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agricultura

Tu adicción al chocolate ayuda a promover la esclavitud infantil

Atención consumidores de chocolate: nos iremos todos al infierno. Los productores de cacao en África Occidental tienen tantas carencias en recursos agrícolas y están luchando tanto para mantener al día la demanda occidental, que están recurriendo al...

por Lauren Rothman
01 Abril 2015, 8:00pm

Foto: John Loo | Flickr | CC BY 2.0

Sí, soy culpable de consentirme con esas barras de chocolate sofisticado de 9 dólares, envueltas en papel bonito. ¡Son tan deliciosas! Nunca puedo creer cuánto estoy dispuesta a pagar en nombre del placer. Pero la horrible realidad es que estoy ayudando al interminable ciclo de trabajo infantil en África Occidental. Muchos niños allá son obligados a trabajar en las plantaciones de cacao durante largas horas y por tan poco dinero, que las organizaciones de defensa lo consideran esclavitud infantil. Los amantes del chocolate nos vamos a ir todos al infierno.

El setenta por ciento de la producción de cacao mundial sale de dos países: Ghana y Costa de Marfil; pero a pesar de la demanda global por el producto, los granjeros de cacao en esos países ganan salarios que llegan a un tercio de lo que es considerado dentro de la línea de pobreza. No pueden pagar a trabajadores para cosechar el cacao, así que muchos sacan a sus niños de la escuela y los llevan a trabajar con ellos en las plantaciones. Aún peores son las circunstancias en las que los niños de los inestables países vecinos, como Burkina Faso, son traficados a través de las nuevas y permeables fronteras de Costa de Marfil —emergidas de una tumultuosa década caracterizada por dos guerras civiles en 2011.

En 2009, el Departamento de Estado de los Estados Unidos estimó que más de cien mil niños trabajaron durante ese año en la industria del cacao en Costa de Marfil. El 10 por ciento de ellos fue víctima del tráfico de personas. En 2010, el Departamento encontró que más del 43 por ciento de niños ghaneses de entre cinco y catorce años trabajó en las plantaciones de cacao. Para obtener el trasfondo de este problema tan controversial, hablé con Abby Mills, directora de las campañas del Foro Internacional deDerechos Laborales en Washington, DC.

MUNCHIES: ¿Qué tan grande es el problema del trabajo infantil en las plantaciones de cacao en África Occidental? Abby Mills: Nuestra organización está por dar a conocer un informe sobre la industria del cacao. En nuestra investigación, encontramos que en Togo, Ghana y Costa de Marfil, hay desde 500 mil a 1.5 millones de niños trabajadores, y cerca del 98 por ciento de ellos están trabajando en las granjas familiares. Para darte una idea del efecto que esto tiene en los países de los que hablamos, cerca del 75 por ciento de los niños de Ghana van a la escuela, pero en Costa de Marfil es mucho peor: menos del 60 por ciento de niños va a la escuela, y tan solo 50 por ciento de las niñas lo hacen.

¿Dónde crees que empieza el problema? En muchos de estos países los granjeros no hacen dinero suficiente y tienen que encontrar la manera de cosechar el cacao, pero no pueden contratar trabajadores. Es ahí donde entran los niños: ellos ayudan a sus padres y terminan trabajando en el campo en vez de ir a la escuela. Otro problema, especialmente en Costa de Marfil es el tráfico infantil. Hay un gran movimiento de niños a través de la frontera de Costa de Marfil y sus países vecinos como Burkina Faso. Sabemos que hay niños que atraviesan esa frontera y terminan como trabajadores en las granjas de Costa de Marfil.

¿Cómo es el trabajo? Es muy peligroso, es verdaderamente una de las peores formas de trabajo infantil. A menudo implica el uso de grandes machetes para cortar las grandes ramas de cacao y ocasionalmente implica la aplicación de pesticidas y otros químicos en los árboles. Estudios hechos en Ghana por la Universidad Tulane han mostrado que 80 por ciento de los niños que trabajan en la industria del cacao debían cargar pesos enormes, mientras que el 57 por ciento reportó usar machetes.

¿Cuándo fue que la comunidad internacional empezó a enfocarse en este problema? Yo diría que fue cuando el chocolate empezó a considerarse como un producto de intercambio a finales de 1700. La esclavitud en la industria del cacao ha sido siempre un problema porque el cacao crece en una parte del mundo que siempre ha estado a merced de fuerzas que no puede controlar. Pero no fue sino hasta los '90s que este problema fue notado por la comunidad internacional, cuando un montón de historias salieron en las noticias sobre el cacao. Ha habido muchas formas en que la gente ha tratado de responder a esto –probablemente la más conocida sea el Protocolo de Harkin-Engel en 2001, que fue una coalición entre compañías de chocolate y los gobiernos de Ghana, Costa de Marfil y los Estados Unidos—. Los precios del cacao han crecido continuamente en los pasados años y una de las razones es que ha habido una gran preocupación acerca de lo que va a suceder con el suministro. Las compañías de chocolate trabajan para obtener mejores rendimientos de sus cultivos, tal vez intenten mejorar las vidas de los granjeros, pero también quieren asegurar que tengan acceso al cacao y que haya mucho suministro para poder comprar.

¿Qué es lo que hace su organización para enfrentar el problema? Nuestro gran impulso en los pasados 10 años ha sido el intentar hacer que las compañías certifiquen su cacao como proveniente del comercio justo, que aseguren un salario digno para los granjeros, no usen el trabajo infantil o el trabajo forzado en ninguna parte de la cadena de abastecimiento. Con Hershey's, hicimos una campaña llamada Raise the Bar, que ejerció presión para que ellos compraran solamente cacao certificado. Muchas organizaciones trabajaron con nosotros para que esto sucediera y Hershey's aceptó el certificar todo su cacao para el 2020.

¿Las compañías ya están tratando de cambiarse a este modelo? Si, muchas de ellas se han pasado a este modelo. Es algo muy bueno, porque han hecho que las personas piensen y se pregunten de dónde viene el chocolate que se comen. Pero en nuestra investigación nos encontramos que aún en el cacao 100 por ciento certificado no hay garantía de que los granjeros están ganando los salarios que deberían. En lo que nos enfocamos es en obtener los mejores tratos para mejorar las vidas de los granjeros y asegurarnos que sus voces sean escuchadas en cada nivel del proceso.

¿Hay algo que los consumidores puedan hacer para apoyar al chocolate producido éticamente? Si, claro. A causa de los problemas con la certificaciones, tendemos a promover las compañías que sabemos que trabajan directamente con los granjeros. Usualmente, estos son pequeñas cooperativas de productores. La dos compañías con las que más trabajamos son Equal Exchange y Divine.

Gracias, Abby.

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