ESPAÑA

El pueblo incrédulo: así vive Arbúcies la acusación contra dos vecinos por colaborar con ISIS

Los vecinos de la pequeña localidad catalana de Arbúcies, España, viven con consternación y sorpresa la detención de dos de sus vecinos, ahora en prisión preventiva, por haber financiando presuntamente a Estado Islámico.
29.7.16
Momento en el que los agentes de la Guardia Civil dirigen a uno de los detenidos al coche. (Imagen vía Ministerio del Interior)
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El atrezo era más o menos el que manda el protocolo policial: agentes armados, en este caso de la Guardia Civil, custodiando a detenidos cubiertos con una pieza de ropa para que no se les identificara. Pero el escenario no era el habitual: Arbúcies es una pequeña localidad en Cataluña de un poco menos de 6.500 habitantes, algo que contradice la tendencia que el Instituto Elcano establecía en su último informe sobre el perfil de los detenidos por su vinculación a Estado Islámico (EI o ISIS, en sus siglas en inglés), mayormente urbano.

Esta vez los arrestados eran dos hermanos que responden a las siglas A. J. y O. J., vecinos del municipio y cuyo hermano, Bachir, partió a Siria en 2015 con toda su familia para enrolarse en EI. En la nota de prensa difundida por el Ministerio del Interior español se afirma que le habrían estado enviando dinero, unas remesas que habrían continuado tras su fallecimiento, razón por la que se les imputa un delito de colaboración con organización terrorista.

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La sorpresa fue mayúscula entre los vecinos. Su relación con un combatiente de EI no era algo muy conocido fuera de sus círculos cercanos, y quienes lo sabían pensaban que se trataba de un vínculo estrictamente familiar. Un amigo de O. J. no puede esconder su sorpresa. "Todo el pueblo sabe que su hermano ha muerto en Siria. Pero nadie habría podido llegar a pensar que los otros hermanos harían lo mismo", escribe el joven a VICE News vía Facebook.

O.J., el menor de los tres, trabajaba en el mercado tres días a la semana, y los medios difundieron que enviaba la mitad de su sueldo a Oriente Próximo. A. J., el mayor, trabajaba de pintor en una empresa de carrocerías cobrando entre 1.000 y 1.500 euros. VICE News habló con uno de sus compañeros, al frente del comité de trabajadores, que asegura haber dado la cara varias veces por él por su elevado absentismo.

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La misma fuente recuerda que tras la muerte de su hermano pidió poder asistir a su entierro en Marruecos, un permiso por el que, por convenio, tenía derecho a cuatro días de ausencia remunerados. Sin embargo, al no poder aportar ningún justificante por las circunstancias de la muerte de su allegado, que se fue a luchar a Oriente Próximo, la empresa no se lo pagó.

Un documental de la televisión autonómica que abordaba el caso de su hermano probaba su versión de los hechos y, finalmente, A.J. acabó teniendo, vía Marruecos, el certificado de defunción del combatiente. La fuente sindical consultada pudo entonces gestionar la reivindicación.

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Pero más allá de este desagradable episodio, A.J. estaba muy implicado e integrado en la vida local de Arbúcies. De hecho, está casado con una catalana, tiene dos hijos, y habla el catalán a la perfección.

El hermano menor, de 20 y pocos años y también arrestado, se veía con una chica del pueblo de apellido español. Escuchaba a Chris Brown y a la cantante rumana Inna, y salía de discotecas. Junto a A. J. eran oyentes de la popular radiofórmula los 40 Principales.

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Arbúcies tiene un índice de población extracomunitaria superior al 20 por ciento, pero ello nunca se ha traducido en problemas de convivencia. Aunque la llegada de inmigrantes en gran cuantía entre los años 2003 y 2007 despertó ciertas suspicacias entre algunos vecinos, según Joaquim Santos, exresponsable de salud, bienestar, solidaridad, cooperación y educación del consistorio. Santos se refiere a la desconfianza que los nuevos habitantes despertaban entre la gente mayor y más conservadora.

En una entrevista con VICE News, el excargo explica que, a diferencia de lo que sucede en los entornos urbanos, en una localidad tan pequeña como Arbúcies no hay barrios y eso dificulta el fenómeno de la concentración y de la creación de guetos. Aún así, algunos autóctonos no ven con buenos ojos la ocupación de la vía pública por parte de estos colectivos.

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Fuentes de la diputación provincial consultadas por VICE News señalan que muchas de las personas de origen extranjero han trabajado en tareas de mantenimiento del bosque, en condiciones de contratación precarias. La construcción, en pujanza en esos años, también dio empleo a unos cuantos, según Santos. Cuando la burbuja inmobiliaria pinchó, la mayoría decidieron quedarse.

En la diputación apuntan a una falta de oferta de ocio comunitario para la juventud, una carencia que, según la misma fuente, genera ciertos roces en la localidad. El ayuntamiento se apresuró a emitir un comunicado llamando a la calma tras la operación policial.

Pero en los pueblos todo el mundo se conoce, y la noticia de los arrestos y el posterior ingreso en prisión de los dos vecinos ha corrido como la pólvora. VICE News habla con un profesor retirado de Arbúcies que denuncia lo desproporcionado del operativo protocolario. Cree que, teniendo en cuenta que no había riesgo inminente, todo ello se podría haber gestionado de otra manera.

En un grupo de WhatsApp que comparten algunos locales circula una foto de los detenidos en la que aparecen en posición de defensa ataviados con ropa de boxeo. Una imagen con la que los vecinos tratan de recabar más información sobre los dos hermanos. Un maestro consultado por VICE News asegura que O.J. fue a la escuela del pueblo hace una década.

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"Yo nunca había visto la Guardia Civil en mi pueblo. Y mira que hace 14 o 15 años que vivo en Arbúcies", escribe en Facebook el amigo de O. J.

Al ser preguntado por la convivencia entre autóctonos e inmigrantes en el pueblo, sobre todo tras este mediático acontecimiento, el joven contesta: "Supongo [que hay racismo]. Hay de todo. Porque hay muchos inmigrantes. Yo no tengo ningún problema con nadie. Para mi somos una sola raza, que es la humana".

Pocas horas después de publicar esta noticia trascendió que A. J., el hermano mayor, habría pretendido llevarse a sus dos hijas a Siria de forma inminente.

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