Es hora de hablar de las mujeres que no pueden tener orgasmos

La escritora Cris Mazza nos habla de su nueva película sobre la anorgasmia.
8.9.17

Cris Mazza es profesora de Escritura Creativa, directora del Programa para Escritores de la Universidad de Illinois, en Chicago, y autora de más de una decena de libros, entre novelas, relatos cortos y el más reciente Charlatan: New and Selected Stories. Su primera novela, How to Leave a Country, fue galardonada con el premio PEN/Nelson Algren en 1984.

Desde entonces, Mazza ha abordado en su obra aspectos como el lugar, el sexo, el género y la jerarquía con una tremenda franqueza. Con Something Wrong with Her: A Real-Time Memoir, Mazza analiza con ojo crítico las circunstancias de su propia vida, detallando su experiencia con la anorgasmia —la incapacidad de alcanzar el orgasmo—, la ansiedad que esta lleva asociada y las consecuencias que tuvo en sus relaciones.


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En colaboración con el director Frank Vitale, Mazza escribió, coprodujo y protagonizó la película Anorgasmia: Faking It in a Sexualized World, que podría considerarse una continuación de Something Wrong with Her. Al igual que en la novela, Mazza se expresa sin paños calientes en la cinta: en referencia a su primer encuentro sexual, recuerda haber sentido simplemente "cierta satisfacción", y que "parecía que tenía el pene tachonado de cuchillas".

La película, catalogada como "docuficción", alterna entrevistas a Mazza y escenas ficticias con actores y actrices no profesionales, e incluye fotografías y secuencias de vídeos de la infancia de la escritora.

Esta fusión entre lo ficticio y el material documental aporta a Anorgasmia una profundidad inusitada. Hace poco tuve la oportunidad de entrevistar a Mazza con motivo de su película, una pieza sobre "una mujer atrapada en una eterna lucha por llegar a entender su disfunción sexual: la falta de deseo y excitación; una mujer completamente anorgásmica".

"Este problema parece llevar asociado un mayor sentimiento de vergüenza que cualquier otra cosa que fuera lo opuesto a esto, ya sea la adicción al sexo, el anticuado concepto de promiscuidad o cualquier parafilia, desde las orgías al masoquismo. Es como si la falta de deseo/respuesta al estímulo sexual fuera un tema tabú que nadie se atreviera a reconocer"

VICE: La Clínica Mayo define la anorgasmia como "una dificultad regular para alcanzar el orgasmo tras recibir una considerable estimulación sexual, lo que provoca malestar personal". ¿Cuándo conociste el término y te diste cuenta de que podía aplicarse a tu situación?
Cris Mazza: No sé si la respuesta que te voy a dar me va a dejar en buen lugar. Creo que ya había acabado el borrador de Something Wrong with Her, y recuerdo que la editora utilizó la palabra mientras hablábamos del libro. Yo la utilizo tres veces en toda la novela, y tal vez la incluí durante alguna de las varias revisiones que hice. Sí usé la palabra "inorgásmica" seis veces, y ¡me parece que ni siquiera existe!

Utilicé esta palabra basándome en la lógica de que hacía referencia a una persona que no tiene orgasmos, sin saber que, de hecho, existe un trastorno médico que consiste precisamente en eso. Y lo más curioso de todo es que aprendí más escribiendo el libro y haciendo la película que lo que habría aprendido lidiando con mi cuerpo.

"Sé de pocas mujeres que hayan tenido una experiencia similar, y a las que me lo han contado ya las conocía de antes"

En el sitio web de la Clínica Mayo también se dice que se trata "de un trastorno común que afecta a un número considerable de mujeres". ¿Han contactado contigo muchas mujeres tras haber leído la novela o visto la película por haberse identificado de algún modo en ellas?
Por mi experiencia, este problema parece llevar asociado un mayor sentimiento de vergüenza que cualquier otra cosa que fuera lo opuesto a esto, ya sea la adicción al sexo, el anticuado concepto de promiscuidad o cualquier parafilia, desde las orgías al masoquismo. Es como si la falta de deseo/respuesta al estímulo sexual fuera un tema tabú que nadie se atreviera a reconocer. Vivimos inmersos en un mundo muy sexualizado en el que parece que ese calificativo nos da credibilidad cultural.

Vivir al margen de esta cultura no da prestigio. ¿Es porque se sigue juzgando demasiado a las mujeres por su sexualidad y, por tanto, una mujer anorgásmica no tiene valor? Creo que hay algo de eso. Sé de pocas mujeres que hayan tenido una experiencia similar, y a las que me lo han contado ya las conocía de antes, por lo que existía cierta relación de intimidad que daba pie a explicar este tipo de cosas. Escribí un artículo muy personal en xoJane que provocó decenas de comentarios, la mayoría recomendaciones sobre qué podría hacer para solucionarlo, pero no recuerdo que ninguna de aquellas mujeres admitiera sufrir el mismo problema.

Este tabú supone un menoscabo debido a la cultura del victimismo. Hace poco leí un artículo sobre una mujer que sufría anorgasmia. En él decían que la mujer "lo había soportado durante años", pero ¡la chica solo tenía 24 años! En otro artículo de una publicación británica ocurría algo similar, cuando decían que una joven de 19 años llevaba "años sufriendo la anorgasmia". Esto me deja perpleja porque ¡mi falta de interés por el sexo me mantuvo al margen de las relaciones sexuales hasta que cumplí los 24! En estos artículos se refleja esa necesidad de que la mujer sea sexualmente activa para dotarla de algún valor.

"Este tabú supone un menoscabo debido a la cultura del victimismo. Hace poco leí un artículo sobre una mujer que sufría anorgasmia. En él decían que la mujer 'lo había soportado durante años', pero ¡la chica solo tenía 24 años!"

¿Qué opinas del llamado síndrome del celibato, una tendencia muy extendida en Japón según la cual millones de personas de menos de 40 años evitan las citas y el sexo? Esto supone un "problema" en términos de crecimiento de la población, pero al parecer esta tendencia está impulsada por aspectos económicos y culturales, algunos de los cuales están presentes en otros lugares del mundo.
No había oído hablar de ello hasta que leí un artículo. Al parecer, Japón tenía una serie de circunstancias económicas y culturales que constituían el caldo de cultivo perfecto para la aparición de este fenómeno, circunstancias y tradiciones que no existen, por ejemplo, en EE. UU. El síndrome del celibato no es una moda pasajera ni un estilo de vida. En EE. UU. existe la "cultura de la violación", que sí que es más un estilo de comportamiento (o mentalidad de manada) alimentado por circunstancias económicas y la contraposición de tradiciones arraigadas.

Es más, estoy convencida de que ese porcentaje de japonesas que "no están interesadas en el sexo o lo desprecian" está relacionado con ese caldo de cultivo del que hablaba, y las inveteradas tradiciones culturales sobre el sexo y la procreación, que no están vinculados al amor, deben de tener un efecto, también.

"Incluso los animales, para quienes los impulsos sexuales están inexorablemente unidos al sentido del olfato, no están tan obsesivamente centrados en esa búsqueda durante las horas de vigilia"

No dispongo de información sobre qué porcentaje de mujeres de otras culturas opinarían lo mismo, pero lo que sí sé es que, a lo largo de mis años de preadolescente y hasta mediados de los veinte, también me sentiría exactamente así, aunque yo habría añadido al factor "miedo".

Quizá la conjunción de circunstancias que me llevaron a ese punto fuera distinta, más personal, pero está claro que la razón no fue la existencia de un clima cultural / religioso / económico / catastrófico determinado en EE. UU.

Por cierto, en este país hay una secta religiosa antiquísima —los Shakers— que creo que ha acabado extinguiéndose porque su credo no era "practicar sexo solo para procrear", sino "no practicar sexo nunca".

En la película mencionas que una vez le preguntaste a tu exmarido cómo es ser hombre, y él respondió que "vas por ahí queriendo follártelo todo". Esta afirmación da una idea de lo cómico que puede llegar a ser el sexo. Hay un punto absurdo en tirarse a alguien por el mero hecho de que es agradable. ¿Crees que cada vez hay más gente que se está dando cuenta de lo absurdo que es el sexo, o incluso la vida moderna en sí misma?
Me respondió sin pensarlo un segundo, y él no es así. Sí que es cierto que el deseo tiene cierto componente ridículo y que la visión de la vida desde una perspectiva sexual resulta extremadamente simplista. Incluso los animales, para quienes los impulsos sexuales están inexorablemente unidos al sentido del olfato, no están tan obsesivamente centrados en esa búsqueda durante las horas de vigilia. En cualquier caso, no he percibido que la gente haya empezado a ver el sexo como algo absurdo.

La película se nos presenta como "una secuela de docuficción" de tus memorias, Something Wrong with Her. ¿Por qué decidiste darle ese enfoque de documental de ficción, en lugar de optar por un documental al uso?
Supongo que el productor fue quien usó la palabra "docuficción". Yo lo califiqué como una secuela ficticia de mis memorias, un enfoque literario que no se ha explorado mucho. De todas formas, en cierto modo lo de "docuficción" es más riguroso, ya que todas las entrevistas eran "ciertas". La parte documental está en las entrevistas, y la ficticia en las escenas. las entrevistas eran el trasfondo que cualquier novela de este estilo necesita. Luego estaban las escenas dramatizadas, que constituían la historia ficticia.

No disponíamos de los recursos para hacer una versión cinematográfica de las memorias, si es que eso fuera posible, teniendo en cuenta la estructura fragmentada del libro. No iba a haber recreaciones de escenas de mi pasado. Por eso decidimos que la mejor manera de ahondar en el pasado era a través de entrevistas. Para evitar acabar con fragmentos interminables de gente hablando a cámara, se grabó mucho metraje de Mark y yo ocupados en actividades cotidianas. También aporté fotografías de Mark y yo de pequeños, y Frank digitalizó las películas de 8 mm de mis padres. De esta forma, intentamos que las entrevistas fueran una especie de voz en off.

Respecto a por qué no me limité a hacer un documental, supongo que porque no es una historia de recuperación, porque no hay una respuesta, y tampoco tiene el toque dramático necesario.

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