Reestructurando el techno a través del punk con Tomás Urquieta
Foto cortesía del artista

Reestructurando el techno a través del punk con Tomás Urquieta

Charlamos con este chileno radicado en CDMX sobre la electrónica y la ética DIY, a propósito de su nuevo disco.
1.10.18

"Ellos dicen que no valemos un carajo, pero durante tiempo de desesperación, de guerra, siempre golpean en las puertas nuestras. Ellos piensan que la sangre nuestra no vale para nada y perdemos la vida de los chicos que creen las mentiras, creen que pelean para la patria y se gastan su vida. Creen que pelean para proteger lo que es nuestro. ¿Nuestro? Nosotros no somos dueños de nada, son ellos los que mandan”.

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Estas palabras salen al final del track “Dueños de Nada”, un sample donde escuchamos a Martin Sorrondeguy, vocalista de los Crudos, hablar sobre el racismo que enfrenta la comunidad latina, sacado del documental Más Allá De Los Gritos de 1999. Difícilmente este es el tipo de samples que ponen a la gente en ambiente de fiesta.

Para el productor chileno Tomás Urquieta no hay una división entre la pista de baile y la expresión política y personal y por eso su música está llena de mensajes que reflejan su modo de ver la vida y lo que considera importante. De alguna manera, empata los sentimientos y la euforia con el discurso de algo más, juntando entretenimiento con un pensamiento comprometido con el cambio.

Tomás se ha inspirado a hacer este tipo de música electrónica con base en las lecciones que aprendió en el punk de su adolescencia, siendo parte de bandas, asistiendo a shows y conociendo más de la subcultura y sus corrientes filosóficas. En esta escena encontró que los mensajes sobre opresión y justicia pueden ser recibidos por gente que se la quiere pasar bien, liberando energía de manera extática. Ayer fue en el slam y hoy en el baile.

Urquieta encontró un hogar afín en la disquera Infinite Machine, iniciada por el mexicano Charlie Juárez en Montreal. Charlie tuvo sus inicios en las escenas de hardcore y screamo de la Ciudad de México, donde ahora radica Urquieta y opera Infinite Machine. Ambos comparten la filosofía del DIY y hacer las cosas sin seguir un reglamento, guiándose por lo que mejor convenga a todas las partes involucradas. Esta operación ha llevado a Infinite Machine a escalar en el mundo del techno y convertirse en uno de los ellos más propositivos de los últimos años, con gran reconocimiento a nivel mundial.

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Tomás Urquieta lanzó apenas a fines de septiembre un álbum llamado también Dueños de nada, por lo que nos sentamos a charlar con él sobre su proyecto y la disquera que lo acoge.

NOISEY: ¿Cómo comienza tu interés por la música electrónica?
Tomás Urquieta: De bien joven me gustaba. Me llamaba la atención pero los equipos para hacer música en esos años ––en el 2000–– eran carísimos. Tuve que aguantar un tiempo para comprar mis primeras cosas. Entre medio tenía bandas hardcore punk, tocamos un buen tiempo y hasta que la gente de la banda ya no llegaba, me quedé solo. El hambre por hacer música siempre lo he tenido así que decidí mandarlos a la mierda y hacer música con el computador, y así empezó, le daba todos los días al software. En esos entonces no habían tutoriales como los hay ahora que es fácil hacer un beat, así que me tuve que leer el manual unas tres veces que fue bueno porque lo veo y lo comprendo desde otro punto de vista. Así partió, como una necesidad y como que aún la siento, sigo haciendo música y no creo que pare pronto.

Me parecen súper genial las bandas, me encantaría tener una pero ya creo que no tengo ni el tiempo ni las ganas para soportar diferentes personalidades en una sala de ensayo, prefiero pelear conmigo mismo al momento de hacer música.

¿Ha sido difícil trabajar solo a estar en una dinámica de grupo?
Me parece más entretenido porque cada EP que hice antes siempre han sido procesos de investigación bien largos y los he sabido resolver de una buena forma, una forma en la cual me entrega resultados que digo “qué bueno que llegué a esto”. Ha sido lo mismo con mi primer disco [Dueños de Nada].

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También tiene un discurso detrás de la música. ¿Cómo decidiste que esta sería la mejor manera de hacer tu música?
Desde muy adolescente fui muy lector. Estuve metido en comunidades hardcore punk donde tuve la oportunidad de leer libros muy interesantes, así aprendía; también había chicos más grandes que yo a los que les podía preguntar cosas que no comprendía. Me fui metiendo en estas comunidades y a mi la política…o sea puedo reconocer una música que es de puro entretenimiento, pero para mi algo mucho más personal es una lucha política. Trato de no tomarme así pero termina siendo música política que tiene un cierto valor y que la gente lo pueda reconocer; reinterpretar los estilos de música que hacía de más joven llevarlos a otra cosa diferente. Que interpretes que una fiesta con música electrónica que a las 3:00 o 4:00 de la mañana escuches una voz que dice “no somos dueños de nada” se crea algo, es lo que pretendo, que piensen poquito, “que suerte que estoy aquí bailando, en un espacio libre, puedo hacer lo que quiera en una pista de baile”. Creo que la forma de ligarse era mucho más amplia. Eso es lo lindo que tiene este disco, creo yo. También hay una pequeña oda a Simón Díaz, un cantautor venezolano que a mi me encanta, y a Nekro de Fun People también.

El punk y la electrónica hay mucha unión, sumar esfuerzos y con políticas claras, en varias iteraciones. Infinite Machine lo encarnan.
La mayor parte de los artistas de Infinite Machine venimos del punk. Yo conocí a Charlie por Soulseek bajando discos de hardcore y screamo.

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¿Qué ves del punk hoy en día que sigue o qué se ha rezagado?
La revolución que nosotros veíamos de jóvenes ya se tergiversó a tal punto que creen que es como tocar una pantalla. Pensé que la revolución tomaba una forma mucho más violenta, era un pensamiento adolescente, pero las formas de ir en contra es con internet. La mejor forma es seguir educándonos entre todos, conocernos; educarnos a diario sin dejar pasar el tiempo sin aprender algo.

¿Tú crees que podrías hacer tu música sin este pensamiento radical con el que creciste?
Es difícil. Igual la rabia que uno tiene de adolescente bajó a niveles en los que ya no tengo rabia para nada; al revés, estoy en un momento muy feliz. Tampoco hago música para que se transforme en un asunto político, me sale así, no fue intencional. A mi lo que me interesa ahora es bailar, pasarla bien en el dancefloor, ahí es donde estoy viviendo.

¿Cómo entonces pensaste en llevar el pensamiento de tus años de punk a la electrónica?
Fueron años porque los primeros beats que hice no reflejaban nada, ahora ya tengo práctica. Era como una ensalada de conceptos que no tenían porque seguir pero me parecían entretenidos. Samples ocultos del hardcore y el punk, ahí encuentras la conexión. Cuando estoy en una fiesta y la estoy pasando bien me recuerda a la misma hermandad y filosofía que sentía cuando era joven, en los pogos y el mosh. Compartiendo la energía, somos jóvenes, somos personas, no te juzgo, es de una forma desinteresada. Es muy similar.

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¿Cómo ves la posición que ha tomado Infinite Machine en estos tiempos?
Lo bueno de Infinite Machine es que hoy en día se encuentra en una muy buena posición, es bastante reconocida a nivel underground, está en una posición bastante respetable, no solo a nivel latinoamericano sino también en Europa y Estados Unidos. Yo hago la labor de decir quién sale y quien no, hay una especie de curaduría, pero el que habla al final es Charly. Él me muestra todo y yo le comento lo que pienso.

Foto cortesía del artista

¿Qué piensas que caracteriza a Infinite Machine?
Creemos en un nuevo punk, un punk 2.0 de internet y hemos defendido eso desde hace un par de años. Somos un sello experimental pero existe una conexión en la pista de baile. Infinite Machine es un sello atrevido que no se mantiene en una sola línea. Nadie está casado con un estilo de música, lo único es que sea bueno. El resto no importa.

¿Cómo ves lo que está ocurriendo con la electrónica latinoamericana hoy en día y figuras como Arca?
Creo que la sensibilidad de un sudamericano a hacer música es mucho mayor a la de un europeo o alguien de Estados Unidos porque al ser nosotros sudamericanos, tenemos algo que no sé explicar pero se siente, esa unión latinoamericana. La labor que ha hecho Arca la encuentro fascinante, me encanta. Encuentro que Arca abrió un portal a que cierta gente que no estaba tan metida en el mundo del experimental lo tratara de hacer y me parece extraordinario. A mi me cerraron muchas puertas pero me valió verga y ahora me las están abriendo. Eso da igual. Encuentro que esta nueva generación que está experimentando lo hacen porque ya están aburridos de todos estos festivales de mierda, el EDC, Sebastian Ingrosso y toda esa camada de DJs…es como ir a un mall. J Balvin también se me hace como alguien que abrió un universo en el reggaeton porque ya es transversal, o hasta Arcangel. Yo no tengo idea de reggaeton [ríe] pero por lo que veo, han abierto eso.

¿Qué puedes decir del track “Dueños de Nada”? ¿Cómo ha sido revelar esta parte de ti al público?
Hoy en día estoy enfocado en el techno, quiero que el techno convencional, reinventar, reinventar ese tipo de beats, hacerlo algo diferente, como “Dueños de Nada”, es como house o techno, con sonidos muy industriales, es experimental, luego viene una frase muy política y luego una marcha. Es muy experimental. Cuando la he soltado en las fiestas, ha tenido una reacción muy explosiva, creo que me da harta alegría eso.

¿Qué te gustaría que sucediera con Infinite Machine?
Creo que se reconozca como una propuesta techno sudamericana que trata de quebrar este término, techno, formar un híbrido dentro de este mismo término con otros valores, igual con este lado experimental. Me gustaría que lo copiara un poco, que lo tomen como referencia, que se haga este juego de sampleos. Que me roben todo, que agarren las canciones y las deformen.

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