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Vice Blog

CONVIRTIENDO EL ACEITE VEGETAL EN UN GRAN SÍ

22.12.09

En 2004, cuando Estados Unidos se abría paso a la brava a través de Irak para resguardar el Medio Oriente, el peligro del cambio climático (y el poder de los huracanes) no había pegado tan fuerte en la cara de los norteamericanos, y verter aceite vegetal en unos tanques de gas en los aledaños de los restaurantes de comida rápida era algo que sólo los hippies hacían. Un caso en particular: el de Josh Tickell cuando cruzó el país entero en una furgoneta alimentada con una mezcla de etanol y gas freón que dejó secos a todos los basureros durante 5 años; fue algo así como la marca del sueño ahi-viene-el-futuro.

El problema era que la furgoneta no emitía el cocktail tóxico de CO2, NO, y otros contaminantes. Era tan segura como aquello a lo que olía: como las patatas fritas. Aún mejor, el aceite vegetal era mucho más barato que la alternativa, la cual, durante 2004, iba disparada a su costo máximo. Resultó que la Van Vegetariana de Tickell no era el patito feo del cuento: se encontraba en la vertiente de un movimiento tan significante para la energía, que prometía reemplazar todo aquello alimentado por petróleo. Esto traería también consecuencias no intencionadas, como el aumento en los precios de la comida y la escasez de agua que el biodiesel podría causar en el mundo desarrollado.

Aun así Tickell no se detendrá. En este programa de Motherboard, Eddy Moretti aprende cómo se desarrolla un nuevo tipo de combustible -un biocombustible basado en algas, haciéndolo más facil de producir, sin necesidad de tierra o agua- y sobre cómo llevar la revolución del cambio climático, la combustión limpia y el ahorro de energía a las masas