Coronavirus

Traficantes del cártel de Sinaloa nos explican cómo afecta a su negocio el coronavirus

Los productos químicos que utilizan para elaborar la metanfetamina y el fentanilo proceden, principalmente, de China, y los cárteles de México empiezan a quedarse sin existencias

por Keegan Hamilton; traducido por Mario Abad
01 Abril 2020, 3:15am

Cocineros del cártel de Sinaloa preparan una mezcla de heroína y fentanilo en un laboratorio clandestino cerca de Culiacán en junio de 2019. Foto por Miguel Fernández-Flores / VICE News

Jesús es un narcotraficante del cártel de Sinaloa. La semana pasada, él y otros de sus compañeros recibieron un mensaje de WhatsApp de su jefe, Ismael “el Mayo” Zambada, en el que anunciaba el incremento de los precios de venta al por mayor de la metanfetamina. Los productos químicos que utilizan para elaborar la metanfetamina y el fentanilo proceden, principalmente, de China, y los cárteles de México empiezan a quedarse sin existencias.

“Mayo nos envió este anuncio, que decía: ‘A partir de ahora, todo el mundo va a vender 450 g de cristal por 15 000 pesos (582 euros) debido a la escasez. Antes, el precio era de 2500 pesos (97 euros)”, nos contó Jesús, que pidió que conserváramos su anonimato. “El mensaje también decía: ‘Si no obedecen, aténganse a las consecuencias’”.

La razón de que el precio se haya sextuplicado es la pandemia del coronavirus. La cadena de suministro de un cártel es una estructura compleja y de ámbito internacional. Los ingredientes químicos que se usan para fabricar metanfetamina y fentanilo proceden, principalmente, de China, el epicentro de la pandemia. En una entrevista reciente para VICE, Jesús dijo que sus “cocineros” ya empezaban a notar la escasez de algunos materiales básicos usados en el proceso de elaboración de droga.

“Debido al coronavirus, hay muy poca importación o distribución desde China a Ciudad de México.”

El coronavirus ha causado estragos en la economía mundial. Al parecer, se han visto afectados todos los sectores que dependen de China para obtener materias primas, en especial las farmacéuticas y los fabricantes de suministros médicos, productos esenciales para el cuidado de la población enferma y la contención del virus. Y los cárteles de la droga tampoco son inmunes a esta crisis.

Jesús asegura que sus cocineros siempre tienen a su disposición una reserva de sustancias químicas para un mes, pero las existencias están empezando a agotarse y no es fácil reabastecerse. Un cocinero de otra facción del cártel de Sinaloa, que se identificó como Enrique, refirió un problema similar. Según él, el precio de la acetona (que se utiliza para fabricar heroína) se ha duplicado en 15 días, pasando los 20 litros de los 54 euros a costar 136.

“Ha cambiado mucho”, señaló. “Ahora mismo los precios están altísimos. Debido al coronavirus, hay muy poca importación o distribución desde China a Ciudad de México. No es fácil obtener los productos químicos. Se podrían conseguir, pero los precios se han disparado en todo el mundo”.

Enrique asegura haber oído rumores de que el kilo de fentanilo, que los cárteles compraban a 870 000 pesos (31 800 euros), cuesta ahora un millón de pesos (38 100 euros). Este potente opioide sintético, que disparó de forma alarmante el número de muertes por sobredosis en Estados Unidos, llegaba por este país desde China por correo internacional. Sin embargo, en mayo del año pasado el Gobierno chino endureció las medidas de control, lo cual propició que el fentanilo comenzara a producirse en México, para lo cual solo era necesario importar los ingredientes básicos, sobre cuya distribución no se aplican medidas tan estrictas.

Uno de los centros del comercio de fentanilo es la provincia china de Hubei, donde la COVID-19 se ha cobrado más de 3100 vidas desde enero. Yan Xiaobing es un traficante encausado por el Departamento de Justicia estadounidense que tiene una empresa en Wuhan. Según el autor del libro Fentanyl Inc., Ben Westhoff, la autoridades provinciales permitieron a la empresa de Yan, que fabrica muchos otros productos químicos, operar en una zona de desarrollo económico especial que ofrecía exenciones fiscales. Pekín no ha querido arrestar o extraditar a Yan, alegando que no existen pruebas de que haya infringido la legislación china.

La llegada del fentanilo ya ha alterado el mercado mexicano de la heroína, provocando un desplome del precio de la goma de opio de la amapola ⎯una sustancia negra que se refina para obtener la heroína⎯, que ha pasado de un coste de 1600 euros el kilo hace unos años a los 290 euros el kilo. Para los cárteles es ahora mucho más rentable fabricar el fentanilo, ya que lo podían producir todo el año con productos químicos que, hasta hace poco, eran baratos y accesibles. La heroína, por el contrario, requiere grandes campos de amapolas que solo pueden cosecharse en una época concreta y por jornaleros cuya mano de obra tiene un coste.

Cartel members break up a brick of fentanyl-laced heroin into powder. (Photo by Miguel Fernández-Flores/VICE News)
Miembros del cártel machacan un bloque de heroína adulterada con fentanilo para crear polvo. Foto por Miguel Fernández-Flores / VICE News

Los cárteles mexicanos dominan el mercado del cristal de metanfetamina desde hace mucho, sobre todo desde mediados de la década de 2010, cuando Estados Unidos empezó un control estricto de los medicamentos para el resfriado que contenían pseudoefedrina, usada por estadounidenses para producir metanfetamina a pequeña escala en laboratorios caseros. Ante este monopolio estadounidense de la metanfetamina, los cárteles aumentaron la producción, comprando a China la efedrina y otras sustancias químicas esenciales. Las autoridades mexicanas ya han cerrado numerosos laboratorios clandestinos con capacidad para producir cientos de kilos de metanfetamina al mes. Ahora, en Estados Unidos es posible comprar fácilmente metanfetamina a un precio muy bajo.

Jesús cree que la subida de precio ordenada por el Mayo fue más una jugada oportunista que motivada por una escasez de materia prima. Según él, el aumento de la producción de metanfetamina en los últimos años ha provocado también que haya más competencia entre los cárteles rivales, lo que a su vez se ha traducido en una disminución de los márgenes de ganancia.

“Es solo una excusa para subir los precios”, dijo. “El negocio ya no es lo que era. Invertían 100 000 y ganaban 200 000. Es mucho dinero, pero tampoco tanto para el riesgo que supone. Ahora quieren seguir invirtiendo la misma cantidad, pero ganar 1,5 millones”.

La portavoz de la DEA (Administración para el Control de Drogas estadounidense) Katherine Pfaff dijo que la agencia está analizando en qué medida afecta la pandemia del coronavirus a los mercados ilegales de la droga, pero que todavía es pronto para determinarlo.

“Es difícil valorar la situación”, añadió. “LA DEA sigue monitorizando estos aspectos. Pasará algún tiempo hasta que tengamos una idea más clara de hasta qué punto la emergencia sanitaria ha afectado al narcotráfico”.

La situación en China parece estar mejorando. Desde el jueves, 19 de marzo, no se han registrado apenas positivos de COVID-19. La gente vuelve a sus puestos de trabajo y las fábricas han reanudado la producción, pero la crisis, en cierto modo, acaba de empezar. La pandemia afecta ahora a Europa, Estados Unidos y Latinoamérica y podría dañar la economía mundial.

Hace dos semanas, Estados Unidos y México anunciaron nuevas medidas restrictivas en los desplazamientos transfronterizos, lo cual podría presentar mayores dificultades a los traficantes, que suelen transportar sus productos de contrabando oculto en coches y camiones.

A cartel gunman stands guard at a clandestine drug lab in Sinaloa. (Photo by Miguel Fernández-Flores/VICE News)
Un hombre armado del cártel hace guardia en un laboratorio clandestino en Sinaloa. Foto por Miguel Fernández-Flores / VICE News

Un traficante que trabaja para el Mayo en la ciudad fronteriza de Mexicali nos explicó que, hace dos semanas, la cantidad semanal de metanfetamina y heroína que se pasaba de contrabando pasó de 15 kilos a 5, debido a la falta de suministros y al endurecimiento de las medidas por parte de Estados Unidos. También expresó su preocupación por la imposibilidad de pasar dinero y armas de contrabando a México.

El investigador político Bryce Pardo, especializado en el estudio de mercados ilícitos de droga, dijo que la cadena de suministro de productos químicos podría verse aún más perjudicada si se deben suspender o limitar las operaciones en los puertos marítimos debido al aumento de casos de contagios en México o Estados Unidos.

“Habrá muchos productos esperando en los puertos porque no habrá suficiente personal para descargarlos”, señaló Pardo. “El problema podría solucionarse en Asia, pero luego, en la parte receptora ⎯Estados Unidos y México⎯ se producirá un retraso por falta de estibadores para descargar”.

Se habla ya de un aumento del precio de la droga en los mercados de la dark web debido a la escasez de productos químicos en China, así como de indicios de que los cárteles mexicanos están acusando la crisis de otras formas. Un medio de comunicación informaba de que el cártel La Unión de Tepito, de Ciudad de México, ha dejado de recibir envíos de imitaciones de artículos de lujo, como zapatos y monederos.

Pardo también señalaba que la pandemia podría causar estragos entre los consumidores de drogas de Estados Unidos. En el caso de los consumidores ocasionales, reducirán el hábito debido al distanciamiento social y al confinamiento. Sin embargo, los perfiles toxicómanos seguirán buscando sus dosis al coste que sea.

“Para empezar, los consumidores crónicos de metanfetaminas y heroína ya no gozan de buena salud”, dijo Pardo. “Viven en los márgenes de la economía y la sociedad. Es muy probable que el virus mate a muchos de ellos. Eso frenará la demanda, ya que son los que consumen más volumen”.

Actualmente, hay 993 casos de COVID-19 y 20 muertes en México, pero al no disponer de la posibilidad de realizar test masivos, estas cifras podrían distar mucho de la realidad. Según Enrique, el virus podría ser una “cortina de humo” o una excusa que hayan aprovechado los líderes de los cárteles para subir los precios, aunque él confiesa que también estaba nervioso.

“Todo el mundo tiene miedo. Se oye todo tipo de cosas”, dijo. “Unos dicen que es una simple gripe; otros, que te puede matar. Ya no sé qué creer”.

Jesús, sin embargo, se mostraba escéptico respecto a los riesgos que conlleva el virus.

“Yo creo que es todo mentira”, dijo. “No me lo creo. Creo que son patrañas. No conozco a nadie que se haya contagiado de coronavirus”.

Respecto a las perspectivas de futuro del negocio, Jesús es optimista. Tal vez los costes de sus operaciones aumenten a corto plazo, lo que lo obligaría a subir los precios, pero a la larga, se producirá un goteo de esos costes hacia los consumidores.

“Como proveedor, es bueno porque ganas más dinero, pero mis clientes van a tener que aumentar el precio por gramo en la calle, y habrá gente a la que no le guste eso”, explicó. “Pero como son adictos al cristal de metanfetamina, se quejarán, pero al final acabarán pagando lo que les pidamos”.

Miguel Ángel Vega participó en este artículo.

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