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Eres adulta, quítate el flequillo

La manida pregunta de si deberías dejarte flequillo tiene siempre la misma respuesta: nunca.

por Diana Tourjée ; traducido por Mario Abad
05 Diciembre 2018, 4:45am

JGI/Jamie Grill vía Getty Images

Todos los días veo a mujeres adultas llevar flequillo como si fuera un peinado normal y no una señal de desasosiego psíquico y caos espiritual. Yo también llevé flequillo durante mi adolescencia. Incluso llevé mullet. Y una cola de rata. Es más, llevé los tres estilos a la vez. Pero era adolescente. ¿Cuál es tu excusa?

Cuando era más joven, siempre había querido llevar el pelo muy largo y con la raya en medio, consciente de la superioridad de la vida sin flequillo. Por algo este peinado es el elegido por las hechiceras; por Galadriel; Severus Snape; Clarice Starling y Dana Scully. Sin embargo, ya de adulta, hubo una época en la que sí me dejé flequillo, esta vez para taparme la frente, que sobresalía ostensiblemente por culpa de la testosterona. Por aquel entonces, el flequillo era una estrategia de supervivencia.

Mi frente me convertía en una persona desgraciada, más incluso que llevar flequillo para taparla. Sin embargo, en cuanto pedí cita para someterme a una reconstrucción de frente, empecé a dejarme crecer el flequillo, un proceso que en mi caso duró años. Así que, de nuevo, ¿cuál es tu excusa, Taylor Swift?

El problema del flequillo es que al ser más corto que el resto de tu pelo, te enmarca la cara como si fuera un cuadro colgado en una pared. El flequillo es la conclusión a la que llegaría una niña de ocho años si la obligaran a quitarse el pelo de delante de la cara. Es como si le hicieras un agujero a la cortina porque quisieras más luz en la habitación. Pero bueno, que si lo que quieres es parecerte a Angelica, de Rugrats, adelante.

Con esto no quiero decir que el flequillo no pueda ser chic. Piensa, por ejemplo, en Zooey Deschanel, un nombre que es casi sinónimo de flequillo. Brigitte Bardot estaba muy sexi con su flequillazo. Y, por supuesto, tampoco se puede decir nada malo del flequillo de Naomi Campbell, que resalta la belleza de sus ojos. Sin embargo, estos casos son la excepción, no la norma. El flequillo pocas veces resulta favorecedor y nunca, jamás, sienta tan bien como la raya en medio.

A pesar de eso, la eterna pregunta sigue rondando muchas cabezas de pelo largo: ¿Debería dejarme flequillo? Aunque la respuesta siempre es no, sigue habiendo gente que se da el tijeretazo por encima de las cejas y se arrepiente inmediatamente. Sé de gente que ha cometido este error varias veces; creo que esto responde a problemas personales más profundos. Es decir, nadie tendría por qué arrepentirse de haberse puesto flequillo si fuera capaz de aceptar que, para empezar, cortarse el flequillo no es una opción. Esto no quiere decir que no puedas llevar flequillo.

Cómprate un flequillo postizo. Es una solución supernatural a la que recurren muchísimas celebridades. Y yo misma. Hace poco recibí varios flequillos postizos de clip de The Hair Shop, un sitio superchic que vende todo tipo de extensiones para el pelo. Llevé mi flequillo al trabajo, a una fiesta, en un avión y en varios estados de EUA. En todas esas situaciones, el sombrero —perdón, la peluca— me dio exactamente lo mismo que le habría pedido a un flequillo de verdad sin pedirme nada a cambio. Desde el momento en que me lo enganché a la cabeza, sabía que había encontrado la solución al problema que asola a la humanidad: los flequillos son un accesorio, no una forma de vida.

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