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Los 10 sonidos que posiblemente nunca vas a volver a escuchar

Reseñamos el ruido de una tecnología ya casi obsoleta que acompañó nuestra infancia y adolescencia.

Crecer entre la segunda mitad de los 80 y los primeros años de la década de los 90, significó para muchos de nosotros la posibilidad de tener a la mano avances tecnológicos realmente relevantes para la cotidianidad, como pasar de los infinitos tomos de enciclopedias de la A a la Z que pesaban más que uno, a simplemente introducir en el computador el CD de Encarta 98. O pasar del Café Internet -un cubículo diminuto en un pequeño local rodeado de gente- a la conexión en la privacidad del hogar, lo cual en medio de todo era un dolor en las bolas porque si estabas navegando nadie podía usar el teléfono de la casa y el simple acto de levantar la bocina y escuchar un ruido desesperante, sencillamente despertaba la ira de tus papás.

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Con la idea de revivir sonidos que seguramente no volveremos a escuchar en el día a día de nuestras vidas, decidimos recordar algunos de los ruidos que acompañaron nuestra infancia y adolescencia, al tiempo que nos iban acercando al mundo tecnológico que conocemos hoy en día donde ya nada nos sorprende tanto como sí lo hicieron las alertas de los beeper o las notificaciones del messenger original.

La conexión a internet

Hubo un momento de la vida en el cual acceder a internet no era tan sencillo como prender el computador y abrir Google Chrome. Durante los 90 te tomaba algo así como media hora para poder abrir el navegador y meterte a las escasas cinco páginas que conocías. Tenías que hacer maromas e intentar varios minutos hasta establecer el vínculo, mientras de fondo un ruidito te martillaba los tímpanos hasta volverlo todo una tarea no solo dispendiosa en exceso sino totalmente desesperante. Además de esto si a alguien se le ocurría usar el teléfono, el internet convulsionaba hasta caerse.

El Biper o Beeper

Antes de los celulares y los mensajes de texto, y todavía lejos de que existiera Whatsapp, existió un dispositivo llamado Beeper, un aparato cuyo funcionamiento se basaba en coger el teléfono, llamar a la compañía de Beeper y dictarle el mensaje a la persona del otro lado de la línea que casi siempre era una mujer, cuyo tono de voz daba a entender que odiaba su vida más que cualquier cosa. Por supuesto en ese entonces no podías sextear, porque claro, existía un intermediario y pues…sería raro. En todo caso el pitido agudo, constante e inmamable fácilmente podría ser hoy en día una alarma contra incendios. También vale la pena recordar la vez que Oro Sólido, maestros indiscutibles del merengue inmortalizaron este invento con su canción "El beeper".

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Los primeros inicios de sesión en Windows

Crecer con la tecnología significaba a su vez irse actualizando cada cierto tiempo en las versiones de Windows, cuyos inicios de sesión eran precedidos por una especie de ambient celestial. Desde el windows 95 que incluía un final triunfal, hasta el crescendo armonioso del XP. Las versiones posteriores ya fueron perdiendo gracia, la verdad, dejaron de ser emocionantes paulatinamente.

El mix de sonidos globales en el intro de Encarta

Antes de consultar la tarea del día en rincón del vago y mucho antes de que existiera Wikipedia, los centros de almacenamiento de información era una biblioteca casera heredada por generaciones que constaba de enciclopedias en las que era necesario buscar el tomo que incluía la palabra que uno estaba buscando. Aparte las enciclopedias eran temáticas por lo cual uno fácilmente podría pasar horas buscando y leyendo algo que sirviera para la tarea. Todo cambió cuando llegó a nuestras vidas Encarta, un CD/DVD interactivo que contenía una cantidad absurda de información desde el diccionario de la RAE hasta líneas de tiempo de momentos históricos. La musiquita de inicio que incluía percusiones y sonidos del mundo era un deleite a la hora de consultar a la todopoderosa, la salvadora de una generación. Obviamente no hay que pasar por alto su respectivo apartado multimedia con músicas e instrumentos del mundo que uno tenía que ubicar en el mapa.

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Nokia 1100

El nokia 1100 fue definitivo para la telefonía celular, no solo poseía el juego de la culebrita, sino que era prácticamente indestructible. La batería fácilmente podría durar una semana y tenía un repertorio de ringtones con más de 30 temas monofónicos dentro de los cuáles aparecían canciones como "Badineire" o "Menuet", de Bach, "Jingle Bells", "William Tell", "Groovy Blue" y el clásico "Nokia Tune", soniditos que ciertamente se nos quedaron grabados en el cerebro hasta el día de hoy.

Inicio Play Station 1

El Play Station 1 marcó sin duda a una generación de futuros gamers inquietos, quienes se veían atravesados por la magia melódica que acompañaba el fondo blanco con el logo de Sony y luego tenían que pasar por la angustiosa espera que precedía la lectura del CD. Luego de eso, todo era alegría, emoción pura y dura.

El teléfono de disco

Un ring largo y desesperante era la cualidad por excelencia de los teléfonos de disco, un sonido que no daba ganas de dejar a la espera, sino que obligaba a contestar casi de inmediato. Eso por un lado y por el otro el ruido del vaivén de ese círculo con huecos que tocaba llevar hasta lo más alto y dejar que se devolviera leeentamente, a menos que se tuviera afán y se obligara al dedo a devolver aquel disco.

Las impresoras más lentas del mundo

Martillante y eterno, así era el sonido que acompañaba el paso de la tinta de la máquina al papel en las primeras impresoras, las cuales tardaban horas en pasar lo que había en la pantalla a las tiras blancas de papel con tiras de agujeros a lado y lado. Un sonidito que definitivamente no extrañamos.

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El inicio del Game Boy

Básico pero magnífico. Así eran los dos tonos que sonaban luego de prender el Game Boy y ver la palabra Nintendo caer hasta la mitad de la pantalla. Este fue uno de los dispositivos que nos hizo adictos a los juegos de video y en el que invertimos valiosas horas de nuestras vidas jugando Mario Bross.

Todos los sonidos del Messenger original

Antes de que Facebook tuviera chat, antes de que Instagram y Twitter tuvieran mensaje Directo, ante de que existiera todo lo anterior, la vida social virtual existía en algo llamado Messenger, un programa que había que instalar y donde aparecieron los primeros emoticones y stickers animados. Los sonidos eran específicos, uno para cuando iniciabas sesión, otro para cuando alguien más iniciaba sesión, otro más para cuando alguien no te respondía y te veías obligado a mandarle un zumbido, que hacía temblar la pantalla, el tonito de cuando te llamaban por video, en fin, este quizás fue el auge de algo que hoy en día simplemente damos por sentado.

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