Combinación de fotografía e ilustraciones de una mano comprando un título en una máquina expendedora con un billete de 5 €.
Ilustración: François Dettwiller
Actualidad

10 preguntas a un falsificador de títulos universitarios

Después de que iniciara falsificando la firma de su madre cuando iba a la secundaria, Chris empezó a falsificar documentos más importantes.
13.4.21

El término "falsificador" nos recuerda al personaje de Leonardo DiCaprio en Catch Me If You Can. Sin embargo, Chris* tiene una mente mucho menos criminal y más parecida a la del personaje Kim Ki-jung de la película Parásitos, un amigo con conocimientos tecnológicos al que acudes para conseguir un diploma falso.

Como muchos de nosotros, Chris probó suerte con la falsificación por primera vez tratando de evitar meterse en problemas con su mamá. Después de falsificar su firma en un reporte escolar, pensó que era bastante bueno en ello y decidió monetizar su talento. Sus clientes son a menudo estudiantes y adultos jóvenes que necesitan algún documento. Chris les da lo que necesitan, desde certificados de cursos vocacionales hasta títulos académicos falsos.

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Aunque ahora tiene un trabajo respetable, Chris todavía hace falsificaciones ocasionalmente. Pero es una actividad arriesgada: en Francia, donde vive Chris, podrían condenarlo hasta a tres años de prisión y el pago de multas que asciendan incluso a los 45.000 euros. Las penas por el mismo delito en el resto del mundo suele ser similares. Nos encontramos con él en París una tarde para que nos hablara de su doble vida.

VICE: ¿Cuándo empezaste a falsificar documentos?
Chris:
Tenía alrededor de 13 años. Me interesé en la tecnología de la información y quería ser diseñador de juegos. Era bastante bueno con Photoshop y tenía mucha práctica pues faltaba constantemente a clases y no quería que me castigaran. En ese entonces, yo traficaba drogas como mula y conocía a todos en Île-de-France [los suburbios de París]. Cuando la gente se enteró de lo que hacía, empecé a falsificar documentos para más personas.

¿Qué tipo de documento falsificas? ¿Y cómo te aseguras de que no te descubran?
Siempre trabajo con gente a la que conozco: conocidos de mis días como mula, amigos o amigos de mis amigos. La regla básica es que revelar nombres está prohibido. Si descubren a alguien, dirá que compró un documento falsificado pero no sabe quién lo hizo, y eso es todo. Todas mis conversaciones están protegidas y borro todo una vez que termino el trabajo. Si la policía viniera a verme, no tendría pruebas en mi contra. De cualquier modo, suelo hacer solo documentos poco importantes para evitar atraer ese tipo de atención.

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¿Los títulos académicos falsos no se consideran documentos importantes?
No, importante sería más algo como registros policiales, contratos de trabajo o de alquiler. Esos documentos son monitoreados muy de cerca y las implicaciones legales de falsificarlos son completamente distintas.

En términos generales, ¿cómo se acercan las personas a ti?
La mayoría de las veces ellos me buscan, pero a veces yo les ofrezco mis servicios. Conocí a un tipo que, después de completar un curso de capacitación en marketing, buscaba trabajo desesperadamente sin éxito. Me sentí mal por él y, lo más importante, tenía dinero para pagarme. Así que falsifiqué un certificado de maestría en administración para él. Le dije que en las referencias de su CV pusiera mis datos, en caso de que un reclutador llamara para verificar sus pasantías. Ahora es director de proyectos en una empresa de energía que cotiza en la bolsa.

¿Cuál es la solicitud más extraña que has recibido?
Una vez hice un diploma de preparatoria. Parecía algo trivial, pero fue para un sudanés que se mudó a Francia. Estaba solicitando la ciudadanía francesa y para ello tenía que aprobar un examen de francés nivel B1. Pero si muestras un diploma de una preparatoria [francesa], ya no es necesario hacer el examen.

¿Cómo son tus tarifas en comparación con las de los falsificadores en la red oscura?
Realmente no se puede hacer una comparación. No tengo un precio fijo, todo depende de la dificultad de la solicitud. El diploma de preparatoria constó €200 y el título de maestría € 1,700. Los títulos universitarios son bastante complicados: hay que encontrar el sello de la institución, la firma del Director de Educación; además, hay un número de matrícula único y algunas fórmulas legales. Una vez, casi cometo un error: no me di cuenta de que el rector de la universidad había cambiado. Tuve que hacerlo todo de nuevo y buscar una nueva plantilla con la firma correcta.

¿Entonces no lo haces todo desde cero?
Por supuesto que no. Utilizo mi red personal de contactos: todos conocemos al hermano de la tía de un amigo que se graduó de esta o aquella escuela. Les pido que escaneen el certificado y les digo que es para un proyecto de fotografía o de investigación. Si no puedo obtenerlo así, busco en línea. Hay muchas personas que publican sus títulos para dar fe de sus habilidades. Cuando pido que escaneen un documento, la mayoría de la gente no sospecha. De hecho, están muy felices de mostrar su maravilloso título de una universidad prestigiosa; les sube el ego.

Falsificar documentos suena muy fácil. ¿Cómo pueden asegurarse los empleadores de que las certificaciones de alguien son auténticas?
Eso es lo que me molesta: la mayoría de las veces, no revisan. Algunos ni siquiera piden una copia del certificado. Están felices solo con leer el CV. Sin embargo, lo entiendo; es imposible revisar todos los documentos de los solicitantes. La mayoría de las veces, asumen que la gente no mentiría.

El principal problema con el que podrías encontrarte es que un reclutador descubra que tu CV incluye certificaciones falsas. Pero la policía no tiene el tiempo ni los recursos para dar seguimiento a todos los casos de fraude; van tras las redes organizadas grandes. No soy un pez gordo, por eso estoy bastante a salvo. Ahora, sólo falsifico documentos de vez en cuando; se puede decir que soy un trabajador autónomo. Tengo un buen trabajo y no quiero arriesgarlo todo.

Es curioso, siempre he pensado en los falsificadores más como artesanos que como diseñadores gráficos nerds.
Eso definitivamente era cierto hace 20 años. Para recrear un sello de cera, por ejemplo, necesitabas a un zapatero. Pero hoy nadie te va a pedir los originales, todo se fotocopia. Puedes adquirir algunas habilidades de edición fotográfica en OpenClassrooms [una plataforma de formación profesional francesa] y listo.

¿Crees que haya muchos pequeños falsificadores como tú?
Es difícil decirlo; no es que tengamos un sindicato. En las organizaciones de tráfico de drogas, todos tienen una función precisa basada en sus conocimientos y, por lo general, hay alguien en la pandilla que falsifica documentos. Lo que la gente no sabe es que no es necesario ser un profesional, solo necesitas saber cómo usar Photoshop o InDesign. Y todos conocemos a alguien que es bueno en eso.

*El nombre fue cambiado.