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CARETOS Y BOLINGAS: DE CHARLETA CON NONO KADÁVER

Nono Kadáver es el tipo al que cabe el honor, pongámoslo así, de haber dado a luz a Toni Bolinga, uno de los personajes más guarros, zafios, borrachuzos y zopencos, y con todo arrogantes, que haya visto el mundo del comic; no es poco. Detective más interesado en los mandatos de su sudorosa entrepierna que en hacer que brille la verdad, un concepto abstracto que se la trae flojísima, el Bolinga, cuyo ocasional parecido físico con Duke Nukem es mera coincidencia, esparció corrosión y mala baba desde las páginas del TMEO durante unos años, se ganó su buena cohorte de seguidores y después, a decisión de su creador, desapareció, a diferencia de Makoki para no renacer.

A Nono le perdimos un poco de vista y la publicación de dos libros, Caretos y Rotulando in Spanish / Lettering en español (Blur Ediciones los dos) nos lo trajo de vuelta, abandonada su faceta de historietista y decantado parece que definitivamente a la ilustración. La apertura en Barcelona de una exposición de algunos de sus caretos originales suponía una ocasión pintiparada para dejarnos caer por ahí y cruzar unas palabras con Nono. Y eso hicimos.

Vice: En los últimos tiempos te habiamos perdido la pista y nos preguntábamos qué estarías haciendo. ¿Has estado escondido?

Nono Kadáver: He hecho poca cosa, la verdad. No se puede negar que la cosa está mal. Por una parte decidí jubilarme del mundo del cómic, que es algo que ya no me interesa. Ni lo leo ni produzco.

El cómic como medio de contar historias, intuimos, porque ilustración sí que sigues haciendo.

Ilustración sí, desde luego. Antes de que llegase toda esta crisis estuve trabajando bastante en publicidad, que es durillo pero mola.

Tras crear un personaje como Toni Bolinga, los requisitos de la publicidad, ese seguir las normas y no herir la susceptibilidad de nadie, tuvo que resultar difícil.

Bueno, pero yo lo que vendo es mi estilo, que es lo que a mí me ha servido. Pero a la vez te tiene demasiado encasillado. La verdad que, salvo algún bobo que no se entera de nada y llama para pedir una ilustración en plan Tim Burton, en general me han llamado porque querían "un Nono".

¿Lo de Tim Burton te lo han dicho de verdad?

Sí. Y alguna cosa en 3D, también. Y yo me pregunto, ¿pero por qué se te ocurre eso? ¿Por qué me llamas para pedirme algo así? "Bueno, es que he visto tu book y..." ¿Y qué carajo tendrá que ver mi book con todo eso?

En una entrevista de hace la tira de años, Gilbert Shelton decía que aún había gente pidiéndole historias de los Freak Brothers o el Superserdo cuando él llevaba ni se sabe cuánto haciendo otras cosas.

Yo, además, decidí matar a Toni Bolinga y parece que desde entonces empieza a gustar, no sé si acerté.

Ahora que te podrías forrar con una serie para Digital+.

No sé, ya venderemos los derechos o lo que sea para dar de comer a mi hija. Pero no, no me apetece dibujar tebeos. Eso fue una fase de mi vida de la que no me arrepiento, me lo he pasado bomba y tengo unos colegas cojonudos, pero éste no es el momento. Saqué con Blur este primer librito de Caretos...

Fue gracias a ese libro que te retomamos la pista: "mira, el Nono, que sigue".

Y que ahora se ha vuelto serio, ¿no? Es que no hacía nada desde los dos álbumes que me publicaron la gente del TMEO. Estoy súper contento con ese librito y con el trato con el editor; son una gente estupenda. Después decidimos publicar un libro absolutamente marciano: mis trabajos de rotulista. ¡Un libro que no hay por dónde cogerlo! No sé si es para frikis, o para coleccionistas, o... Pero tenía gracia. Les presenté el proyecto pensando que me iban a mandar a la mierda, ¡y no! Es una editorial que publica mucho diseño, pero, claro, estar en una colección en la que también está Gallardo o Enrique Flores...

Yo pensé hacer una camiseta con uno de los rótulos que salían en ese libro, el de "Blues chungo".

Lo de "Blues chungo" fue para unas historietas de Joe Sacco.

Antes volver sobre Caretos no podemos dejar de preguntarte algo sobre Toni Bolinga. ¿Se basa en alguien que conociste, o es una mezcla de varias personas? Todos sabemos de gente que tiene un rasgo u otro de Toni Bolinga, pero alguien que los reúna todos, pues, ¡madre de Dios! menudo elemento...

Bueno, Toni Bolinga, primero, no existe. Si existiera habría que matarlo, ¡ja, ja! No, es mucha vida de baretos, colegas, barbaridades que te cuentan, barbaridades que haces, otras que se te ocurren... Y su compañero, Heinrich, era... En fin, su lado bueno, que siempre tiene que haber alguno. El colega que siempre ponen en las películas de policías, que es buen tío...

Un poco patosillo pero en el fondo con buen corazón...

Algo así.

En Caretos caricaturizas personajes de toda calaña, algunos a la altura de Toni Bolinga.

Básicamente todos. Yo diría que es un compendio de malnacidos. Esa era la idea. Ahora bien, repaso el libro y hay alguna gente a la que aprecio, incluso algún amiguete. Pero bueno, la primera idea era recopilar caretos. Están los que hay aquí expuestos más otros que ya vendí, otros que hice expresamente para el libro... Rebusqué caretos entre viñetas, entre cosas que había publicado en prensa años ha... y me dejaron total libertad.

Hay mucho famosete y politicastro. ¿Querías caricaturizar a esos personajes o es que te atrajeron sus rasgos?

Hombre, me gustan más los feos, que te lo ponen a tiro. ¡Je, je! Si tuviera que retratar a alguien guapetón para mí sería una faena.

Nos ha hecho especial gracia el de Carod Rovira como trasunto de Mao Tse Tung.

Bueno, ¡ése fue mi gran éxito de la temporada! Lo estuve paseando por todas las agencias y a raíz de esto me salió algún curro. Le tengo mucha manía. Aparte de lo físico, me parece el ser más despreciable.

¿Más que Mas, valga el juego de palabras?

Bueno... ¡déjale tiempo! Que el chico sólo se estrena y no ha tenido tiempo de demostrarse. Tranquilo que lo superará.

¿Coincidió cuando mostrabas el retrato de Carod Rovira con que el hombre hubiera montado algún pollo? ¿Estaba de actualidad?

Había hecho esas declaraciones de "Yo me llamo Josep Lluis aquí y en la China Popular".

"Y si la gente sabe decir Schwarzenegger, también sabrá decir Josep Lluis".

Exacto. Iba por ahí. Yo no veo la tele, así que me lo contaron. Pensé: joder, me lo ha puesto en bandeja, y me curré el dibujo en pocos días, cosa que no suelo hacer porque mi proceso de trabajo es de enfermo mental. Si me dicen, "oye, un dibujito ahora", pues tengo que responder que no.

Eres puntillista, te tomas tu tiempo.

Sí, y además tengo que estar solo, en mi estudio, tranquilo, música clásica.... Mi proceso creativo.

¿Sigues el cómic aunque hayas dejado de hacerlo? ¿Te ha hecho gracia algo?

No, no me interesa. Estuve consumiendo, o leyendo, cómics durante veinte años. Me gusta especialmente la época del cómic underground americano, Shelton y Crumb, pero hay un submundo que no es tan conocido. Como el padre de Leonardo Di Caprio. No recuerdo cómo firmaba pero era el tío que publicaba Cocaine Comix. El primero que me llamó la atención fue Crumb. Una novia que tuve estuvo en Estados Unidos y me trajo unos tebeos suyos. Yo me dije, "¡mola este tío!"

Crumb es la hostia.

Y a partir de ahí empecé a buscar. Casi diría que estoy especializado en el rollo éste de los años 70. De ahí he bebido. Salvo algún amiguete que, como somos amigos, me leo sus libros, como es el caso de Jaime Martín, lo que se hace hoy en día me la sopla. No voy al Salón del Comic, no voto... Nada, no me interesa.

¿Y si ahora viniera la Marvel y te ofreciera un pastizal por encargarte del Capitán América?

Pues no lo haría. ¡Je, je! Simplemente no estoy capacitado. Viendo lo que me van contando gente que trabaja para Estados Unidos, ese ritmo de locos... no podría. Toni Bolinga, como lo publicábamos en el TMEO, pues para hacer una página a lo mejor estaba diez días. Un lujo que te podías permitir. Pero cuando hay un deadline, imposible.

Esos lujos se los pueden permitir los que ya están un poco por encima de todo.

En algunos curros de publicidad habían visto los tebeos y me he dado cuenta de que esto me perjudicaba. Ven los tebeos y dicen, "hostia, queremos algo igualito, siete páginas para dentro de dos días. Y dentro de dos días nos lo miramos y tendrás que cambiarlo todo". No puedo, no puedo. Sí que he aprendido a trabajar a una velocidad de infarto, pero no estoy capacitado para hacer como estos que se van a trabajar a Japón, que el ritmo es de, no sé, 25 páginas a la semana.

Y los tochos que publican te rompen un pie si te caen encima.

En publicidad he tenido que hacer mucha concesión en cuanto a mi estilo; no currártelo tanto... ¡y cuela! ¡Je, je!

¡Di que optimizas el tiempo, hombre, que queda más fino!

Tengo un amigo librero que me va enseñando cosas y, yo, me quedo con el dibujo. En realidad es lo que siempre me ha interesado del comic, no tanto la narración sino el dibujo. Si un dibujo no me entra, chungo. Y no tiene por qué ser hiperrealista, sino que el tipo haya encontrado su propio estilo.

A mí esto me pasó con Maus. La historia será lo buena que quieras y tendrá tantos premios, pero en cuanto a dibujo, Spiegelman tiene cosas bastante mejores.

A mí el Maus me parece que está sobrevalorado, directamente. Es ñoño. No me refiero al tema sino a cómo lo trata. Clay Wilson, que a mí me gusta mucho y es un burro, ya dijo que Spiegelman la cagó: todos tendrían que haber salido con cara de cerdo. Es que esto de las caretitas, de los ratoncitos, de los gatitos, ¡es tan tópico! ¡Y tan ñoño! Bueno, ¡me parece que estoy haciendo amigos!

Esto es para Vice, puedes decir lo que quieras. Pues, eh, nos alegramos de haberte retomado la pista y que hayas descubierto que el secreto de la publicidad está en no currártelo tanto.

Hombre, ¡porque no hay tiempo! El mundo de la publicidad es una puta locura. ¡Los ritmos que lleva esa gente...! ¡Todo es para ayer! He tenido bastante suerte hasta ahora, ¡pero como te toque un director creativo que no tiene ni puta idea de lo que quiere...! Y te empiece a marear con que esto no, no...

Los que se autotitulan creativos son los que menos crean, ya se sabe.

Son los que tocan los cojones. ¡Venga, haciendo más amigos!

ENTREVISTA DE JESÚS BROTONS Y SANTIAGO SALVADOR

FOTO DE SANTIAGO SALVADOR