UEFA

Kosovo se prepara para su debut internacional en medio de la controversia

El día de hoy, el mundo del futbol a nivel selecciones le da la bienvenida al país más joven de Europa, Kosovo.
5.9.16
Armando Babani/EPA

Aunque los reflectores han estado sobre el primer partido de Sam Allardyce como entrenador de Inglaterra, la tarde del lunes seremos testigos de un debut más prometedor e histórico en Turku, Finlandia. A casi dos mil millas de casa, la diminuta y empobrecida nación de los Balcanes, Kosovo, hará su debut internacional luego de ocho años y medio de su declaración de independencia unilateral con Serbia y 18 años después del fin de la guerra que diezmó su nación.

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Pero su situación se ha complicado por la preocupación de que la mitad del equipo no podrá jugar. Varios jugadores ya han representado a otras naciones a nivel internacional o juvenil, y la FIFA tendrá la tarea de decidir si sus previas participaciones serán omitidas para poder jugar.

A pesar de estos inconvenientes, el sentir en Kosovo es de optimismo. Decir que el partido está volviendo locos a los fanáticos en la capital, Pristina, sería mentir. "Yo diría que convertirse en miembro de FIFA y FIBA es tan importante como ser miembro de las Naciones Unidas", dice Albert Hashani de @KosovanFooty. "Queremos mostrarle al mundo nuestro potencial y talento. Hemos jugado [para otras naciones] con anterioridad, queremos hacerlo de nuevo representando a nuestro equipo nacional".

El asunto de la elegibilidad ha sido el mayor obstáculo al que Kosovo se ha tenido que enfrentar a unos meses de haberse convertido oficialmente en una selección nacional. Para ahondar en el problema, se debe primero regresar en el tiempo y entender la tempestuosa historia reciente del país y la región.

Kosovo, junto con Croacia, Serbia, Bosnia, Macedonia, Montenegro y Eslovenia, era parte de Yugoslavia, pero se diferencia del resto del extinto país de dos formas significativas.

EPA Images/Armando Babani

Primero que nada, el idioma predominante es el albanés. De hecho podría ser de gran ayuda imaginarse a este país como una provincia al norte de Albania, ya que el 92 por ciento de los habitantes hablan albanés, apoyan a la selección albanesa (el grupo más grande de ultras en la Euro 2016 fue el Plisat Pristina de la capital de Kosovo) y no existe una frontera concreta entre ambas naciones. En segundo lugar, la religión predominante es el Islam, y no el catolicismo o la iglesia ortodoxa.

En los días bajo las órdenes del General Tito de Yugoslavia, Kosovo era por mucho la parte más pobre y con menor crecimiento de todo el país. A principios de los 90, cuando el estado socialista comenzó a venirse abajo, los dos grupos étnicos más grandes —serbios y albanos— empezaron a tener disputas que perduran hasta nuestros días. Nos tomaría varios días cubrir todos los aspectos de la política interna de Yugoslavia, pero el resultado final de una de las guerras civiles más sanguinarias y terribles de Europa fue la independencia de Kosovo del estado serbio, también considerada una de las crisis de refugiados más severas después de la Segunda Guerra Mundial. A pesar de haber declarado su independencia a principios de 2008, sólo la mitad de la ONU los reconoció como nación.

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El efecto que este conflicto civil y masiva migración han tenido en el equipo nacional de futbol ha sido profundo. Se estima que unos 800 mil kosovenses viven en el extranjero, casi siempre en Suiza, Alemania y Suecia, y que en un contexto deportivo han prosperado. Por ejemplo, Xherdan Shaqiri, Granit Xhaka, y Adnan Januzaj, son todos oriundos de Kosovo, pero se decantaron por el país en el que se criaron y no donde nacieron. De los 22 jugadores presentes en el partido Albania vs. Suiza de la Euro 2016, 11 eran elegibles para jugar con Kosovo; este ha sido el gran inconveniente. Shaqiri cuestionó públicamente cambiarse de selección cuando el entrenador suizo lo amenazó con quitarle el lugar a la vice-capitanía. Se ha dicho en varias ocasiones que Januzaj podría dejar a Bélgica para irse a Kosovo.

La tumultuosa y corta historia de Kosovo en la FIFA no sólo está limitada a los jugadores. Debido al aislamiento internacional y la carencia crónica de fondos, los estadios en Kosovo se fueron al hoyo durante los 20 años por falta de inversión de la UEFA. Ya que los mejores jugadores se encontraban en el extranjero, el interés en la liga nacional era bajo y los dos estadios principales —uno en el centro de Pristina, el otro en Mitrovica, ciudad dividida casi por completo entre serbios y albanos— no son aptos para albergar encuentros internacionales.

Kosovo ha disputado partidos amistosos en el pasado, a pesar de que este lunes será su debut // PA Images

Ya que el estadio de Pristina está bajo remodelación y el de Mitrovica no es apto para albergar el primer juego en casa ante Croacia el próximo mes, se optó por llevarlo a cabo en Shkoder, ciudad localizada a unas cuantas horas del sur de Albania. Si Kosovo califica para la Copa del Mundo, sus problemas de elegibilidad podrían ser mayores: Rusia no reconoce su independencia, y hace poco le negó las visas a dos jugadores del Partizani Tirana que viajaban para un partido de la Europa League.

Sin embargo, lo que la mayoría de los kosovenses quiere es una oportunidad para jugar en cualquier lugar. El equipo tiene jóvenes jugadores con gran potencial, como los futbolistas del Manchester City, Sinan Bytyqi y Bersant Celina, y el extremo del Vitesse Arnhem, Milot Rashica. Existe la preocupación de que este equipo tiene demasiados delanteros y que su inexperiencia es su mayor debilidad, pero tendrán la ventaja de jugar en casa.

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Arber Loxha, editor en jefe de Kujtesa Sport, el programa de televisión más grande de Kosovo, me dijo: "Es nuestra primera participación a nivel internacional y todos queremos verlos jugar…todavía no lo creemos y no nos importa mucho el resultado final".

El poder del deporte para ir más allá de la política sigue vivo en Pristina —no hace mucho obtuvieron su primera medalla de oro en los Olímpicos como nación independiente, gracias a Majlinda Kelmendi— y lo que sea que suceda formará parte de la historia del país más nuevo de Europa.

"El ambiente es genial, y sentimos que ahora somos iguales que cualquiera en Europa por tener el derecho de competir", dice Loxha. "Será nuestro primer partido histórico, y las personas están impacientes por verlo. Personalmente, no pude dormir anoche de la emoción. Desde que era pequeño, soñaba con ver jugar a Kosovo en las eliminatorias de la Copa del Mundo o la Euro".

El día de hoy ese sueño se hará realidad para los fanáticos del futbol en todo Kosovo y más allá.

@MikeMeehallWood