Elecciones 2019

Spexit: qué pasaría si España saliese de la Unión Europea

Hablamos con politólogos, economistas, juristas y expertos en defensa para saber qué pasaría en España si saliéramos del Euro y la Unión Europea.

por Ana Iris Simón
23 Mayo 2019, 4:00am

Ilustración por Teresa Cano 

"Europa es un proyecto que no puede detenerse ni volver atrás". Así arranca el panfleto de propaganda electoral que me mandó la semana pasada el PSOE para que les votara en las europeas del próximo domingo. Antes de echarlo al reciclaje le hice una foto a la frase y se la pasé a un amigo. Me respondió "Jajajaja, ¿acaso es Europa la muerte?".

Pero la posición mayoritaria de los españoles respecto a la UE y el Euro, en muchos casos asumida más que meditada, es la del PSOE: que no hay vuelta atrás, que el proyecto europeo es incuestionable, que forma parte del consenso social y el simple hecho de debatir sobre su sentido, vigencia y la manera en la que afecta a distintas cuestiones de la realidad española sería una insensatez y una vuelta al blanco y negro.

En el barómetro del CIS del pasado enero más del 50% —el 59,1%— de los españoles no sabíamos que en mayo habría elecciones al Parlamento Europeo pero declarábamos que confiábamos en la UE más que en cualquier institución política nacional —el Gobierno, el Congreso, los Ejecutivos autonómicos...—. Al contrario de lo que viene sucediendo en otros lugares de Europa, los españoles parece que creemos en ella por encima de todas las cosas, pero no sabemos muy bien por qué. Pero, ¿qué pasaría si un día dejáramos de hacerlo? ¿Cómo sería un Spexit?

Por qué en España no cala el euroescepticismo

La primera cuestión es por qué la Unión Europea y todo lo que conlleva, incluido el Euro en el caso español, no es apenas objeto de debate por parte de la opinión pública en nuestro país. "El caso español es bastante particular", comenta el politólogo y editor de Política Exterior Jorge Tamames. "Es similar al de Portugal y creo que tiene que ver con el momento en el que nos incorporamos a la UE y con cómo eso se vio como parte de la hoja de ruta de salida de las respectivas dictaduras que teníamos. España siempre ha sido un país europeo, pero de alguna forma, con el franquismo y el aislamiento de 40 años que tuvimos, sentíamos que no estábamos formando parte de una comunidad a la que pertenecíamos".

"Por otro lado", añade, "cuando ves encuestas de opinión del grado de orgullo nacional, en España suele ser bastante bajo. Los españoles no tenemos una impresión demasiado buena ni de nuestro país ni de quienes lo gobiernan, y eso se traduce en una especie de europeísmo pasivo sobre el cual es muy difícil concebir que alguien en Bruselas o en Berlín pueda ser más incompetente que alguien en Madrid".


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¿Hay partidos que podrían abanderar la causa en nuestro país?

El "no queremos ser una colonia de Alemania" era uno de los mantras más recurrentes de Pablo Iglesias en los albores de Podemos; tras el referéndum del Brexit lamentó su triunfo y lo achacó a la falta de "una Europa justa y solidaria", la de las colonias de Berlín. La posición del partido morado respecto a la cuestión europea parece ser la misma que cuando llegaron, en 2015, a Bruselas: sí, vamos a jugar a Europa. Pero vamos a intentar hacerlo con nuestras propias reglas.

En una marco similar aunque orientado a unos focos y medidas completamente distintas se sitúa VOX, que en el punto número 96 de sus 100 medidas para la España Viva habla de "impulsar en Bruselas un nuevo tratado europeo, en la línea que defienden los países del grupo de Visegrado". Esto implicaría la burocracia de la Unión Europea y la inmigración ilegal, así como reforzar la soberanía y emplear el cristianismo como arma política para Europa.

¿Pueden virar estas posturas a una crítica estructural al proyecto de la UE? "Claramente no hay una base en la opinión pública española para tomar una estrategia de este tipo. Si España se plantease salir de la UE, nos encontraríamos un caso similar al de Reino Unido con Escocia, con territorios que probablemente reclamarían votar un referéndum de independencia. La UE tiene un papel importante a la hora de mantener la cohesión nacional en nuestro país y ese también es un factor a tener en cuenta", valora Jorge Tamames.

Los pasos legales: así sería un Spexit

Pero pongamos que, contra todo pronóstico, ocurre. Que los españoles decidimos mandar al carajo a la UE y al Euro tras un referéndum, como se hizo en Reino Unido. ¿Cómo sería, desde el punto de vista burocrático y legal un Spexit? "Lo cierto es que no tenemos ningún antecedente con el que poder guiarnos, a parte del británico. Pero no es un procedimiento sencillo ya que las competencias derivadas a las instituciones europeas son bastantes. España pertenece a la UE desde el año 1986 y lo que costaría más, supongo, sería recuperar todas las competencias exclusivas y compartidas de la UE", afirma Juan Ignacio Navas, letrado y socio director del bufete especializado en derecho bancario, financiero y comunitario Navas & Cusí.

"Además", continúa, "hay materias sensibles como por ejemplo la protección de datos, libre movilidad, transporte, trabajo… hoy por hoy tenemos una normalidad entre países muy elevada, fruto de tantos años conviviendo en la llamada UE. No tiene que cambiar mucho, pero sí regular los cambios. Todo es cuestión de burocracia. Salir de la UE no es un procedimiento automático de hoy para mañana, y el hecho de que sea un proceso largo responde básicamente a los acuerdos a los que tendría que llegar España –siempre que le interesase con los países miembros en las áreas más importantes (transporte, movilidad, trabajo, datos…)".

"La UE tiene un papel importante a la hora de mantener la cohesión nacional en nuestro país y ese también es un factor a tener en cuenta"

Seguridad y defensa

Respecto a nuestras alianzas de seguridad y defensa ante un más que de momento improbable Spexit, Jesús Manuel Pérez Triana, analista de inteligencia y autor de Guerras Posmodernas apunta que la primera cuestión a tener en cuenta en este sentido es que "la Unión Europea es algo así como un gigante económico y un enano militar".

"El impacto para las fuerzas armadas de una salida española de la UE", explica, "sería limitado porque la alianza militar que realmente vertebra la defensa europea es la OTAN. Es decir, una España fuera de la UE seguiría coordinando los asuntos en materia de defensa con sus vecinos europeos vía la OTAN. Recordemos, por ejemplo, que las intervenciones en Kosovo en 1999 y en Libia en 2011 se hicieron bajo su mando; es erróneo imaginar a España como un país solitario, realizando una particular travesía del desierto fuera de la UE. Sí que tendría impacto directo en aquellas misiones militares exclusivas de la Unión, como la Operación SOPHIA en el Mar Mediterráneo o la UETM Mali. Y también habría impacto en el ámbito de la seguridad el fin de la coordinación mediante organismos como FRONTEX. Pero imagino que se buscaría una vía alternativa de cooperación", señala.

"También tendría un gran impacto para España en materia de Defensa en el plano industrial. Nuestro país participa en grandes programas europeos, como por ejemplo el sistema de geoposicionamiento Galileo. Además, existe ahora mismo a una tendencia a la concentración empresarial, como hemos visto en el caso de Airbus, para poder ser competitivos a nivel global frente a Estados Unidos y China. Pensemos en empresas aeronáuticas como Bombardier (Canadá) y EMBRAER (Brasil), que han quedado destinadas a aliarse con los gigantes europeos o estadounidenses. En el largo plazo, sería un problema para las empresas españolas estar fuera de uno de los tres grandes polos de la globalización", termina.

Y la economía, ¿qué?

Para entender y hablar de las posibles consecuencias económicas que tendría para nuestro país un Spexit, el Doctor en Economía y politólogo Santiago Armesilla recurre, primero, a los antecedentes: se retrotrae al año 86, en el que España asumió su entrada en la Comunidad Económica Europea junto a Portugal.

"Para consumar el ingreso en la CEE, España primero tuvo que desarrollar una serie de medidas de política económica y exterior e interna que llevaran a su homologación como democracia liberal similar a las de su entorno, una homologación jurídicamente formal pero materialmente desigual: tuvo que realizar el proceso de Transición política una vez muerto Franco y, al mismo tiempo, llevar a cabo un proceso de desindustrialización que conllevó la liberalización progresiva, ya desde los últimos años del franquismo y sobre todo en los 14 años de gobierno de Felipe González, de las empresas que eran estatales y que se generaron alrededor de la planificación del Instituto Nacional de Industria que el franquismo creó. Durante los gobiernos del PSOE y posteriormente del PP se llegaron a liberalizar entre 60 y 80 empresas estatales. El músculo industrial que permitió al franquismo convertirse en la decimoprimera potencia industrial de su época tuvo que ser abandonado simplemente para no tener que competir con la industria francesa o de Alemania Federal", explica Armesilla.

"Para España, con 46 millones de habitantes y un crecimiento demográfico a la baja resistir en ese marco industrial sin músculo industrial, sin armamento nuclear y sin algún tipo de alianza potente sería complicado"

Las ventajas, para el economista, pasaron por "la homologación de España como democracia liberal burguesa avanzada, con unos derechos y libertades realizados por los gobiernos del PSOE -al César lo que es del César- que han permitido situar a España en una situación de consenso progresista que es imposible ya de negar o revertir". Sin embargo, también hubo, a su juicio, perjuicios, como "una cierta pérdida de soberanía política y de independencia económica que se plasma sobre todo formalmente hablando en la modificación exprés, para saldar la deuda externa, del artículo 135 de nuestra Constitución en el año 2011".

Tras esta puesta en antecedentes, ¿qué ocurriría ante un por ahora a todas luces improbable Spexit? "Es difícil de contestar porque el único referente análogo que tenemos es el Brexit, el cual no está completado todavía y parte de una situación distinta a la española porque Reino Unido es miembro de la UE pero no tiene el euro como moneda y su relación con el espacio Schengen es parcial. En nuestro caso, ni siquiera sabemos qué moneda podríamos tener, si se volvería a la peseta o nos insertaríamos en un marco geopolítico distinto donde hubiese otro tipo de moneda, porque entiendo que para un país de mediano/pequeño tamaño como España, con 46 millones de habitantes y un crecimiento demográfico a la baja, resistir en ese marco industrial sin músculo industrial, sin armamento nuclear y sin algún tipo de alianza potente sería complicado", expone.

"A corto plazo las consecuencias serían negativas para la población, pero eso no significa que esas consecuencias negativas no se pudieran revertir y que tampoco fueran peores las desventajas que las ventajas. Pero no se puede saber hasta que no se vea cómo concluye el Brexit, considerando sus peculiaridades. Al final, la UE es un marco geopolítico y geoeconómico que en el fondo se parece un poco a una secta: es muy fácil entrar, pero muy difícil salir", comenta Armesilla.

En cuanto a la importación y la exportación y a cómo afectaría una salida de la UE a España en este sentido, el Doctor en Economía explica la situación con un ejemplo: "Digamos que la reconstrucción de Europa Occidental que culmina con la UE es la continuación del Desembarco de Normandía por otros medios. Incluso habiendo caído, la Unión Soviética juega ese papel de avanzadilla del sistema americano en Europa. Ahora, en esta nueva Guerra Fría económica y política, Europa vuelve a estar en el centro de la acción porque hay grandes actores internacionales como los EUA, Rusia o China luchando por influir en su configuración y a nivel económico es el campo de batalla entre la nueva ruta de la seda de China y los BRIC y el TISA de los EUA".

"En medio de todo esto está la Península Ibérica, que es clave para la nueva Ruta de la Seda china. Y, aunque es difícil en este momento que nuestro país ceda, en 2016 Rajoy negoció de manera muy inteligente preacuerdos con empresarios españoles y chinos planteando su viabilidad. Los posibles escenarios de una España fuera de la UE no se pueden entender sin esa palanca China y la resituación a través de ella de España en el marco de la división internacional del trabajo. Habría que ver entonces qué ventajas y qué desventajas se producirían para el pueblo español".

"A corto plazo, los grandes perjudicados serían los funcionarios españoles que se encuentran en Bruselas ganando un pastón, que están viviendo una especie de Erasmus de primera división"

Los grandes perjudicados y beneficiados de un Spexit

En una entrevista reciente, Julio Anguita dice que, al contrario de lo que los partidarios de la "política del consenso" y el "gobernar para todos" nos quieren hacer creer, cualquier decisión política se toma a favor y por tanto en contra de alguien. Aplicándolo al Spexit, es lógico pensar entonces que una salida de la UE tendría ganadores y perdedores, a corto, medio y largo plazo.

"A corto plazo, los grandes perjudicados serían los funcionarios españoles que se encuentran en Bruselas ganando un pastón, que están viviendo una especie de Erasmus de primera división. También algunas empresas españolas que comercian sobre todo con Francia, Italia y Alemania, aunque creo que las empresas son bastante flexibles a la hora de realizar su propia política de inclusión en el marco internacional y nacional: si una empresa pierde un socio en Francia o Italia, podría ganarlo en otro tipo de mercados. De hecho el TISA iba en esa línea, la de la flexibilidad; quería permitir a las empresas de la UE instalarse con menos perjuicios que antes en territorio estadounidense o en Canadá", explica Santiago Armesilla.

"A los 2 millones y medio de españoles que se han ida buscar trabajo fuera después de la crisis, salir de la UE les haría la vida mucho más complicada", replica el politólogo Jorge Tamames. "Gracias a la relación de España con Latinoamérica, pero también a la pertenencia de España a la UE, el pasaporte español es muy valioso a día de hoy. En el momento en el que no estuviéramos en la UE ese valor se devaluaría rápidamente".

"Es diferente abandonar la UE que abandonar el euro", apunta en ese sentido el letrado Juan Ignacio Navas. "Mientras que abandonar la zona euro supondría un impacto más económico que otra cosa, abandonar la UE supone abandonar el marco jurídico común creado. Si bien es cierto que España tiene mucha exportación a otros países europeos (y también internacionales), salir de la UE no significaría crear una barrera. Todo se puede negociar, y al final, si España saliera, estaría en disposición de elegir qué tratados firma y cuáles no con sus vecinos, así como en centrar más la atención en otras zonas en las que ya se está trabajando como bien es Latinoamérica, con la que comparte algo muy importante: el castellano".

¿El retorno del estado soberano?

Las consecuencias de la salida de España de la UE implicarían necesariamente, para Santiago Armesilla, cambiar la Constitución: "España tuvo que hacer en 2011 un cambio en su ordenamiento constitucional para seguir funcionando dentro de la Unión, por lo que su salida tendría que volver a pasar por cambiar su Constitución. No sé si a través de reformas de artículos concretos o quizá de una nueva Constitución, pero es evidente que en otro tipo de realidad geoeconómica y geopolítica, el marco de las leyes se adaptarían a esa nueva realidad y cambiaría la forma de gestionar la producción. Incluso la forma en la que empresas extranjeras se insertan y actúan en territorio español sería distinta. Con cada nueva configuración política interior o exterior ha habido una recomposicón de la política económica de los países que la han llevado a cabo. La economía es siempre economía política".

Sigue a Ana Iris Simón en @anairissimon.

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