‘Ranma ½’ fue mi primera serie LGTBQ
Identidad

‘Ranma ½’ fue mi primera serie LGTBQ

La serie de manga ‘Ranma ½’, en la que proliferan los desnudos y el intercambio de géneros, me ayudó a forjar mi identidad queer. Hoy en día probablemente le lloverían las críticas.
14.3.17

La primera vez que vi Ranma ½ tal vez tendría seis años. En ese momento no entendía por qué me llamaba tanto la atención aquella serie de anime cuyo protagonista era un muchacho que se transformaba en chica cada vez que entraba en contacto con agua fría y en la que aparecían tetas, muchas tetas.

Por aquel entonces vivía en Estados Unidos, y los únicos canales que a mi hermano y a mí se nos permitía ver eran Cartoon Network y Nickelodeon. Los veranos los pasábamos en casa de nuestros abuelos, en México. Como ellos no tenían televisión por cable, nos entreteníamos viendo Canal 5, una emisora infantil propiedad de Televisa.

Ranma de chico

En la parrilla de Canal 5 había varias series de dibujos japoneses. Gracias a este canal descubrí que no me gustaba Dragon Ball Z y me enamoré perdidamente de Samurai Pizza Cats y Ranma ½. Esta última no se parecía a ninguna de las series que acostumbraba a ver, porque rezumaba desnudez y homoerotismo. Fue, de forma accidental, la primera serie LGTBQ que vi.

Ranma ½ se desarrolla en Tokio y la historia gira en torno a un muchacho y su padre que acaban de regresar de un viaje a China para un campeonato de artes marciales. Ambos caen accidentalmente en una poza encantada, a resultas de lo cual Ranma se transforma en una chica cada vez que entra en contacto con agua fría y su padre se convierte en un oso panda. Ya en Tokio, el padre de Ranma le anuncia que pasarán unos días en casa de un viejo amigo suyo y que ambos han decidido casar a Ranma con la hija de este, Akane.

Ranma de chica durmiendo

Esta premisa da pie a escenas increíblemente subidas de tono y ostensiblemente queer y trans. Otro de los personajes masculinos, Ryoga, desarrolla una fuerte obsesión por Akane y por Ranma en su estado femenino. En un estado de gran confusión y conflicto interno, Ranma empieza a tener sueños homoeróticos que a la vez le provocan rechazo. Pese a mi cortísima edad, me llamó poderosamente la atención la relación entre Akane y la versión femenina de Ranma, que pensaba como un chico pero se sentía atraído por las chicas.

La serie también contenía una dosis de contenido homófobo y misógino, algo que no resulta extraño si tenemos en cuenta que se emitió por primera vez en 1989, hace casi treinta años.

Si bien el público general calificó de "demasiado gais" a series con temática LGTBQ posteriores, como Will and Grace, Ranma ½ logró esquivar este tipo de críticas reaccionarias, tal vez debido a que ninguno de sus personajes llevaba colgada la etiqueta de "gay" o "trans" de forma explícita. Sin embargo, para la juventud queer y trans la serie reflejaba a las claras nuestros conflictos presentes y futuros.

La ilustradora de cómics Charlotte Finn revisitó la versión manga de Ranma ½ en una serie de creación propia titulada Lost in Transition, en la que profundiza en los personajes trans en el mundo del cómic. "No hay duda de que existe un vínculo en lo referente a los temas transgénero, pero no de la forma en que una esperaría", señaló.

"Cuando Ranma entra en contacto con agua fría, acaba encerrado en un cuerpo y un estatus social en los que no se siente cómodo, un sentimiento que comparten muchas personas transgénero, que sufren disforia física y social. Ranma no es un chico que se convierte en chica, sino que es un chico cisgénero que se transforma en un joven transgénero".

Interesada por saber si para Finn la serie también desempeñó un papel importante en el descubrimiento de su identidad de género, decidí contactar con ella y lanzarle la pregunta: ¿Fue Ranma ½ una influencia en tu viaje hacia la aceptación de tu transexualidad?

"He visto y leído mucho al respecto en los medios generales, en webcomics, mangas y dibujos animados que tratan la transexualidad de forma tangente pero no profundizan en el tema, que presentan la fluidez de género como una maldición o una broma. A veces se las denomina historias de 'feminización forzada'".

No fue hasta hace relativamente poco que tomé conciencia de hasta qué punto se vilipendian la fluidez de género y el homoerotismo en la serie. Solo recordaba que a veces aparecía una chica a la que le gustaban las chicas y que también había un joven que asumía forzosamente un género distinto cada vez que le caía agua fría.

"Me quedé con aquello porque me sentía en sintonía con ese deseo de poseer un género distinto a aquel con el que había nacido", confesó Finn. "Pero por otro lado también me sentía muy avergonzada, porque el mundo entero me lo había inculcado desde antes incluso de aprender a hablar, y yo tenía el mensaje muy interiorizado. Por eso los medios que lo presentaban como algo negativo despertaban ese sentimiento de vergüenza que tenía latente".

"Sin embargo, una vez que se produjo la conexión en mi cabeza y me di cuenta de que era trans, entendí de inmediato por qué me llamaba tanto la atención y que aquello no podía ser todo lo que yo deseaba. Era un rompecabezas incompleto, pero tenía muchas piezas, y supongo que eso hace que lo recordemos pese a sus puntos débiles".

Suele ser el caso en la mayoría de series en las que se representa lo queer de una forma u otra. Hoy, a mis 28 años y como lesbiana declarada, he superado esa fase de sentir la necesidad de ver una serie simplemente porque aparezca un personaje gay torpemente definido.  Y por suerte, hoy hay muchas más series —algunas de ellas incluso bastante potables— con personajes LGTBQ que no acaban siendo demonizados o muertos.

Me resulta sorprendente que una serie sobre un artista marcial que cambia de género fuera tan accesible para el público infantil mexicano de los noventa, así como en muchos otros lugares del mundo. Sinceramente, no me imagino que hoy día pudiera emitirse la serie en ningún estado de EUA sin levantar un gran revuelo. En cualquier caso, me maravilla pensar cuántos jóvenes vieron Ranma ½ dejando aparentemente atrás cualquier prejuicio respecto al homoerotismo y la fluidez de género. Finn tiene una teoría para explicarlo.

"Los combates de artes marciales eran el cebo para captarlos. Incluso aunque no te interesara oír a Ranma plantearse preguntas sobre género y sexualidad, te mantenías pegado al televisor para ver cómo los personajes se daban una buena tunda unos a otros. Incluso había un videojuego de peleas, el gancho perfecto", señaló Finn.

"El humor puede ser un elemento clave a la hora de reducir esa especie de pánico a lo gay que parecen sufrir muchos heteros… Y Ranma ½ ofrecía a partes iguales comedia sexual, combates de artes marciales y temática queer. Top Gun fue el mayor éxito de taquilla del año en que se estrenó y estoy segura de que todas esas entradas no las compraron hombres homosexuales, pese a ser la película más gay que se haya hecho en la década de los ochenta".

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Traducción por Mario Abad.