Hablamos con la gente que va a la peor playa de España
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Hablamos con la gente que va a la peor playa de España

Arealonga en Pontevedra está considerada la peor playa del país.
31 Julio 2017, 4:00am

Cuando uno sabe que va a ir a la que está considerada como la peor playa de España, se le activan todas las alarmas y se imagina una neblina espesa y oscura, un agua aceitosa y, por qué no, un neumático decorativo en medio de la arena o una enorme señal de advertencia con una calavera dibujada. Pero a medida que me acerco veo un cielo abierto, despejado. Una arena fina y clara, igual que el mar, cristalino. Una estampa de las tradicionalmente asociadas a las Rías Baixas.

Un pequeño muro con pasamanos separa la playa de la carretera. A un extremo de los adoquines, en la calle se suceden bares y restaurantes e incluso se anuncia una próxima promoción de viviendas "exclusivas".

Al otro, un parque infantil y el arenal, en el que unas pequeñas palmeras sirven de anuncio para dejar los prejuicios aparcados. Allí se quedan, con el coche y bajo llave. Estamos en Chapela, en Redondela (Pontevedra), en la playa de Arealonga, y al pasear por ella tenemos que esforzarnos en retroceder a la primera línea del texto y recordar que estamos en la que la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) ha considerado este año como la peor playa de España.

Sin embargo, los datos están ahí para a quienes les gusten y para a quienes no. Y la AEMA lo dice con rotundidad: Arealonga tiene los peores niveles de bacterias como E. coli y enterococo, superando la primera en 20 veces los niveles que debería tener el agua para ser considerada óptima para el baño.

La Agencia recomienda el cierre de un arenal si este obtiene la calificación de pobre durante cinco temporadas y Arealonga la lleva cosechando seis años consecutivos. Cualquiera lo diría escuchando a quienes, inconscientes o no, hacen uso de sus aguas.

"La gente no le hace mucho caso a los carteles porque un día dicen que sí se puede bañar, al siguiente que no, y acaban pasando de todo". Habla Lorena, usuaria habitual de la playa, que viene desde el barrio vecino de Teis, perteneciente ya a la ciudad de Vigo. El cartel al que hace mención pasa totalmente desapercibido.

Una pequeña placa del ayuntamiento en una de las paredes de la caseta de socorrismo reza lo siguiente: "Aguas de baño de calidad insuficiente", pero a diferencia de la AEMA, asegura que no hay riesgo sanitario por bañarse. Gloria y María, parcas en palabras, pasan las tardes de verano allí desde hace unos 5 años y aseguran que "ni siquiera hemos visto el aviso". Me lo creo porque tengo que buscarlo.

"Esta fama le viene de toda la vida pero siempre ha estado llena de gente. Ayer mismo [era el 25 de julio, Día de Galicia y festivo] esto estaba a rebosar", asegura Lorena. La acompaña Antonio, que afirma que "si la gente sigue viniendo con sus nietos o con sus hijos, ¿cómo se le puede explicar a alguien que la playa está contaminada? ¿Traería cualquier persona en sus cabales a sus familiares para que cogiesen una enfermedad que los obligase a pasarse el día yendo al dermatólogo?".

Razón no le falta a Antonio, aunque en los últimos años el arenal sí se ha ido cerrando puntualmente por picos de contaminación.

Tanto el E. coli como el enterococo pueden producir infecciones externas e internas, diarrea, patologías intestinales y enfermedades respiratorias, pero todas las personas a las que me acerco inciden en lo mismo: a nadie le ha pasado jamás nada por venir a Arealonga. "Yo tengo una enfermedad cutánea y sigo viniendo igual. Llego a casa, me doy una duchita, y como si nada", dice Susana. "Incluso uno de mis hijos tiene problemas de corazón y piel atópica, pero nunca ha presentado ningún problema. Al contrario. Me dice que desde que va a la playa la piel le ha dejado de picar".

Hay quienes se toman el tema con cierta despreocupación, algo tan arraigado en sus día a día que ha ocupado el mismo lugar que las conversaciones sobre el tiempo o sobre lo mal que está la política en España. Pero a otros les duele en el alma. "¡Ya venís a decir que esta playa está fatal!". No, no ha sido el alcalde de Redondela, sino un propio usuario de la playa quien me suelta la reprimenda en cuanto me acerco.

Se encuentra en un grupo de cinco personas, la mayoría ancianas, que casi seguro que ya han hablado del tema en más de una ocasión, aunque sea para reafirmar su postura.

"Llevo viniendo desde pequeña. Ahora tengo 50 años y aquí me ves, entera", replica la más joven. "Pero tú dirás que el agua está malísima", vuelve a decir el hombre al que, comprenderéis, me ha dado cierto reparo preguntarle por su nombre, para dejarme con la palabra en la boca e ir a darse un chapuzón a lo Fraga en Palomares.

Pero los hay quienes sacan a relucir sus vergüenzas. "Sí que es verdad que hay veces que el agua del río sale un poco roja", refiriéndose a un riachuelo que desemboca en la propia playa, separado de la arena por otro muro. "Y también hay días que huele mal, pero eso es normal porque tiene una depuradora al lado", añaden.

Se refieren a la depuradora de aguas de Teis, la némesis de Arealonga. Es, señalan, la gran culpable de los niveles de toxicidad de esta playa, aunque no la única. También se le achacan a su proximidad con la autopista (desde algunos puntos de la playa se puede ver el puente de Rande, una megaconstrucción de la AP-9 que une Galicia casi de Norte a Sur) por trastocar el transcurso de los ríos hasta el punto de que "arrastran mierda", dice Susana. Aunque, eso sí, la depuradora se lleva la palma de las culpas. Aseguran que, para sus dimensiones, la planta recibe más agua de la que puede procesar y que eso provoca que se confundan las fecales con las pluviales. Apetitosa, ¿verdad?

Pues eso tampoco parece ser un problema. De hecho, cuenta Lorena que "cuando la marea está baja y no hay vigilancia, vienen muchísimas personas a coger berberechos. Y no se conforman con un puñado, sino que las ves llenando sacos, sacos y más sacos porque se pasan aquí el día entero. Digo yo que si los cogen es porque los consumen, y si los consumen es porque están buenos, así que el agua no será tan mala". La conformidad con la cercanía de la depuradora no es un caso aislado de los vecinos de Chapela.

La industria conservera se extiende por todas las Rías Baixas, por lo que las depuradoras (las conserveras suelen contar con planta propia) son un elemento común de su paisaje y, la preocupación por ellas, prácticamente nula. "Es normal venir y que haya gente mariscando", me confirma Susana. "Es más, he llegado a pensar que nos dicen que el agua está contaminada para que nos vayamos a otras playas".

También hay que tener en cuenta la comodidad. A Susana, Arealonga le queda a cinco minutos de casa y "aunque no es que me dé igual la calidad del agua, no voy a cruzar toda Redondela o irme hasta Vigo, sobre todo con los niños, para pelearme en Samil –la playa principal de la urbe– porque salpican agua o tiran arenas" o para "olerle los pies a los de la toalla de al lado". Esta playa cuenta, además, con servicios como "un parque infantil, muchísimo espacio para aparcar y una playa de perros al lado", señala Lorena. Y tranquilidad, mucha tranquilidad, por algo "la gente que viene es la de siempre", asegura Antonio.

"Es súper tranquila. Estoy muy contenta porque todos nos conocemos, nos llamamos la atención los unos a los otros… ", dice Susana, que tiene a cuatro niños a su cargo, dos hijos suyos. Es una playa familiar, sin duda. Quizás fuese casualidad, pero me resulta imposible localizar turistas ese día.

Por lo momento Arealonga ni está cerrada ni se prevé que se le vaya a echar el candado, y sus usuarios vienen a decir algo así como que si el agua está tan mal, que lo hagan y punto. "No sé por qué dicen que está contaminada o si realmente existen esas analíticas, pero si son ciertas que las expongan públicamente y la cierren", dice Antonio. "Sí que es verdad que el Ayuntamiento expuso que el agua no es recomendada para el baño, pero si hasta con el aviso municipal se sigue llenando…". Y no termina la frase. Tampoco hace falta. Yo me quedo algo más tranquilos e incluso me atrevo a mojar los pies. Mi piel está libre de ronchas.

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