Bad Gyal está aquí para quedarse

Bad Gyal está aquí para quedarse

Tras romper múltiples barreras, la artista catalana de música urbana se encuentra ante el reto más difícil de su carrera: consolidarse mientras sigue creciendo, y seguir sorprendiendo y transgrediendo a un público ya acostumbrado a ver y oír casi de todo.

España ha sido un territorio yermo de figuras femeninas en lo que anteriormente llamábamos rap y que hoy en día, absorbiendo otros estilos musicales, hemos bautizado como "música urbana" para definirlo. Arianna Puello, y especialmente la Mala Rodríguez, fueron durante muchos años los dos únicos nombres que consiguieron hacerse de un nombre en un género plagado de testosterona.

Hace aproximadamente un lustro, un Caballo de Troya llamado trap irrumpió de una forma nunca antes vista en la aburrida y mimética escena del rap español para dinamitarla y cargarse gran parte de los estándares que hasta ese momento existían.

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Sería imposible contextualizar el momento actual de la música urbana española sin mencionar a Kefta Boyz, D.Gómez (posteriormente Pxxr Gvng) y Cecilio G, entre otros, que fueron los principales encargados de hacer de carne de cañón de un movimiento que aún hoy sigue siendo el preponderante. A partir de aquel momento, se perdió la vergüenza de decir y hacer lo que a uno le diese la gana delante de un micro o una cámara. Eso además coincidió con el cambio en el paradigma del consumo musical, que pasó de ser algo que era primordialmente consumido en formato físico o mp3, para pasar a ser algo cuyo consumo mayoritario venía a través del streaming vía YouTube y de las redes sociales. Una transformación que no solo afectó a lo estrictamente musical, sino que la imagen pasó de ser un añadido a lo que estábamos escuchando: a tener una relevancia tan o incluso en ocasiones mayor que la propia música.

Pues bien, creado ese caldo de cultivo, era solo cuestión de tiempo para que figuras como Somadamantina, Miss Nina, Bad Gyal, La Zowi o Rosalía entre otras, reclamasen la cuota de protagonismo que el público estaba deseando poder consumir desde hace años.

La catalana Alba Farelo aka Bad Gyal, empezó a captar la atención de los early birds en su colaboración con el grupo pionero del trap en catalán Pawn Gang en el tema "Bandulés". El track posteriormente fue eliminado e intencionalmente "olvidado" de las respectivas redes (tanto de la Pawn Gang como de Bad Gyal) fruto de discrepancias entre ambos, pero objetivamente resultó clave en los albores de su meteórica carrera musical. Era la primera vez que podíamos ver a una chica cantando en catalán de una forma tan provocadora y descarada como la que Alba utilizaba en dicho tema.

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Fue justo después de "Bandulés" cuando su carrera empezó a despegar de manera imparable. Su particular versión del "Work" de Rihanna con "Pai", y posteriormente su tema "Indapendent", son la bofetada de realidad en la cara de una mojigata sociedad catalana que hasta ese mismo momento no contaba con ninguna chica que se expresara de una forma tan directa como real. Bad Gyal era un reflejo tanto de la estética como del lenguaje que ya desde hacía mucho se estaba utilizando en la calle, pero que de ninguna manera se veía reflejado en la escena de la música en catalán.

Uno de los hechos más sorprendentes, como también clara señal de la madurez que había alcanzado el joven público de la música urbana en España, fue el hecho de que Alba Farelo no sólo empezase a ser un fenómeno de redes únicamente en Cataluña, sino también en el resto de España —que, a pesar de no entenderla (ya que sus primeras canciones eran exclusivamente en catalán) y de la mezcla entre ninguneo y rechazo que este idioma produce (especialmente en el momento actual) fuera su área de influencia que comprende Catalunya, Baleares y la Comunidad Valenciana, también se rindieron ante los ritmos dancehall y el descaro que mostraba Bad Gyal. Los comentarios en YouTube que confirmaban este hecho se contaban por cientos. Se podría decir sin miedo a exagerar (bueno, igual un poco sí pero… ¡meme alert!), que la música de Bad Gyal en aquel momento hizo más por el diálogo y la naturalización del catalán y Cataluña con España, que los gobiernos de las últimas décadas y 15 años del Institut Ramón Llull, juntos.

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Tras publicar "Indapanden", Alba decidió aparcar temporalmente el catalán que la "vio nacer", y empezó a intercalar su inglés sui generis con el español. Esto último, como se veía venir, le provocó muchas críticas entre algunos de sus fans primigenios que vieron como una traición el hecho de utilizar la lengua del "opresor" para proseguir con una carrera que ya había despegado. Dejando de lado fundamentalismos nacionalistas absurdos, Bad Gyal consiguió con esa ampliación idiomática perder algunos de sus seguidores de siempre, pero también consolidar a los muchos que no entendían el catalán pero aún así la seguían y además, ganar muchísimos en el resto de España, además de, cómo no, en toda Latinoamérica y en general entre la numerosa diáspora hispanohablante de Europa y América.

Fue precisamente con "Mercadona", su primer tema en español, donde se produjo un punto de inflexión en la carrera de la vilassarenca. Millones de vistas en YouTube, y su nombre haciéndose viral por todos los magazines tanto musicales como de tendencias, moda e incluso medios generalistas de aquí y de allí.

Conceptos como "trap", "feminismo" o "empoderamiento", empezaron a entremezclarse entre los titulares de una manera más o menos acertada para acercarse e intentar contextualizar la música de la chica de moda de la música urbana en España. Los medios se mostraron ávidos por plasmar en la persona de Bad Gyal todas sus ansias por encontrar una Mesías feminista que justificase la tan fascinante, pero a la vez incomprendida y emergente, escena de trap (movida con la que ella nunca se ha sentido identificada), que veían como una nueva "Movida Madrileña" que les serviría como clickbait para los próximos años. Un papel que Alba nunca pidió ni quiso interpretar, pero que (no podemos engañarnos) ayudó a catapultar su fulgurante ascenso al éxito.

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La verdad es que poco importaba el envoltorio y los adjetivos que los medios escogiéramos para definirla; lo único que estaba claro era que LA ACTITUD de esta joven, iba a llevarla a ser algo más que uno de los memes que mensualmente llegan al mainstream de forma viral para olvidarlos semanas más tarde. Ella estaba aquí para quedarse. Dicho y hecho, después de "Mercadona" llegó la mixtape "Slow WIne".

¿Realmente era necesaria una mixtape en medio de la era del consumo rápido y de los videosingles? Pues no lo sabemos, pero la cosa es que lejos de ser un compendio de temas ya conocidos y de descartes que iban para singles pero se quedaron en nada, "Slow Wine" resultó ser una referencia más que sólida y que permitía a los más rezagados hacerse una idea verídica de lo que era la Bad Gyal de finales de 2016.

Era solo cuestión de tiempo el que empezaran a lloverle las ofertas de festivales, firmas de moda y actuaciones en el extranjero. Y así está sucediendo durante el presente año: portadas, más portadas, su unión con Canada Editorial, aparición en medios internacionales como Highsnobiety o Pitchfork, sus actuaciones en los festivales internacionales más importantes de España como Sónar o FIB, el "Slow Wine European Tour" que le lleva a actuar a ciudades como Praga, Estocolmo o Roma, y su salto al charco que desde ya, le va a permitir actuar en Latinoamérica y Estados Unidos.

El fenómeno Bad Gyal, en cuanto éxito vertiginoso, sólo se puede comparar al de su paisana y recientemente nominada al Grammy Latino como mejor nuevo artista, Rosalía. El éxito de Alba se ha basado en la transgresión: en la provocadora, descarada y a la vez hipnótica puesta en escena de su música; al vestir como quiere, decir lo que quiere y hacer lo que le gusta; a traer la estética de la calle a los escenarios, hacer bailar a los arrítmicos raperos y también a agitar las mentes de la rígida prensa musical, que se vieron tentados desde un principio a encasillarla como un fenómeno millenial sin importancia que maltrataba la música y contribuía si cabe un poco más aún, al concepto de fast food music que tanto odian.

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Foto por Alberto Rodríguez Recio

Todo parece indicar que, se la estén teniendo que comer con patatas o no, Bad Gyal se encuentra aquí para quedarse, y además, se encuentra colocada en un puesto privilegiado en la escena de la música urbana. La de Vilassar está en la primera línea en la carrera por convertirse en una de las artistas que consiga trascender del underground y el fenómeno YouTube, para arrastrar al pop español hacia ella; algo que C.Tangana ya está consiguiendo, y que la catalana tiene sobrado potencial para lograr también.

Al día de hoy, se encuentra ante el reto más difícil de su carrera, consolidarse mientras sigue creciendo; internacionalizarse al mismo tiempo que rompe las pocas barreras que le quedan por romper en España; y, el más difícil todavía, seguir sorprendiendo y transgrediendo a un público ya acostumbrado a ver y oír casi de todo. Pero, si ya ha conseguido lo que ha conseguido en apenas un año y medio de vida, ¿Quién somos nosotros para dudar de la capacidad de éxito de Bad Gyal‍♂️?

Bad Gyal se encuentra de gira por Norteamérica:

6 de octubre | Preseo Imperial | Guatemala, Guatemala
7 de octubre | Festival Suda @ Salón Paraíso | Ciudad de México
12 de octubre | RBMA Festival | Los Ángeles, CA, EUA
13 de octubre | 01800PERREO @64000 | Monterrey, México
14 de octubre | C3 Stage | Guadalajara, México