Salud

Tengo unos ovarios terribles: así es vivir con el Síndrome del Ovario Poliquístico

Durante años no supe que mi regla irregular, mis gases, el exceso de vello y los fuertes dolores menstruales se debían al Síndrome del Ovario Poliquístico.
19 Mayo 2020, 4:00am
ovarios poliquisticos

Desde los doce años he tenido mucho vello corporal, acné hormonal, tendencia a ganar peso rápidamente, gases continuos. Pensaba que vivir así era lo normal, pero no: todo debido a unos ovarios terribles.

Hace poco, con 23 años, me diagnosticaron Síndrome del Ovario Poliquístico (SOP). Los Ovarios Poliquísticos reciben este nombre debido a que los ovarios presentan quistes de tamaño variable, lo que es fácilmente reconocible en una ecografía o en una citología. Sin embargo, es necesario presentar otras características para que sea diagnosticado como síndrome. El SOP es, en definitiva, un desequilibrio hormonal crónico que afecta exclusivamente a las mujeres. La hipófisis del cerebro —el órgano encargado de producir hormonas sexuales— libera niveles erróneos de las hormonas que dirigen el ciclo menstrual: produces más testosterona; es decir, más hormonas propiamente masculinas, y esto hace que se produzcan cambios en todo tu cuerpo.



El síndrome se compone de un conjunto de problemas que no siempre se dan de forma simultánea: acné, aparición de exceso de vello corporal, tendencia al sobrepeso, cambios de humor, tendencia a la depresión, inflamación, desajustes menstruales, infertilidad, caída del pelo, sensación constante de hambre. Un SOP no cuidado puede derivar en obesidad, diabetes y cáncer de endometrio. ¿Cuál es, sin embargo, el mayor problema del SOP? Lo terriblemente difícil que es darse cuenta de que lo tienes. Sin embargo el SOP está presente en un porcentaje de entre el 4 y el 12% de mujeres en edad fértil.

Esta variación se debe a que los síntomas dependen de cada mujer en concreto y, además, aparecen aislada y paulatinamente. No se trata solo de una enfermedad invisible socialmente que afecta a las mujeres, sino que también es una enfermedad invisible para nosotras mismas, puesto que en muchas ocasiones no se diagnostica de manera eficaz y los síntomas se toman como patologías sin relación. El SOP es además una de las causas más comunes de infertilidad en las mujeres, debido, precisamente, a la irregularidad en las reglas, que puede ser más o menos fuerte.

"Lo terriblemente difícil que es darse cuenta de que lo tienes"

En mi caso, lo primero en desarrollarse fue un acné muy fuerte que me cubría toda la cara. Tenía 12 años y además mi cuerpo estaba lleno de pelo por todas partes: me hacía la cera cada dos semanas. Con 18, los granos habían remitido sobre todo en la espalda, aunque seguía teniendo bastantes, pero el problema con el vello persistía, así que comencé a hacerme la láser movida por la inseguridad de tener más vello corporal que la mayoría de los chicos que conocía. Barriga, piernas, ingles, brazos y poco después comencé con la láser facial. No era la única en mi entorno: conocía a otra chica en mi instituto que también tenía que recurrir incluso a la láser facial. Ella fue la primera persona en mencionar las palabras “ovarios poliquísticos”. "Es por eso que tengo tanto pelo", me explicó.

En aquel momento no relacioné lo que dijo con mi cuerpo; sin embargo, a los 19 años el dermatólogo me explicó que mi acné era hormonal y me derivó a la ginecóloga. La etiqueta "hormonal" solo me transmitía una idea: iba a tener granos para siempre. La ginecóloga me examinó y me hizo varias preguntas. Una de ella fue sobre mi menstruación: no, no tenía una regla regular, llegando a pasar meses sin ella y otros meses con dos o más menstruaciones. Mis períodos, además, se alargaban hasta los siete días de sangrado intenso, aunque sin dolor. La ginecóloga afirmó que tenía ovarios poliquísticos; que eso explicaba mi vello corporal, mis períodos y mis granos.

Me mandó tomar pastillas anticonceptivas. Las pastillas son el método más utilizado para tratar los ovarios poliquísticos: los estrógenos reducen la producción excesiva de la hormona masculina, la testosterona, y equilibran los síntomas. Además, pueden reducir el desarrollo de quistes y el riesgo de tener cáncer de endometrio. Con ellas, noté que el pelo me crecía más lentamente y en menor cantidad; también me desaparecieron muchos granos. Sin embargo, me provocaron efectos secundarios, como cambios de humor muy bruscos y una apatía preocupante: no veía sentido a levantarme de la cama, todo me parecía tener poco futuro.

Poco a poco, los síntomas fueron extendiéndose: me despertaba diariamente abatida, yendo al trabajo con ganas de llorar. Este sentimiento se unió a fuertes dolores menstruales y a una hinchazón continúa, con gases constantes que no me dejaban hacer una vida normal. Envidié a aquellas amigas a las que las pastillas no les daban apenas efectos, aunque también tenía otras a las que les pasaba como a mí: una de ellas había probado más de un método anticonceptivo y había tenido que dejarlos todos por haber desarrollado principios de depresión.

"Me desapareció la regla cinco meses durante dos años consecutivos"

Las dejé y todo volvió más o menos a la normalidad: la sensación de abatimiento se fue enseguida; aunque seguía teniendo hinchazón de barriga. Tras eso, engordé doce kilos en un mes, que volví a perder al mes siguiente, sin variar apenas mi estilo de vida. También me desapareció la regla cinco meses durante dos años consecutivos.

Acudí a una nueva ginecóloga que me resolvió, por fin, muchísimas dudas sobre mi cuerpo. Me explicó no solo que tenía ovarios poliquísticos, sino que tenía SOP. Me dijo que, en mi caso, al tener tantos quistes y al haber estado largos períodos sin regla, sería bastante difícil que me quedara embarazada.

Me contó también que las pastillas anticonceptivas son una manera de intentar equilibrar las hormonas, pero que a algunas mujeres les provocan demasiados efectos secundarios y solo les sirven para enmascarar el problema. Recalcó la importancia de cuidarse: hacer deporte y comer muchos vegetales, frutas, evitando los lácteos, los hidratos y, sobre todo, el azúcar.

El SOP es un síntoma que afecta a la calidad de vida de las mujeres que lo tienen y que puede derivar en enfermedades graves. La invisibilización de la enfermedad provoca que muchas mujeres la sufran sin saber que la tienen. Es cierto que la característica de los quistes en los ovarios se puede localizar fácilmente en una citología rutinaria, pero hay muchas mujeres jóvenes que nunca se han realizado una. Según la última ENSE (Encuesta Nacional de Salud Española), en 2017 el 74,1% de chicas entre los 15 y los 24 años nunca se había hecho una citología; tampoco el 18,9% de las mujeres entre 25 y 34 años.

Es importante dar visibilidad al SOP, normalizarlo y esforzarse por diagnosticarlo para prevenir, además, la obesidad, la diabetes o el cáncer que puede provocar. En mi caso, lo más importante fue que me ayudó a entender mi cuerpo. Está bien saber que tengo unos ovarios terribles con los que voy a tener que aprender a convivir; es mucho más fácil, sin duda, gestionar lo que te ocurre cuando sabes lo que es.