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Johan Cruyff: cómo el béisbol influenció a uno de los futbolistas más grandes de la historia

"En verano, cuando terminaba la temporada de fútbol, se jugaba al béisbol en el Ájax y yo era muy bueno también en eso", recuerda Johan Cruyff.

por Ana Cruz Manjarrez
23 Marzo 2017, 9:55am

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Los adjetivos "bochornoso" y "humillante" fueron los más usados para calificar la paliza de Holanda a Cuba en la presente edición del Clásico Mundial de Béisbol. Un marcador de 14-1 destrozó a los aficionados que concebían a los cubanos como una potencia mundial. El secreto, dicen, podría estar en las Antillas Holandesas, el origen de la mayoría del equipo; pero desde su título en 2011 (última edición de la Copa Mundial de Béisbol antes del Clásico) el crecimiento apunta a los primeros años en Holanda, es decir, al diamante entrelazado con el campo de fútbol.

"He tenido un interés especial por el béisbol desde que era niño. Lo que mucha gente no sabe es que cuando era joven pude ser seleccionado por Holanda en la selección de béisbol. Porque me empezó a ir muy bien en el fútbol tuve que dejar el béisbol, pero siempre ha existido un vínculo especial", lo dijo Johan Cruyff, triple ganador del Balón de Oro y alguna vez receptor en el diamante.

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Eso es algo complicado de entender para quienes vivimos estos tiempos de fútbol en los que parece que las jóvenes promesas no tienen tiempo para otra cosa que no sea hacer rodar el balón. Además, hay que tener en cuenta los contratos que, sin importar la edad, les impiden sencillamente disfrutar de otros deportes. Antes de forjar su grandeza en los campos de fútbol, Johan recurrió al diamante de béisbol en busca del ritmo y la adrenalina en sus meses de descanso del fútbol durante los veranos en Ámsterdam. La puerta al fútbol profesional todavía no se abría para él y los colores del Ájax lo acompañaban del campo de fútbol al diamante.

El fútbol llegó temprano a su vida. Militó en las filas del Ájax desde los diez y era apenas un adolescente cuando tuvo que despedirse definitivamente del béisbol (al menos en la práctica profesional), en 1962. Con 17 años firmó su primer contrato, el que le permitiría cumplir la promesa hecha a su madre, quien era empleada de limpieza en el club: "Lo primero que le dije a ella tras firmar es que era la última vez que limpiaría. Luego tuve que ahorrar unos meses para comprar una lavadora para que mi madre dejara de lavarme la equipación en casa a mano". Si hubiera elegido el béisbol, quizás Johan no habría sido capaz de liberar a su madre del trabajo que desempeñó con doble esfuerzo tras quedar viuda cuando su hijo apenas tenía 12 años. En Holanda manda el fútbol, y lo hace desde entonces; si el deporte era su camino, debía ser sobre el césped porque al béisbol le faltaba mucho todavía.

Johan Cruyff, abajo a la izquierda, con su equipación de receptor, en el equipo de béisbol del Ajax.

En 1911, el Ájax cumplió once años de existencia e inició su historia profesional con Jack Kirwan en el banquillo, un exfutbolista irlandés que había conquistado la FA Cup con el Tottenham al tiempo que triunfaba también con el equipo de béisbol de la misma institución inglesa. La adopción formal del béisbol en el Ájax vendría unos años más tarde, pero el primer acercamiento fue ese, con Kirwan, mientras las reglas del béisbol terminaron de traducirse por un nativo de Ámsterdam que enseñaba el idioma inglés: J.C.G. Grasé. El origen del juego en Holanda lleva, entre todos los relatos que hablan de él, el nombre de ese señor enamorado del béisbol después de un viaje a los Estados Unidos.

Sin embargo, en Holanda, el lugar para el deporte americano estaría lejos de la estelaridad, y mientras al fútbol le pertenecían los otoños e inviernos, el béisbol solo encontró cabida en los veranos, como alternativa deportiva. Con sus peculiaridades y errores en la práctica, los primeros equipos se conformaron por trabajadores en sus tiempos libres. La fundación de la Unión de Béisbol Holandés se dio en 1912 y con ella, un año después, la organización del primer equipo, el Quick Ámsterdam, con un dueño dispuesto a llevar la formación del béisbol por todo el país.

La Primera Guerra Mundial detuvo el establecimiento del juego; algunos relatos apuntan que con instrumentos improvisados se organizaron competiciones informales. No fue hasta el final de la guerra que se abrió paso a la formación alternativa de academias de béisbol bajo el mando de dos clubes de fútbol: el Ájax y el Blauw Wit, sumados a los dos equipos ya existentes para iniciar una liga de cuatro en 1922.

Holanda fortaleció su presencia en la escena europea ante rivales como Bélgica y Francia gracias al empeño de los dueños, especialmente Bleesing, quien llevó a jugar contra Holanda a rivales americanos para elevar el nivel de la competencia; obviamente en esos partidos se dieron marcadores de escándalo.

Cruyff encontraba algunos símiles entre ambos deportes, cosas que definían la forma en que podía circular el balón con claridad en un campo de fútbol.

Los años de Johan Cruyff y Johan Neeskens vendrían varias décadas más tarde, una vez que la Eredivisie se había establecido en el lugar de la Liga de la Primera División, con más de ocho títulos para el Ájax en fútbol. A pesar de que se habla más de Cruyff por su popularidad a nivel mundial, de acuerdo con el diario británico The Guardian, fue Neeskens quien destacó más como jugador de béisbol hasta llegar a la selección y a ser considerado el mejor bateador en el campeonato juvenil de Roma en los años sesenta. Como centrocampista, fue seleccionado con el equipo de fútbol, marcando 17 goles en 49 partidos y, al igual que Cruyff, jugó en el Barcelona, de 1974 a 1979.

"En verano, cuando terminaba la temporada de fútbol, se jugaba al béisbol en el Ájax y yo era muy bueno también en eso", recuerda Johan Cruyff en su autobiografía My Turn: The Autobiography. "Como receptor llegué a estar incluso en la selección nacional de Holanda hasta los 15 años. Cada vez que Johan Cruyff habla de béisbol lo hacía con un aire de veneración y de agradecimiento. En el diamante, Cruyff encontró cosas que le servirían para convertirse en uno de los más grandes futbolistas de la historia.

"El béisbol me permitió concentrarme en muchos detalles que luego me serían muy útiles en el fútbol", narra en su autobiografía. "Como receptor tú determinas el lanzamiento del pitcher porque él no tiene un panorama total del campo y en cambio tú sí lo tienes. Aprendí que tienes que saber dónde vas a lanzar la pelota antes de recibirla, lo que implica que debes conocer todo el espacio que hay alrededor tuyo y donde está parado cada jugador antes de cada tiro. Ningún entrenador de fútbol me dijo que yo tenía que saber dónde iba a pasar el balón antes de recibirlo, pero después cuando ya jugaba fútbol a nivel profesional, las lecciones del béisbol, tales como el enfocarme en tener todo el panorama, volvieron a mí y se convirtieron en mi fortaleza".

"El béisbol es típicamente uno de esos deportes que puede sacar un talento durante el entrenamiento, porque hay muchos paralelismos con el fútbol", explica Cruyff. "Como la velocidad para arrancar, el espacio, el aprender a pensar por adelantado y muchos más. Estos son los mismos principios que el Barcelona tiene con su control cercano y los entrenamientos de pase como el rondo, que son los cimientos de su estilo tiki-taka".

Como entrenador, Johan Cruyff llevó al Barcelona a una época dorada, la del Dream Team. Algunos de los fundamentos y las filosofías que implementó en el club catalán, procedían del béisbol, como él mismo lo explica.

"Sé con certeza que el béisbol me ayudó porque seguí sumergiéndome en él mucho después de practicarlo", detalla Cruyff. "Como entrenador pude transferir muchos consejos del béisbol al fútbol con mucho éxito. Como el pensar por adelantado, que fue algo que el béisbol me enseñó. Todo el tiempo estás ocupado tomando decisiones sobre espacio y riesgo en fracciones de segundo. Para ser bueno en el béisbol tienes que saber valorar la distancia entre el corredor y la base, y lanzar la pelota antes de que el corredor llegue. También me enseñó a tomar rápido la decisión correcta y ejecutar técnicamente bien. Yo simplemente era un niño que tenía una pelota, de béisbol o fútbol a cada minuto de mi vida".

Además de Cruyff y Neeskens, hubo un holandés que brilló lo mismo en el fútbol que en el béisbol. Cor Wilders existió en primer plano como futbolista y jugador de béisbol antes que ellos dos, pero con menos brillo en los relatos actuales de las primeras épocas. Es el libro Baseball in Europe el que resalta al súper atleta holandés que conquistó títulos como lanzador entre 1936 y 1942, para después ser convocado en ocho ocaciones con la selección nacional de fútbol como defensa.

El vínculo directo entre clubes de fútbol y el béisbol no fue más allá de medio siglo. El crecimiento del fútbol en Europa exigió presupuestos extensos y obligó al fin del financiamiento del deporte que empezó como pasatiempo de verano.

Si hablamos de referentes del deporte en Holanda, seguramente la mayoría recordará el legado de Johan Cruyff, comandante de la Naranja Mecánica y fabricante del Fútbol Total, antes que al béisbol; pero ahí está la historia; la misma que hace algunos días tumbo por paliza a la tradición cubana.

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