Los cowboys del desierto

Soy especialista de cine en el desierto de Almería

En cierta zona de Almería, los arbustos rodantes no indican soledad y vacío. En el desierto de Tabernas también son la señal inconfundible de la calma previa a los duelos pistoleros en medio de la calle del pueblo.
20 Julio 2017, 1:10pm
Domingo Beltrán como actor en el vídeo "Los cowboys del desierto" de Škoda

En los años 60, Clint Eastwood empezaba su carrera en el Desierto de Tabernas, Almería, y los habitantes de los pueblos de la zona pasaban el año de rodaje en rodaje como extras, jinetes, especialistas… Hoy, muchos habitantes se han ido por la falta de oportunidades y servicios. Te contaremos nuestras historias favoritas sobre el escenario icónico del spaghetti western para sumarnos a la iniciativa "Los cowboys del desierto", con la que Škoda busca alertar sobre el problema de la despoblación en las poblaciones del desiero de Tabernas.

En España, la despoblación ha condenado a 3.000 pueblos al abandono. Almería es una de las provincias más afectadas. Según la Federación Española de Municipios y Provincias, la falta de oportunidades económicas, la falta de conexiones, transportes y servicios, han provocado que la despoblación sea una amenaza para los pueblos del Desierto de Almería que dependen económicamente de Tabernas, reduciendo la población a la mitad en las últimas décadas.

Pero los pueblos, cada vez más aislados, perdidos en ese paisaje bello y sobrecogedor que recuerda al mismo tiempo al desierto, a la Luna y a la nada, han ido quedándose sin gente.

Sin embargo, en cierta zona de Almería, los arbustos rodantes no indican soledad y vacío. En el desierto de Tabernas también son la señal inconfundible de la calma previa a los duelos pistoleros en medio de la calle del pueblo, de puertas de saloon que se abren y se cierran violentamente, de un actor tomando un sombrero de cowboy del suelo, soplándole el polvo y volviéndolo a colocar sobre su cabeza con los ojos entrecerrados, oteando el horizonte.

Para conocer a nuestro entrevistado, sólo hay que mirar sobre el hombro de ese actor y observar a una multitud que se aproxima a caballo, tiroteando, recibiendo disparos, cayendo aparatosamente de sus corceles.

Esa ilusión del fragor de la lucha, de muerte fingida, de cuerpos que ruedan y saltan por los aires cuando explota la licorería, es la magia que domina Domingo Beltrán.

No hay más que asomarse a su Imdb para comprobar que este especialista y coordinador de especialistas almeriense es una estrella en su campo a nivel nacional e internacional: ha sido doble o coordinador de dobles en películas como Blancanieves y la leyenda del cazador, Vinieron del desierto o Exodus y especialista en La Promesa.

"Mi padre, aquí en Tabernas, trabajó en películas como La muerte tenía un precio, El bueno, el feo y el malo, Por un puñado de dólares..."

Domingo, nacido en Almería, criado en Barcelona y retornado a Almería a los catorce años, empezó en esto del cine antes de tener casi uso de razón. "Me encantaba montar a caballo y todas esas cosas", recuerda. "No tenía yo ni carnet y mi padre, que era el que se encargaba de la figuración, me llevaba a los rodajes. La primera película en la que trabajé como especialista fue Y por siempre le llamarán Trinidad. Mi padre, aquí en Tabernas, trabajó en películas como La muerte tenía un precio, El bueno, el feo y el malo, Por un puñado de dólares...".

El desarrollo de la realización de cine en el desierto de Tabernas, en lo que concierne al gremio de Domingo, ha ido sin duda a mejor. "Antes venían siempre especialistas de fuera, gente de Madrid", recuerda Domingo. "Pero poco a poco la gente de la zona se empezó a preparar. Aquí en Almería hay grandes especialistas y grandes profesionales de figuración que trabajan muy bien. Y luego ya de especialistas de tierra y a caballo, los españoles son los mejores del mundo, eso es así".

"Yo adoro mi tierra, adoro el western, las películas de acción. No es que adore este cine, es que me maravilla desde siempre, y cuando trabajo aquí tengo las dos cosas"

Cuando se oye a Domingo hablar de compañeros de rodaje, enumerando colegas de profesión con los que ha trabajado mano a mano, da la sensación de que todos son una gran familia. "Nos conocemos todos, nos ayudamos", explica. "Cuando trabajo en Almería en spots publicitarios, videoclips...me mandan un guión, me lo leo, y veo qué escenas de acción hay que montar, decido con quién quiero montar tal pelea o tal otra según los perfiles de personaje que se requieran, y para eso es muy importante tener a gente con la que puedas contar a tu lado. En producciones internacionales trabajo con coordinadores como Jordi Casares o Ricardo Cruz".

La misma importancia que le da a la gente que la rodea, se la da Domingo al que, aun habiendo trabajado en superproducciones internacionales, sigue siendo el escenario principal de su vida y su trabajo."Yo adoro mi tierra, adoro el western, las películas de acción. No es que adore este cine, es que me maravilla desde siempre, y cuando trabajo aquí tengo las dos cosas". No obstante, Domingo es consciente de que hay un cierto despoblamiento, una tendencia al aislamiento derivado de los problemas de transporte, en ciertas zonas de Almería.

"Para venir en tren a Almería te tiras un porrón de horas, y luego la comunicación de pueblo a pueblo también está un poco floja. Aunque es cierto que en verano tenemos mucha afluencia de gente. Y es que esto es precioso. Tú te vas al Albaricoque, a Sierra Alhamilla, y no te crees lo bonito que es. Es un lugar que hay que verlo".

"Tú te vas al Albaricoque, a Sierra Alhamilla, y no te crees lo bonito que es. Es un lugar que hay que verlo"

Además de la belleza natural de sus lugares, la zona tiene el añadido de haber sido escenario de grandes películas del spaghetti western. Hay lugares emblemáticos que han sabido mantener viva la magia de aquellas películas, como el hostal Alba, que ofrece rutas guiadas por los lugares de rodaje de películas como Los cuatro salvajes, El bueno, el feo y el malo o La muerte tenía un precio. "La gente de por aquí está muy implicada en todo esto", explica Domingo.

"Mantiene muy frescos los recuerdos, y al mismo tiempo siguen teniendo lugar rodajes de acción, de modo que la relación entre el desierto de Tabernas, la gente de estos pueblos y el cine está muy viva y muy presente". Vidas de gente unidas por el viento que silba en el desierto, el sol cayendo sobre la arena y la voz que grita acción. Vidas en las que la vida cotidiana se mezcla con cortes de claqueta y retoques de vestuario. Como cuando hace unos años, en medio del rodaje de la serie Reina de espadas, Domingo estaba trabajando de especialista e hizo una caída del caballo.

"Como no oí la voz de '¡Corten!', me quedé ahí tirado en el suelo, y mi mujer, que vino a verme al rodaje de la serie, me vio, vino corriendo, pensando que me pasaba algo, y me dijo llorando: 'A ver si te va a pasar algo ahora, que vamos a tener un niño'. Estaba esperando a decirme que estaba embarazada, yo no sabía nada. Y en esa situación se vio tan asustada que se le escapó".

Actualmente, Domingo y su mujer tienen dos hijos, uno de los cuales ya ha hecho sus pinitos en lo que ya parece ser una tradición familiar, actuando como doble del Dios encarnado en niño de Exodus. Domingo le quita importancia, como si actuar en una película de Ridley Scott fuese algo casi cotidiano. "Primero que se centren en los estudios, y después ya que hagan lo que quieran", sentencia.