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Los créditos rápidos son los últimos rastros de la usura en España

En España, el sector de los micropréstamos online ha visto aumentar en un 50% su número de clientes respecto a 2015. Se trata de un negocio en auge. Una promesa de dinero fácil que esconde intereses en torno al 2000%.

El Fantasma de las Navidades Pasadas aparece en la pantalla del cajero automático. Tiene forma numérica, y un menos delante. Los trabajadores de la sucursal suelen referirse a él como "Descubierto Bancario", pero en el lenguaje coloquial responde al nombre de "Números Rojos".

No vas a poder usar la tarjeta de crédito ni de débito hasta que no tapes el agujero, y sabes que la ETT no te pagará hasta dentro de 3 meses —con suerte— lo que te debe por haber pasado el último puente en un supermercado del centro de Madrid, ofreciendo queso sin lactosa a los clientes. 5,50 € por cada una de las 28 horas en las que tuviste que aguantar a unos cuantos compradores mientras ponías la mejor cara y sujetabas la bandeja con los trozos del lácteo sin lactosa. También vas a tardar en recibir el montante de la próxima paliza que te vas a pegar envolviendo gadgets, libros y juguetes en horario de 15,30 a 22,00 horas durante 6 días en estas entrañables fiestas.

Tendrás que hacer algún regalo, ya sabes, pero estás sin blanca. "¡Las cosas vienen cuando vienen!" declama eufórico Carlos Sobera en un spot de créditos rápidos que no necesita más de 20 segundos para convertirse en la mejor representación actual del mito de Fausto. La empresa se llama Vivus y, según explica la letra microscópica que atraviesa la pantalla como un proyectil, más te vale devolver la pasta en el plazo establecido sino quieres cavar tu propia tumba con Vivus a un ritmo de 341,3% de interés nominal y un 1915,5% de TAE.

Sí, mil novecientos quince coma cinco, por ciento. No se trata de un caso excepcional. En España actualmente hay operando más de 1000 empresas dedicadas al dinero rápido sin papeleos, y con unos intereses que rondan el 2000% de media, superando a veces el 4000%.

Vivus, Wonga, PepeDinero, Cashper...están al margen de la normativa financiera. Cualquiera puede montar un establecimiento de este tipo

José Ángel Palacios, portavoz de la asociación de consumidores ADICAE, explica "este tipo de entidades no son las únicas que ofrecen productos con condiciones abusivas e intereses desproporcionados. Los bancos y cadenas de distribución comercializan las tarjetas revolving, con un fundamento similar. También están los llamados Establecimientos Financieros de Crédito (EFC) como Cofidis o Cetelem supervisados por el Banco de España, y cuyos préstamos también pueden alcanzar intereses desproporcionados. Pero, una de las características de empresas tipo Vivus, Krédito24, ¡Québueno!, Wonga, PepeDinero, Cashper... es que están al margen de la normativa financiera. No necesitan ninguna supervisión ni control por parte del Banco de España. Por este motivo, cualquiera de nosotros pueda montar un establecimiento financiero como éstos, con solo inscribirse en el Registro Mercantil".

Por su parte, la Asociación Española de Micropréstamos (AEMIP), la patronal que agrupa a algunas de las principales compañías de referencia del sector como Vivus, OKMoney, Twinero o Wonga, concretan "al contrario de lo que generalmente se piensa, el micropréstamo no es un producto relacionado ni con la crisis, ni con la caída del nivel de vida. La clave está en una nueva alternativa de financiación y con el factor tecnológico. El perfil del cliente corresponde a una persona de entre 35 y 50 años, con unos ingresos mensuales de 1230 €", explican vía mail. Por su parte, ADICAE alerta de la "tendencia cada vez más joven de solicitantes de estos productos, debido a la publicidad agresiva en internet. "También estamos al tanto del aumento del número de familias que optan por este tipo de préstamos para pagar los gastos escolares de sus hijos u otros imprevistos". Algo corroborado por la propia web de préstamos online ¡Québueno!, —socia de AEMIP— que aporta este dato estadístico a modo de reclamo publicitario "El 41% de las familias de España no tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos".

Sin firma, ni nómina, ni cantidad mínima en la cuenta corriente, sólo un click en 'aceptar'

Sin firma, ni nómina, ni cantidad mínima en la cuenta corriente, sólo un click en "aceptar".

Así se formalizan muchos de los micropréstamos online que sólo en 2016 habrían movido 540 millones de euros, un 50% más que en 2015 —según ADICAE la cifra podría ser mayor. Con montones de cláusulas incomprensibles para un ponente de la Conferencia de Davos.

Sin embargo, no hace falta ser premio Nobel de Economía para entender que en un escenario económico como el actual, de sueldos miserables y empleos precarios, es mucha la gente que ve en este tipo de préstamos su única salida por no poder acceder a los créditos al consumo habituales de grandes bancos comerciales y cajas. Una promesa de dinero al instante, que, en demasiadas ocasiones, acaba engullendo al receptor en un túnel centrifugador de estrés y problemas.

Pide 800€ y te reclamarán 10.000€

"En agosto de 2015 solicité 800€ a una de las empresas de créditos rápidos que más salen en la tele, Vivus. Era una necesidad grande, llevaba tiempo en desempleo en Tarragona y me salió un trabajo en Málaga, así que iba a tener que disponer de algo de dinero para el viaje y algunos gastos en la nueva ciudad. Yo pensé que iba a poder devolverlos a plazos. Me enviaron por mail el contrato; se veía fatal en pantalla por más que ampliara la letra, todo borroso", cuenta José.

En cuanto a las formas de contratación, el portavoz de ADICAE explica "el usuario tiene derecho y debe exigir a la empresa el envío del contrato en papel antes de comprometerse. Los problemas de legibilidad son frecuentes, especialmente con lo referente a la TAE; la cláusula que aparece más camuflada e incluso, en alguna ocasión, ni aparece".

José detalla "le di a aceptar comprometiéndome a devolver la cantidad a los 30 días, pero yo entendí que era el primer pago fraccionado". Cuando llegó ese día, José no pudo ingresar los 800€ más intereses, porque no los tenía. Ahí comenzó el calvario; "me empezaron a llamar todos los días, y yo les explicaba que estaba dispuesto a devolver el dinero, pero que tendría que ser en 3 ó 4 plazos. No había manera de convencerles. Mientras, la cantidad a devolver aumentaba un 9% cada día".

Te llaman más de 10 y 12 veces al día con insultos y amenazas. Una vez hasta a la una de la madrugada

La frecuencia de las llamadas fue a más, así como el nivel de hostilidad "te insultan; te llaman golfo, moroso, mal pagador... y empiezan las amenazas como te vamos a embargar el sueldo, vamos a quitarle la pensión a tu madre, vamos a meteros a los dos en una lista de morosos. Te llaman más de 10 y 12 veces al día. Una vez hasta a la una de la madrugada".

Llegados a este punto, la empresa que reclama ya no es aquella a la que José había pedido 800€. "La deuda se vende a empresas de recobro, muchas veces sin que el consumidor se entere. Estas empresas llegan a acosar telefónicamente al deudor. Pero también hemos visto casos de gente a la se le llegó a hostigar telefónicamente en su lugar de trabajo o llamando a familiares. Todas estas prácticas son denunciables. Y, por desprotegido que se sienta el consumidor, cuenta con el apoyo de organizaciones sin ánimo de lucro como la nuestra para defender sus derechos antes y después de firmar un crédito", explica el portavoz de ADICAE. Y es que, el escrache de las compañías de recobro se salta cualquier ley de comercio, protección de datos o catadura moral.

Hemos visto casos de gente a la se le llegó a hostigar telefónicamente en su lugar de trabajo o llamando a familiares

En febrero la empresa comunica a José que sí acceden a su petición de devolver el dinero a plazos "me dijeron: te damos la posibilidad de que devuelvas la cantidad en 6 mensualidades, pero el importe será de 2600€. Todavía tienes la opción de devolver todo de una vez, en este caso te haríamos una oferta del 50%, la cosa quedaría en unos 1300€. Pero yo no podía aceptar ninguna de las dos condiciones. Soy transportista, gano 50€ al día y de ahí tengo que pagar un alquiler y unos recibos. Aparte que no me parecieron formas. Llevaba peleando 5 meses para devolver la cantidad fraccionada, y ahora me dicen que puedo, pero pagando en 6 plazos una cantidad superior al triple de la que pedí. En este momento ya no me acosan con las llamadas porque tengo otro teléfono, pero calculo que lo que ahora me reclaman supera los 10.000 €, de los 800€ que pedí hace un año y medio. Cuando pides un crédito, siempre toca pagar más que lo que recibiste, lo tengo claro. Pero mi objetivo es que un juez determine a mi préstamo un tipo de interés como el de los bancos normales y no de usura, y poder pagarlo en 3 ó 4 plazos; mi economía no me permite asumir otra cosa".

Pero el problema está en que legalmente, no hay manera de definir qué es un tipo de interés abusivo; es decir, de usura. José Ángel Palacios, explica "la ley que más se centra data de 1908, y de manera ambigua. No establece límites concretos. Por eso consideramos que hace falta redactar una ley que estipule el concepto de usura claramente, de manera general y colectiva. Por el momento hay que ir caso a caso; el consumidor está en este aspecto desprotegido".

El juez especificó que las condiciones de mi contrato eran abusivas y de usura y determinó un tipo de interés del 4% para mi préstamo

Esa fue la victoria de Ángela*. Había pedido un préstamo para comprarse un coche a través de una financiera del concesionario. Le ofrecieron un producto con una fórmula idéntica a la de los créditos rápidos.

"El coche costaba 18.000 €, y yo ofrecí el mío que me valoraron en 9000€. La parte que me faltaba la iba liquidando con 140€ al mes. Cuando me faltaban 4000€ para finiquitar, me quedé sin trabajo, se me agotó el paro y no pude seguir pagando. Por los intereses de demora, la cuota que me reclamaban pasó rápidamente a más de 400 € al mes. Volví a casa de mis padres, sin trabajo y con esa deuda que iba aumentado. No sabía qué hacer, me veía con un problemón enorme, una cifra que crecía sin control. El montante se puso en 11000€ más un 18% de interés anual. Hasta que di con mi abogado. Fueron dos años litigando en los que no veía fin, todo muy estresante y doloroso. El primer fallo dio la razón a la financiera y nos tocó recurrir. Lo pasé fatal, tenía miedo a ver el resto de mi vida hipotecada a esos 4000€ que no pude pagar. Al final la sentencia falló a mi favor, el juez especificó que las condiciones de mi contrato eran abusivas y de usura y determinó un tipo de interés para mi préstamo acorde al valor real del dinero, que en aquel momento estaba en el 4%. El tema me tocó tanto que a raíz de eso me puse a preparar el título de Técnico Superior en Administración y Finanzas".

La lista de morosos

A menudo los créditos rápidos son ese horizonte de sucesos que divide la vida adulta normal, con ASNEF, el agujero negro que sirve como fichero de morosos. María* montó una tienda de bisutería y complementos en Moratalaz, en el año 2007. A los cinco años tuvo que echar el cierre. "Tenía deudas contraídas con los proveedores y ninguna posibilidad de que mi banco me concediese otro crédito. Empecé pidiendo cantidades de 1000 y 1200 € a dos de las principales empresas de créditos rápidos (COFIDIS y CETELEM) para pagar a mis proveedores y lo único que hice fue aumentar aún más mis deudas. Al poco tiempo entré en ASNEF."

Una vez en la lista de morosos, muchas veces la única posibilidad de tener algo de crédito, es, una vez más, solicitando otro préstamo a otro chiringuito financiero, complicando el laberinto aún más.

Te hacen vivir como si fueras una delincuente

María prefiere no declarar el importe total de deuda, pero explica "intenté sacar de donde podía para solucionar los problemas que me surgían de todos los sitios. Llegó un momento en el que tuve que dejar de pagar la hipoteca e irme a vivir con mi madre anciana. Ahora estoy luchando por conseguir la dación en pago. Desde entonces necesito un intermediario hasta para comprar una nevera. Entras en una dinámica en la que acabas perdiendo siempre. Una vez se me estropeó el coche y no podía hacerme cargo de la reparación, pero para mí el coche es esencial para atender a mi madre. Llegué a un acuerdo con otra persona. Yo me quedé con su coche y él con el mío, pero salió ganando él, puesto que el que yo le entregué era mejor y tenía la mitad de kilómetros. Te hacen vivir como si fueras una delincuente, intentan avergonzarte con el acoso telefónico que empieza a las 08:00 de la mañana, las amenazas, y también con las cartas. No puedes usar tarjetas de crédito, ni nada parecido. No me merezco esto, solo soy una persona que decidió abrir un negocio y le salió mal".

Sobre este tema, el portavoz de ADICAE señala "normalmente en lista de morosos se entra por deudas no muy abultadas. Es un sistema regulado, pero a veces puede ser por error o por deber una factura pequeña de luz o teléfono tras un cambio de vivienda, por ejemplo. El fichero tiene obligación de avisarnos de que estamos incluidos. En todo caso nuestros datos no podrán figurar más de 6 años. Y, aunque la persona sea solvente, si está en una de estas listas tendrá problemas hasta para contratar una línea de teléfono".

Publicidad agresiva

Los problemas de financiación de la generación millennial en occidente, unidos a una presencia constante de estas empresas en los medios han convertido a estos productos en un fenómeno cada vez más preocupante. En EEUU, los créditos rápidos han sido ilegalizados en 15 estados, sin olvidar, la reciente prohibición de Google de que estas empresas contraten espacios publicitarios en su buscador —de momento esta medida no se aplica en España.

También The Economist se sumaba a las críticas en un artículo titulado Es caro ser pobre y apuntaba a que uno de los retos de la banca online debe residir en ofrecer sistemas de crédito adaptados a personas en dificultad económica, con tipos de interés especiales y reducidos [ya llevamos unos cuantos años de crisis. Habrá que empezar a dar un paso más allá de los comedores sociales y los bancos de alimentos.

El capitalismo contemporáneo, cada vez más sometido a los algoritmos, encuentra en los más vulnerables la fuerza motriz con la que impulsarse. Ya quedó claro con las malditas hipotecas subprime. Una burbuja cuya explosión ocasionó un cataclismo a nivel mundial culpable de que se estén yendo al carajo algunos de los pilares de las sociedades civiles que creíamos consolidados. Ahora los principales poderes económicos parecen dispuestos a repetir la jugada, pero extendiendo el concepto de hipoteca basura a préstamos automovilísticos y microcréditos. Pero esa es otra historia.

De momento, quédate con la moraleja de este cuento: piénsate bien a quien pedir dinero, porque ahí fuera hay todo un ecosistema con multitud de especímenes depredadores, desde la taenia saginata al tiburón blanco, dispuestos a engullir hasta la última gota de tu sangre.

*Los nombres señalados han sido cambiados –a petición de los entrevistados- para evitar más problemas a estas personas.

Si has pedido un préstamo y ahora no puedes pagarlo, ponte en contacto con la asociación de consumidores ADICAE —asociación sin ánimo de lucro—https://www.adicae.net . Adicae también ha producido un documental sobre la espiral créditos-deudas. Puedes verlo aquí.

Ilustraciones por Alexis Nolla