Richard Browning foto de Reto Sterchi
Browning aterrizando
Actualidad

Este tío ha creado un traje para volar a 50 kilómetros por hora

El británico Richard Browning está convirtiendo la aviación personal en una realidad gracias a su invento, un traje con reactores incorporados.
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fotografías de Reto Sterchi
LC
traducido por Laura Castro
MA
traducido por Mario Abad

Este artículo aparece en la edición 2019 de la revista VICE. Esta sección mira al futuro poniendo el foco en escritores, científicos, músicos, críticos y personas que no han tenido suficiente reconocimiento y que son quienes están ayudando a moldear el mundo durante el próximo año. Ellos son "los otros de 2020" a tener en cuenta. Pulsa aquí para suscribirte a la edición impresa.

Richard Browning se ha propuesto demostrar que, por lo que respecta a la genialidad del ser humano, ni siquiera el cielo es el límite. Su reciente invento, un traje propulsado con reactores al que ha bautizado Daedalus Mark 1, puede elevar a su portador hasta una altura de 3,6 kilómetros y a una velocidad de 48 kilómetros por hora. “Partí de la hipótesis inicial de que la mente y el cuerpo humanos son creaciones extraordinarias. Incluso el simple acto de caminar es algo increíble que requiere de una gran dosis de equilibrio y control”, dijo. “Empecé a imaginar qué pasaría si potenciáramos esa maravillosa máquina con la última tecnología disponible. ¿Qué podríamos hacer y adónde seríamos capaces de llegar?”.

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Cuando empezó a presentar su idea de diseñar un traje volador propulsado con motores de reacción, hacia 2016, la mayoría de expertos en aviación le aseguraron que no funcionaría. El calor extremo sería desmesurado, decían, o la fuerza de los motores destrozaría los brazos de quien lo llevara. Pese a ello, Browning no tiró la toalla y buscó a personas menos involucradas en el sector que creyeran en su proyecto, como el ingeniero Alex Wilson y el diseñador del traje, Sam Rogers. Los tres trabajaron en el pequeño taller de la parte trasera de la casa de Browning, en Salisbury, y desarrollaron un traje equipado con dos minimotores en cada brazo y otro en la parte de la espalda. Juntos sumaban una potencia de 1050 caballos de vapor.

Ahora, el traje ya está listo para el despegue y cualquiera que disponga de casi 452 000 euros puede pasarse por su taller para comprar uno. Ver a Browning volar con su traje es como presenciar el vuelo de una nueva raza de humano-cíborg. Browning vuela por intuición, moviendo los brazos y alterando su centro de gravedad; más que pilotar una máquina, es como si se fundiera con ella. “Te sientes libre de verdad, es flipante”, nos explicó, y aseguró que quiere que cada vuelo con su traje sea una experiencia increíble. Cada vez que alguien lo prueba, no puede dejar de hablar de la extática sensación que proporciona el vuelo. “Yo he llegado a gritar tan alto que hasta se me oía por encima de los motores”, nos asegura, “de lo eufórico que me sentía por esa sensación de libertad”.

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El fotógrafo Reto Sterchi visitó a Browning en Salisbury el pasado otoño para presenciar un vuelo con el traje. “Cuando empieza a elevarse, el ruido es ensordecedor y sientes la presión en todo el cuerpo”, recuerda Sterchi. “Y de repente, un verdadero milagro se desarrolla ante tus ojos”.

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Richard Browning demuestra cómo ponerse el traje en la sede de Gravity

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Una imagen renderizada de una de las turbinas que propulsan el traje

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Imagen de las turbinas tras la ignición

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Browning se aproxima a la plataforma de despegue

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Browning calcula la dirección del viento

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El ingeniero Alex Wilson comprueba el funcionamiento de todas las turbinas del traje

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Browning en pleno vuelo

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Browning sobrevuela el estrecho de Solent. El exinfante de la marina británica Martin Mawhood se encarga de la seguridad en caso de que el piloto caiga al agua

Este artículo se publicó originalmente en VICE Estados Unidos

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