Foto de Café Tacvba cedida por prensa de Netflix

“Rompan todo: la historia del rock en América Latina”

Esta serie dirigida y producida por Picky Talarico y con la producción ejecutiva de Gustavo Santaolalla, Nicolás Enten e Iván Entel cuenta los orígenes del género en español hasta la actualidad. Con más de cien entrevistas y un gran material de archivo.
16.12.20

Sexo, droga y rock and roll. Una de las mil frases que conocemos. No importa tanto cómo suena el rock, importa el concepto, importa lo que viene detrás de esta idea que une países, culturas y formas de vida. Un género que nace desde lo subterráneo, que se escucha desde el fondo del garaje de las casas, que sabemos que está siempre ahí, escondido, oprimido y oculto, pero que cuando explota, se vuelve masivo, se te mete en las venas y no podés dejar de adorarlo, perseguirlo y consumirlo.

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Todo este conjunto de sensaciones es Rompan todo: la historia del rock en América Latina, una serie documental que se estrena este miércoles en Netflix, y que cuenta en seis capítulos cómo llegó el rock and roll a los países del sur, y cómo fueron los jóvenes quienes lo convirtieron en un lenguaje único y universal.  

Los episodios rescatan un material de archivo que nos permite profundizar en los orígenes del género. Muchos de los que aparecieron arriba de los escenarios en los sesenta, setenta u ochenta son entrevistados veinte o treinta años después frente a cámara. Cuenta con las voces de Charly García, Fito Páez, Ricardo Mollo, Litto Nebia, Julieta Venegas, Claudio Gabis, Billy Bond, Nito Mestre, Fabiana Cantilo, Celeste Carballo, Richard Coleman, entre otros artistas que llegaron con una propuesta distinta a lo que se respiraba en el aire. 

Todos los que hoy son referentes del rock cuentan el nacimiento de sus influencias hispanohablantes. Confiesan cómo surgió el despertar de un fanatismo que los llevó a componer canciones que marcaron la historia, aún en los momentos más difíciles para la juventud y la cultura underground.

En el documental vemos cómo los jóvenes supieron encontrar un lugar en las calles y en los bares de las capitales, mientras que los artistas componían letras que respondían a un interés social, a la intención de cambio y a nuevas formas de pensar. Los músicos y sus seguidores son protagonistas de las respuestas a los golpes de Estado, las dictaduras militares, la represión y la persecución que vivió también el rock en Latinoamérica. 

Hoy esas letras, más allá del tiempo en el que surgieron, también le hablan a la juventud de nuestro tiempo. El productor Gustavo Santaolalla, quien no solo conformó Arco Iris en los sesenta, sino que luego se presentó como productor de grandes bandas latinoamericanas como Café Tacuba, La Maldita Vecindad, Molotov y Los Prisioneros habla de las persecuciones que existen en las sociedades latinoamericanas post neoliberalistas y se manifiestan también en el rock: “Si vemos la serie, hacemos un corte y nos trasladamos al último festival de Viña del Mar, está Mon Laferte arriba de un escenario contando la situación que le tocó vivir con las cartas que recibió de los carabineros, y también cuenta el miedo que tuvo. En ese momento la gente empezó a cantar ‘no estás sola, no estás sola’, entonces ahora también pueden perseguirte, ahora también pueden ir por tu música”.

Esta serie cuenta cómo comenzó cierta persecución a los representantes del género por contradecir al gobierno de turno; sin embargo, como también cuenta Santaolalla, “el rock se convirtió en el lenguaje de los jóvenes y los jóvenes suelen ser contestatarios, eso pasó y va a seguir pasando, aunque el mundo cambió y con él la juventud”. 

Es quizás por eso que la función del rock comenzó y continúa buscando una respuesta. El rock quiere ser libre. El rock nos despierta. Rompan todo, porque el rock no ha muerto. 

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