Final del juego: ¿qué pasó después del fúnebre Time Warp argentino?
JUAN MABROMATA/AFP

Final del juego: ¿qué pasó después del fúnebre Time Warp argentino?

Tras la muerte de seis jóvenes en el Time Warp en Costa Salguero, ¿qué ha pasado con la escena en Argentina?
5.5.16

Síguenos en nuestro nuevo perfil de Facebook, THUMP México

Toda Argentina está conmocionada y sorprendida por la trágica muerte de cinco jóvenes en la segunda versión argentina del festival techno Time Warp, realizado en el complejo Costa Salguero, en plena Ciudad de Buenos Aires el 15 de Abril. ¿La causa? Un combo mortal de consumo de drogas, con la falta de ventilación adecuada en el lugar, sobreventa de entradas y la negligente elección de los organizadores de cortar el acceso al agua potable en el lugar, sumándole las largas colas que había que realizar para comprar una botella de agua envasada.

¿Cómo se llega a este punto de quiebre en la escena electrónica argentina?

Crédito: Timewarp Argentina

Antecedentes

Hace 12 años, casi 200 personas murieron en un trágico episodio en el club República de Cromagnon. En ese caso, una bengala (prohibida en un local nocturno) prendió fuego una tela de plástico que estaba en el techo del lugar, ocasionando una nube de humo tóxico que asfixió a la totalidad de los asistentes, que tuvieron que salir corriendo. Con las luces apagadas y puertas de emergencias bloqueadas negligentemente por los dueños del lugar, 194 jóvenes dejaron su vida ahí mismo donde fueron a ver a Callejeros, una banda de rock que estaba en su apogeo.

Luego de un periodo nefasto donde se clausuró y se persiguió cualquier tipo de expresión artística emergente, además de los medios argentinos demonizando a la música y a la misma juventud, en el 2010 llegó otro incidente fatal: el derrumbe de un sobrepiso de un club llamado Beara, donde fallecieron dos jóvenes y hubo decenas de heridos.

Publicidad

Seis años más tarde, todos los ojos del mundo se posan ahora sobre los clubbers argentinos: el caso actual de la muerte de cinco jóvenes en la edición argentina del festival Time Warp fue el último episodio de una historia relacionada a la música que se vuelve a repetir con muertos en el camino.

La música nunca es el mal mayor

Tres tragedias, tres estilos de música diferentes, tres grupos sociales diferentes. Lo que une a estos hechos es la trama de corrupción armada entre policías, los dueños de los venues y funcionarios públicos que, sin escrúpulo alguno, tuercen las leyes a su conveniencia.

El recientemente electo alcalde de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodriguez Larreta, a partir de los sucesos del Time Warp, no entregará habilitaciones para fiestas masivas de música electrónica alegando esperar a que se apruebe un proyecto enviado al Congreso para regularlas y endurecer los controles. La Justicia Argentina fue un paso más allá y luego de recibir denuncias de diversas ONGs, decidió prohibir todo tipo de fiesta con música grabada o en vivo, queriendo paralizar en seco el ecosistema de la industria nocturna de Buenos Aires, que emplea a miles de personas. La orden judicial rápidamente se propagó por las redes sociales, y hasta un grupo de clubbers y DJs armó una marcha por Facebook llamada '29A - No a la prohibición del Juez Gallardo', invitando a una 'protesta pacífica en repudio de la reciente medida tomada por el Juez Gallardo por la prohibición de "toda actividad comercial de baile con música" en la Ciudad de Buenos Aires y diferenciar las actividades de los distintos clubes con lo sucedido en Time Warp por la negligencia de las todas las partes involucradas'.

Publicidad

Al día siguiente, la orden judicial fue inhibida por una cautelar presentada por el Gobierno, permitiendo a los locales nocturnos abrir sus puertas el fin de semana.

El rol de los medios en las tragedias

Los generadores de opinión más grandes de Argentina, los medios, demonizaron a la música, a las drogas, a los DJs y a los mismos clubbers, documentando excesos, addiciones y mostrando 'pastillas' en el aire de los noticieros para sostener su relato conservador y prohibicionista.

En vez de inculcar una nueva política de reducción de daños, de educar al consumidor para saber qué es lo que está ingiriendo, los medios apuntaron a la música y a los excesos como los culpables de los cinco muertos en la edición argentina del festival Time Warp.

Situación latinoamericana y mundial

El panorama político latinoamericano es también un factor clave: la transición a la derecha más conservadora de Latinoamérica genera un revival sobre una "war on drugs" latina: se ataca al consumidor, no al narcotraficante. Se demoniza el consumo personal, no al tráfico ilegal de drogas.

En Argentina no existen las políticas públicas de reducción de daños ni leyes que impidan el libre acceso a la hidratación y testeo de sustancias, como sí sucede en Europa. El SEDRONAR, ente de Organismo responsable de coordinar las políticas nacionales de lucha contra las adicciones, brilla por su ausencia.

En cambio, el panorama internacional es mucho más prometedor: En Europa existe la EMCDDA, Centro de Monitoreo Europeo para Drogas y Adicciones, que nuclea políticas de reducción de daños con datos sobre el narcotráfico con visibilidad de programas de ayuda que funcionan (y que no funcionan también). Allí mismo existe también una sección de intercambio de acciones para reducir la demanda de drogas (EDDRA - Exchange on Drug Demand Reduction Action), donde se enumeran las diferentes terapias que se están probando en toda Europa.

¿Será posible una cultura a largo plazo de reducción de daños en Argentina, sin recurrir al 'war on drugs', que ya sabemos no funciona en México ni en Colombia? ¿Se tendrá que legalizar todas las drogas para que el Estado las regule? ¿Tendrá el Estado que mejorar la concientización acerca de este tema sin usar sus dobles estándares en sus discursos? ¿Seguirán muriendo personas en vano?

La cabeza de Federico está llena de información sin sentidoque puede ser usada en su contra. Síguelo en Twitter.