GUERRA

Un mercenario de las fuerzas especiales explica cómo sobrevivir en la selva

El trabajo del Cyborg es entrenar regimientos militares asiáticos en la selva filipina. Contactamos con él para hablar sobre consejos de supervivencia y tácticas de evasión.

por Mahmood Fazal
23 Marzo 2017, 5:00am

Conocí por primera vez al Cyborg en un gimnasio de Bali. Parecía uno de esos muñecos de acción rubio: sus músculos y rasgos faciales inmaculadamente definidos, un metro setenta y seis, ojos azules y fríos que no parpadeaban. Más tarde, en el almuerzo, sacó una báscula digital de su mochila para pesar su comida. Luego me habló de su trabajo.

El Cyborg es aparentemente el hombre más difícil de encontrar en una selva. ¿Su trabajo? Entrena regimientos militares de élite del Sudeste Asiático, mediante maniobras que consisten en perderse en la selva filipina para convertirse en la presa de los aprendices. En los cuatro años que lleva haciendo esto, nunca ha sido capturado.

Durante nuestro almuerzo de sushi, el Cyborg (no nos permiten usar su nombre real) habló sobre consejos de supervivencia en áreas salvajes, tácticas de evasión y el extraño papel que desempeña el cristianismo en su vida.

VICE: Comencemos con el nombre. ¿De dónde salió?
El Cyborg: No sé de dónde salió eso del cyborg. Sólo soy un estadounidense ordinario al que le encanta beber cerveza Bud y ver fútbol. Siempre le pido a mi madre que me envíe cajas de dulces Reese's. Mis padres son empleados de oficina. Yo definitivamente soy la oveja negra, pero mi misión sigue siendo mi familia, y difundir los ideales que le han funcionado a Occidente. Me uní al ejército porque era un patriota y quería que mis hijos tuvieran las mismas libertades con las que yo he vivido.

Entonces, ¿por qué te separaste del ejército?
No fue debido a problemas con los militares, solo quería tener libertad para viajar y explorar el mundo. Así es como terminé en trabajos de entrenamiento y asesoría en seguridad privada aquí en Indonesia, Hong Kong y Filipinas.

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Hablemos del ejercicio de entrenamiento donde eres la presa. ¿Cómo evitas que te atrapen? 
En general se reduce a cuatro reglas. Primero: por la noche, la luz no miente. Cualquier luz no solo señala tu ubicación sino también la de tu enemigo. Segundo: solo te mueves por la noche, y pasas las horas en las que hay luz del día observando unidades enemigas, recordando sus rutinas y su planificación. Tres: muévete solo, aunque es más conveniente viajar en pequeños grupos. Además, si alguna vez te encuentras acorralado, usa una ruta diferente para retroceder.

Otra cosa es que cuanto más te estreses, más cansado terminarás. Necesitas saber cómo tu estado mental afecta la forma en que enfrentas el dolor, las lesiones, el hambre y la fatiga. Esto es importante en las situaciones militares en las grandes ciudades donde, si estás perdido o separado de tu unidad, la confusión de la ciudad aumenta tu estrés porque hay mucho a lo que poner atención. Si tus ojos se fijan en los elementos equivocados puede costarte un brazo o una pierna.

Al final, el problema con todos estos consejos es que requieren entrenamiento. Podría pasar horas hablando de cada uno de los puntos que mencioné brevemente. Esto requiere un entrenamiento riguroso en diferentes condiciones: en el campo, las ciudades y los bosques. No puedes ser perezoso; necesitas tener conocimientos sobre el terreno en el que estás trabajando.

Suena a que una gran parte de que no te atrapen tiene que ver con el control mental.
Alguien me dijo una vez que si la libertad carece de armamento, debemos compensarlo con la fuerza de voluntad. Más tarde descubrí que era una cita de Hitler, pero es bastante relevante y lo pienso mucho cuando estoy solo en la selva. Los límites de tu mente son tu mayor barrera. Una vez que piensas que has encontrado tu umbral, aún te queda otro 30 por ciento restante en el tanque. Eres tu peor enemigo. Tienes que pensar en esto a lo largo de cualquier conflicto. Tus dudas, temores e inseguridades te obligan a cometer errores estúpidos. Realmente necesitas pensar en sobrevivir, esa es la mayor parte del trabajo, todo lo demás saldrá adelante mientras tu voluntad permanezca intacta.

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Vale, digamos que tienes dominada la parte sobre el control mental. ¿Cómo sobrevives en la selva?
Después de la fuerza de voluntad, la segunda cosa más importante es la orientación. Si perdiste tu equipo y te quitaron el reloj —por cierto, a la mayoría de los tiranos y terroristas les encantan los relojes caros—, una técnica importante y simple es usar el sol para encontrar el norte verdadero. Siempre y cuando el sol sea lo suficientemente brillante, puedes utilizar una rama y unas cuantas piedras para averiguar cómo apuntar hacia el norte. Vale la pena buscarlo en YouTube.

Lo siguiente es aprender sobre el agua, las plantas comestibles y la caza. No vivirás mucho tiempo sin agua, especialmente si estás cargando equipo y empiezas a sudar. Lo más probable es que bebas de lagos y ríos, así que ten cuidado con las inundaciones, los caminos y las construcciones que puedan contaminar el agua. También puedes aprender a filtrar el agua a partir del lodo.

También debes tener una comprensión básica de cómo hacer fuego y de las técnicas para crear refugios. Si estás pensando en construir un refugio es necesario que esté protegido del sol, los insectos, los animales, la lluvia, y el enemigo. Para esta última parte necesitas asegurarte de que tu cuerpo esté completamente mimetizado con el entorno. Puedes cubrirte la cara con lodo y mezclar tu cuerpo con la fauna y flora del entorno.

Lo repito, todo esto requiere práctica. ¿Cuántos fines de semana te quedan? No los desperdicies en el mismo bar de mierda, escuchando la misma música. Sal y pasa un rato solo. Suena aburrido y a tópico, pero en realidad es mucho más duro que beber cócteles. Solo allí afuera te darás cuenta de que puedes vivir por tu cuenta y ser autosuficiente en la tierra.

Respecto al tema de la autosuficiencia, ¿qué es lo peor que has comido?
Realmente no pienso en mi paladar cuando trato de sobrevivir. Cuando estás desesperado no te importa, tu mente funciona de manera diferente. Estás pensando en carbohidratos, vitaminas y nutrientes. También, la única vez que he estado enfermo fue en un restaurante en Hanói porque hice lo que el turista típico haría y me comí el corazón de una cobra mientras todavía estaba latiendo. No salí del inodoro en una semana. Solo pensar en eso me revuelve el estómago.

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¿Cuál es la rutina diaria de Cyborg? 
Comienzo el día con 300 sentadillas cuando me despierto, seguido de jiu-jitsu. Luego practico lucha cuerpo a cuerpo por la tarde, y kickboxing por la noche. Es un entrenamiento de intervalos altos, parecido al estilo del crossfit. Me mantiene activo y lo encuentro terapéutico. Paso el resto del tiempo estudiando teología en línea.

Sí, háblame sobre tu relación con la religión. Parece una parte muy interesante de ti.
En mi propia experiencia personal, he estado a centímetros de la muerte y siempre he tenido este sentimiento —algunos lo llamarían instinto—, casi diría espiritual. Paseando por los pueblos del norte de Afganistán justo antes de un ataque, puedo sentir cómo el ambiente se vuelve amargo, como si el movimiento del viento fuera irregular. Así que me agacho y los tiros pasan a mi lado, silbando.

En la guerra todo se reduce al ritmo. Para mí, la oración tiene la capacidad de agudizar mis sentidos a los ritmos de la guerra. He corrido a través de los campos y he visto cómo mis hermanos pierden su extremidades. ¿Por qué elegí dar ciertos pasos? ¿Por qué mis instintos tienden a moverse de cierta manera? No lo sé.

¿Y si es solo suerte?
Después de tantas estancias militares aprendes que no hay tal cosa como la suerte. Es la fe, la determinación y el trabajo duro. ¿Los grandes músicos tienen suerte cuando tocan los acordes correctos? No lo creo. Es todo lo que han vivido y pensado que los llevó a tocar esos acordes. Creo que lo mismo sucede con los gatillos y los tiroteos.

¿Alguna vez ha estado en algún incidente que te haya hecho cuestionar tu fe?
Cuestionaba mi fe cuando era adolescente. Me uní a los militares porque creía que la religión destruía la cultura. En aquel entonces yo veía la religión como una manera de controlar a las masas, como un experimento que había salido mal. Pero cuando llegas a la guerra encuentras a Dios en lugares que no te esperas. No es por desesperación, como mucha gente piensa, creo que se revela y se hace visible cuando estás en tu peor momento. Piensas diferente cuando el riesgo es elevado. Algunos piensan que la fe es un signo de debilidad, pero creo que se necesita mucho valor para realmente sumergirse en algo que está fuera de tus manos. Pero como todo lo que hemos hablado, es parte de la convicción.

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