Cómo tener una cita romántica contigo misma

Cómo tener una cita romántica contigo misma

En vez de preocuparte porque tu acompañante no sea un lunático y pasar por las incomodidades de la primera cita, sal en plan romántico contigo misma de vez en cuando. Es divertido.
11 Febrero 2016, 9:20pm

El día de San Valentín se acerca rápidamente, y nos guste o no, habrán constantes recordatorios de que está cerca. Independientemente de la farsa que sabemos que es, eso no detiene los comerciales de joyas, la publicidad sobre ramos de flores, o las cajas en forma de corazón con chocolates que aparezcan repentinamente. Intenta e ignora San Valentín todo lo que quieras, pero no pasará por alto.

Lo que más odio sobre el día de San Valentín es que me obliga a reflejar mi vida amorosa. Cuando se trata de expresiones románticas, pocas cosas vienen a mi mente. Por favor, que no les dé lastima cuando les digo esto, pero nunca he sido realmente invitada a cenar. Nunca tuve una cita o un novio que me llevara a un restaurante nice. Estoy hablando del tipo de reunión donde los dos tenemos que usar algo elegante, o al menos limpio. Un lugar donde tenga que lavar mi pelo. Esto tampoco es su culpa. Sin embargo, al estar tan rota y ser tan floja como yo, prefiero tomar un rápido bocado en el lugar de comida china a un lado de mi departamento donde usualmente somos las únicas dos personas dentro y la mesera nos da galletas de la fortuna extra gratis.

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Esta es la cuestión: me estoy volviendo vieja y está comenzando a volverse vergonzoso cómo se mucho más sobre el menú secreto de Mc Donald's, que mi conocimiento sobre cocina francesa. Cuando las personas me preguntan sobre mi lugar favorito para comer, me gustaría poder listar tres lugares que no fueran puestos de hot dogs cerca de un bar. Es hora de tomar la cuestión con mis propias manos y forzarme a mi misma a crecer como consumidor. A partir de ahora, necesito ir a verdaderas citas de adultos. Citas en lugares donde las cenas sean servidas por meseros que usen corbatas con su uniforme. Incluso las mujeres.

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La autora cenando sola. Todas las fotos de Ben Karris.

A pesar de esto, encuentro otro problema: no tengo ninguna cita agendada. Mi vida romántica está pasando por un momento muy seco. El último hombre con el que salí se ha ido a vivir a Tailandia. ¿Y ahora qué? ¿Abstenerme de tener una cena romántica solo porque no tengo con quien salir? ¿Por qué diablos necesito de un hombre que me invite a salir cuando lo puedo hacer yo misma? No necesito a otra persona para ir a cenar. Puedo cenar yo sola y hacerlo de manera romántica, sino es que más.

El primer paso era busca el lugar indicado para hacerlo. Necesitaba un buen lugar romántico para cenar, pero no tan nice que no pudiera pagar mi renta después de comer ahí. Le mandé mensajes a mis amigos bien acomodados sobre sus restaurantes favoritos para tener una cita en Los Ángeles. Un amigo me sugirió

Little Dom's

en Los Feliz. No solo es acogedor y romántico, sino que más de una persona me ha dicho haber visto a Ryan Gosling comer ahí. Vendido.

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Así que llegué al Little Doms un sábado usando un vestido negro que había comprado hace años para usar en la boda de un amigo. Inclusive me puse maquillaje y un poco de perfume. Fue alrededor de las 7 PM y el lugar estaba empezando a llenarse. La mayoría de los personas estaban en grupos de dos, claramente en la tradicional forma de una cita. La anfitriona me preguntó si quería sentarme en el bar pero me negué pidiéndole mi propia mesa y me la dio en el patio de afuera. Tal vez la escena de mi cenando sola habrá disgustado el corazón de muchos de los enamorados, pero no me importó porque hacía calor afuera y el cielo de la tarde hacía mejor el momento para una escena amorosa. Un mesero vino rápidamente a ofrecer pan recién horneado y un vaso de agua y para llevarse el segundo par de utensilios que descansaban a un lado mío

Mientras miraba el menú, decidí tomar una decisión y pedir la cosa que me pareciera menos familiar. Termine pidiendo un apio agnolotti, sin tener idea de lo que fuera. Leyendo la descripción, decía algo como "con sugo de hongos ahumados y fiore sardo" lo que me dejó todavía más confusa.

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En lugar de sacar mi celular para googlearlo, decidí darme una emoción y quedarme sin saber que era. En caso de que el agnalotti fuera un fracaso, ordené alcachofas a las brasas como aperitivo.

Normalmente, me abstengo de ordenar aperitivos pero esta era una noche especial. ¿Por qué no derrochar un poco? Me lo merecía. Siguiendo esta línea de pensamiento, también ordené una Moscow Mule servida en uno de esas clásicos tazas de cobre.

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Mientras esperaba mi comida, me di cuenta de que lo mejor de tener una cita conmigo misma era no pasar por las torpes conversaciones de la primera cita. A diferencia de muchos encuentros, no tenía que estar constantemente agobiada sobre sobre si estaba pasando un buen o mal momento. No tenía que preguntarme constantemente si estaba cenando con un asesino serial. Ya sabía mi opinión sobre el aborto y el matrimonio gay. Yo apruebo todas mis películas favoritas y música y no tengo que pasar por el miedo de listar a Sublime como uno de mis grupos favoritos. Me siento cómoda conmigo, puedo decir lo que sea sobre mí sin la posibilidad de ser juzgada. Soy chistosa y buena onda cuando se necesita que lo sea, pero también estoy perfectamente bien sin ser el centro de atención. Normalmente me siento incomoda cuando una cita es muy callada, pero conmigo, ese silencio se sentía bien. Francamente, es la mejor cita que he tenido. No solo eso, mi escote se veía realmente bien.

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Cuando mi agnolotti llegó estaba aliviada al encontrar que era un hongo con queso y pasta enrollada. Fue delicioso, al igual que mi alcachofa empapada de limón. Mientras comía, admito que comencé a sentir el sentimiento de estar cenando sola. Las personas cenando cerca de mi estaban en medio de conversaciones, que asumí, eran sobre mí. ¿Puedes creer que este comiendo aquí sola? ¿En una noche de sábado? ¿Qué tiene mal? ¿Crees que sea emocionalmente cerrada y que no deja a otros entrar a otras personas? Eso debe ser. Seguro es increíblemente solitaria y te puedo apostar que no ha limpiado su tina en meses. En vez de dejar que esa paranoia me afectara, me la quite y me recordé a mí misma que a nadie en el restaurante le importaba un carajo. De hecho, mientras escuchaba una de las conversaciones, todo lo que escuché fue la historia de un perro que no solo tenía un terapista, sino que el terapista había considerado al perro "severamente depresivo". No hay manera de que yo sea peor que estas personas. El resto de mi comida se desarrolló con viento en popa mientras disfrutaba del ambiente y mi falta de compañía.

Mientras tomaba los últimos tragos de mi vodka, espere a que llegara a la cuenta y me puse pensar en que noche tan especial que acababa de tener. Estaba orgullosa de mi misma por haberlo hecho. Me di cuenta que no tenía tanto miedo de estar sola o de lo que las personas pensarían si me vieran sola. La gente soltera tendemos a tener pánico por el estigma social asociado a estar libres, pero el miedo nos previene de hacer cosas que nos hacen felices con nuestra soltería. Decirnos a nosotros que necesitamos esperar a una pareja romántica para hacer ciertas actividades, inclusive las más simples como cenar en un buen restaurante, solo hace la soltería más difícil. Esa es la lección que me estoy llevando de esta cita en la noche, ¿y saben qué?: habrá más noches como esta próximamente, sin importar si alguien me acompaña o no.