'En Cantos': Un documental sobre los cantos alrededor de la muerte
Hablamos con la realizadora de este trabajo sobre las cantadoras Las Tejada y de cómo se vive la tradición de los cantos fúnebres en el Pacífico Chocoano, específicamente en la población de El Valle.
Fotos por Verónica Luna.La muerte se vive. Cuando no se paga lloronas, ni se hace comilonas de cuy para 180 personas -la familia-, se reserva una sala de un edificio silencioso para que asista el que prefiera, y vestido de negro salude formalmente y parta. Cuando no se hace silencio, se grita, se llora, se patalea, se bebe aguardiente, se juega dominó o las maruchas. Incluso, en algunos rincones de nuestro territorio la muerte flota por los ríos y se obliga a ser ignorada, se cuelga avisos de amenaza y no se le permite que haga parte de la vida de los que están rodeados por ella. En otros lugares, la muerte también se canta.
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En la población del Valle, Chocó, las Tejada, desde que recuerdan, son las llamadas a acompañar el momento de la muerte con su canto y juegos. Este grupo de mujeres se propone fortalecer esta práctica casi desaparecida en El Valle. Crean un semillero y transitan un camino en el que se descubren como colectividad mientras buscan la manera de adaptar su práctica ancestral al presente de una comunidad pequeña del Chocó, con un territorio cambiante por las fuerzas naturales, y un turismo y un desarrollo incipientes. Verónica Luna se quedó alrededor de un año en El Valle, grabó durante todo ese tiempo material para su documental y le tomó tres años la edición de En Cantos. Con la comunidad acordaron un trueque: un video promocional para el grupo de los cazadores que ahora se dedican a la guianza y ecoturismo y un video promocional para el grupo de las Tejada.Los alabaos, romances, chigualos y gualíes son cantos que hacen parte de los ritos fúnebres de las comunidades del Pacífico colombiano. Una de las prácticas culturales que más ha resistido contra viento y marea es precisamente la de los alabaos. Entre la numerosa población afrocolombiana, se desarrolló una manera de despedir a los muertos que une a la comunidad en un solo canto y que dura una larga noche, donde se come juntos, se juega juntos, se llora juntos y se vive en colectivo la experiencia de paso del ser querido. Con la fuerza en la voz, un grupo de personas de la comunidad acompaña con alabaos a los muertos mayores, con chigualos y con gualíes a los niños; cada comunidad tiene su propia versión y los practica distinto, pero en todas se constituye como un momento central: el acompañamiento a la muerte en el mundo de los vivos. Esta práctica ha sido fuertemente atacada por la iglesia católica -y todas las iglesias-, la guerra y la modernidad. Ahora es vulnerable y tiende a desaparecer así como desaparecieron ya casi en su totalidad los ritos fúnebres afrocolombianos de la región Caribe y, quien sabe, tal vez de otras regiones que ni supimos. Por eso es importante la labor de fotógrafos y documentalistas que nos abren las puertas a mundos que se extinguen.
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Aquí, partes de una conversación con la realizadora quien lanza el trailer de su documental En Cantos, hoy miércoles 17 de agosto (más detalles del lanzamiento al final de la entrevista).***Explícame en tres líneas de qué va el docu….A través de la cotidianidad de las cantadoras del grupo de alabaos Las Tejada, se cuenta cómo se vive la tradición de los alabaos y de los cantos fúnebres en el Pacífico chocoano, específicamente en El Valle. En Cantos, es una pieza audiovisual que explora los ritmos musicales que son parte fundamental de estos ritos y busca capturar la riqueza visual y sonora de esta comunidad.¿Por qué El Valle? ¿Cómo llegaste ahí?Bueno, El Valle llegó como por azar en realidad. Yo tenía ganas de ir a Andagoya, porque en ese momento quería hacer un documental como mi tesis. Siempre me ha llamado mucho la atención la música Afro, los ritos fúnebres y su valor para la comunidades, quería ir a indagar. Después me encontré con un gran amigo que había estado en El Valle y que conocía al presidente del consejo comunitario, ellos estaban trabajando con el naciente Grupo Ancestral Las Tejada. Nos conocimos e inició un proceso de intercambio, Les conté lo que quería hacer, resaltar la sonoridad, del espacio y de sus voces. Yo no sabía nada, llegue un poco como a la expectativa de lo que pudiera surgir con ellas allá.Luego salió hacer el Festival de Especies Migratorias…El festival de las “Viajeras sin Maleta” es otra forma de sincretismo. Para la comunidad es una tradición celebrar la llegada de tortugas, ballenas, aves y peces que migran a lo largo del Pacífico, era como un carnaval que empezaba en los meses de agosto. Luego llegó Parques con Fundación Natura, Codechocó es quién administra los recursos y entre todos se reparten las ganancias del asistencialismo. El territorio cambió y así la celebración de las especies migratorias. Parques se convirtió en el “creador” de una iniciativa para proteger los animales que llegan a las costas de El Valle.
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Cuando yo llegué los miembros de la comunidad estaban re apropiándose del festival desde su concepción, era como participar de un renacimiento, se sentía el empoderamiento; tanto así, que PNNC y Fundación Natura nos negaron los recursos para llevar unos libros que nos habían donado. La diferencia esta vez fue que buscaron apoyo externo. Ahí estuvimos como Repercusión Balele, un colectivo multidisciplinario en arte, diseño, comunicaciones, arquitectura y presentamos el proyecto alimentado por ellos mismos a través del consejo comunitario. Fue un proceso difícil, hay muy poca credibilidad. Empezamos a enlazar con los grupos internos de conservación y el proyecto se hizo solo, apunta de mano cambiada.
¿Qué función cumplías tú en el Festival de las especies migratorias?Gestión, relacionamiento, producción audiovisual, pedagogía de comunicación popular básicamente. Allá tuve la oportunidad de aprender sobre sus celebraciones. Estuve en la celebración del 20 de julio, que es un poco extraña: entierran a un gallo vivo en el piso y lo único que queda por fuera es la cabeza, y con los ojos vendados y un machete, intentan cortarsela. Quien lo logre se gana el gallo y hace sancocho. Para celebrar el día de la virgen cantan arrullos por una semana, todas las noches se turnan por barrio. El último día hay bude, la virgen llega en barco y la fiesta va hasta el amanecer. Ahí ya entra el vallenato y el reggaetón. En diciembre es lo mismo, todo el tiempo hay cantos, hay rap, improvisaciones de todo tipo. Está el bunde, la chirimía, la danza y comunidad.
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¿Y las Tejada?Ellas son las que siempre han sido llamadas para cantar cuando alguien se muere. Sus abuelas, tías, hermanas, primas, todas saben cantar y han crecido rodeadas de cantos, de acompañamientos. Y bueno, también está el tema de los turistas, hacen eventos, conciertos en los hoteles, tienen que rebuscarse de algún modo y esto es lo único allá. Ellas son las pioneras en esta tradición afrocolombiana del El Valle, se acompañan, conversan, indagan y se proyectan con la fuerza que les da el canto. Son una reconfiguración de la familia. Hace poco una de las cantadoras murió por el abandono estatal, tuvo dolor de cabeza por un mes y no pudieron hacer nada, porque no hay nada, si alguien se enferma de gravedad en El Valle, tiene que salir o morir. Era muy joven, tenía 3 hijos. El documental es en memoria a ella: Grisela Perea Tejada.Entonces, ahora tu estás apoyándolas para ir a Andagoya*…Andagoya para ellas es un escenario de aprendizaje, más que para presentarse en público, aunque eso les encanta. Ellas conocen los cantos por tradición, pero ahora no hay mucha gente que cante ese tipo de cantos en la zona. Ellas llevan solicitando varias veces apoyo a instituciones en Bahía Solano para asistir a ese encuentro, pero hasta ahora no ha pasado de promesas.Cuando empezaron a reunirse, a conformar el grupo, a proyectar unas metas comunes, a encontrarse en espacios autónomos como mujeres -donde no siempre están los esposos y donde se encuentran para ellas mismas, para construir y conocerse-, empezaron a investigar cuál es la historia detrás de todo esto. Hasta ahora lo hacían porque desde chiquitas iban a velorios, porque invitaban a las mamás y a las abuelas a cantar.
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Entonces de ahí Andagoya. Es un festival dedicado a las tradiciones alrededor de la muerte, donde ellas quieren aprender para poder enseñar y que su semillero siga funcionando. Allá, con ellas haremos el lanzamiento del documental.
***Hoy miércoles 17 de agosto a las 7 pm, todos a apoyar a las Tejada para llegar a Andagoya, en el Café de la Reserva carrera 3 #12-08, Candelaria, Centro. Bogotá.*El Encuentro de Alabaos, Gualíes y Levantamiento de Tumbas del Medio San Juan, Andagoya se celebra cada año en Andagoya y reúne agrupaciones de todos los municipios vecinos que practican estos cantos en y para sus comunidades.
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