cortar. Es una edad muy egoísta y tienes que obsesionarte contigo un rato".


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Al ser egoísta, estás aprendiendo sobre ti y sobre lo que necesitas de tu pareja para que no termines quedándote con una persona aburrida.

No dejes de tener sexo regularmente

Esto un hecho científico, así que no lo cuestiones. Esa temporada en la que no duermes con nadie es una época dorada de productividad y autodesarrollo. No obstante, también te puedes volver tan exigente y separatista, que es casi como si trataras de ver cuánto tiempo puedes aguantar sin tener sexo. Si ya pasaron seis meses, ¿qué son otros tres años?


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No. "Trata de tener sexo al menos una vez cada cuatro meses", recomienda Brandes. "Si no, te empieza a dar miedo la intimidad y te obsesionas con tu carrera, o con tu no-carrera, o con cómo sales en las fotos y empiezas a ver tu propio Instagram más que el de tus exnovios. Se te olvida cómo interactuar de esa forma con otras personas".

No hagas de tu recámara un espacio sagrado

"Si conviertes tu recámara en un santuario extraño donde nada puede estar fuera de lugar, empiezas a creer que nunca vas a poder compartir un espacio o una cama con otra persona", dijo Brandes. "Es como tu segundo útero".

Foto por Bruno Bayley.

Aprende a diferenciar entre lo que deseas y no que necesitas

Vamos a la escuela, a la universidad, buscamos trabajo y seguimos la ruta que nos imponen sin cuestionarlo. Por eso no es ninguna sorpresa que la mayoría de las crisis de los 25 se deban a que nos quedamos a pastar solos mientras vemos cómo se esparce el rebaño.

La coach Natalie cree que es momento de separar lo que quieres de lo que sientes que debes tener. "Una 'necesidad' es algo que te imponen, posiblemente la sociedad, tus amigos o tus colegas. Tiene una energía diferente a la del deseo", dijo. "Es casi una obligación e implica mucha presión. El deseo es lo que te mueve a hacer algo; eres tú el que lo busca".

Ten cuidado de no echarle la culpa a un área específica de tu vida

Es fácil pensar que si tienes un trabajo decente vas a ser una persona completamente diferente y todo lo demás va a salir bien. "No puedo dejar de pensar en que ya no debería estar soltera pero no tiene nada que ver con el hecho de que necesite o quiera una relación; es más bien porque estoy confundida con lo que pasa en el resto de mi vida", dijo Brandes. "Es peligroso porque si te fijas la idea de que tu trabajo es lo que te hace infeliz y no lo es, y luego renuncias y te das cuenta, vas a estar en problemas".

Protege tu derecho a estar cansado

Me tomó muchos años no sentirme culpable por "no ser lo suficientemente productivo" si decido sentarme en la cama y ver Netflix cuando estoy sensible o físicamente cansado. Fueron meses o "años" desperdiciados por esas crisis mentales durante las que no funcionaba a toda capacidad. Pero si sientes que necesitas un descanso, no te sientas mal por tomarlo.


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"El año pasado tuve depresión y me quedaba todo el día en la cama viendo vlogs en YouTube; no podía dejar de verlos", dijo Brandes. "Sentía que estaba desperdiciando mi vida y, tres meses después, escribí un artículo sobre eso en el que expresé todo lo que sentía y cobró sentido. Cada experiencia que vives, incluso si consiste en estar cinco días en la cama, te va a servir de algo. Solo no lo sientes en el momento. Estamos tan programados para pensar que tenemos que hacer algo todo el tiempo que ya le perdimos el respeto a perder el tiempo. Cuando pierdes el tiempo es cuando pasan las mejores cosas o cuando se te ocurren las mejores ideas. El descanso es útil. Si estás en la cama, tu cuerpo está descansando aunque tu mente se esté volviendo loca".

Esta cultura de tener que estar "prendido" constantemente y vivir a toda velocidad en todos los aspectos de tu vida todo el tiempo tiene el mismo origen que la crisis de la edad mediana. Como dijo Robinson, tienes más probabilidades de tomar una decisión correcta si lo haces con calma a que si lo haces estresado, así que date tiempo para relajarte cada que tengas la oportunidad.

Haz algo, lo que sea

Si de algo te consuela, no importa cuánto la cagues en tu vida inmediata, a la larga probablemente no va a ser tan malo. Sólo hazlo. O no, y quédate aquí con este artículo guardado en favoritos, sigue pidiendo papas frías y saliendo con alguien que te aburre.

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