una locura de genio

Vivir tirándose a 130 km/h por un tobogán de hielo

Ander Mirambell abandonó el RCD Espanyol de fútbol para acabar llevando a una exitosa carrera en el mundo del skeleton.

por Guille Álvarez
15 Diciembre 2016, 7:45am

Imagen vía Reuters

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La historia de Ander Mirambell es digna de película, es como si un lince ibérico se hubiera plantado un día en el polo norte y, además de sobrevivir, se hubiera establecido como uno más en la colonia de pingüinos de la zona. Este barcelonés iba para futbolista, pero cuando le dijeron que no tenía posibilidades en las categorías inferiores del RCD Espanyol decidió que eso no iba a frenar su trayectoria atlética.

Probó con el atletismo y empezó a soñar con los Juegos Olímpicos, pero se dio cuenta de que ni los medallistas en los campeonatos de España tenían muchas probabilidades de alcanzar esa meta: "Hay veces en que te puedes quedar bloqueado en una etapa de la vida, pero eso no quiere decir que no puedas cambiar. Hay que buscar nuevas maneras de alcanzar tus objetivos. Es difícil, pero solo tenemos una vida y hay que aprovecharla".

Más acción: ¿Qué te pasa por la cabeza cuando te tiras desde una altura de nueve pisos?

Una tarde el cine le dio una idea que le cambiaría la vida. "Estaba viendo una peli en casa, Elegidos para el triunfo, que va sobre unos jamaicanos que hacen bobsleigh. Dio la casualidad que tres días después conocí a una persona que me comentó que su primo hacía bobsleigh en Italia. Me pasó su contacto y empecé a investigar, porque me hacia gracia probarlo", explicó Ander a VICE Sports a finales de octubre, antes de tomar un avión a Canadá para prepararse en su verdadero hábitat y empezar su temporada en las empinadas rampas de los circuitos de skeleton.

Hierba, tartán, sol y calor. Ander lucha contra los elementos y la falta de instalaciones en nuestro país. Foto de Guille Álvarez

El skeleton es el hermano pequeño del Bobsleigh. En pocas palabras podríamos definirlo como la Fórmula 1 del hielo, un deporte para temerarios que se tiran por una rampa de hielo y alcanzan velocidades superiores a los 130 km/h. con poco más que un casco y un trineo. En 2005, en vez de irse a esquiar o a tomar el sol en alguna isla exótica, Ander decidió pillarse unas mini-vacaciones para visitar una escuela de pilotos de trineo en Innsbruck (Austria).

¿Qué sentiste en tu primera bajada?

Me enamoré. Eso sí, fue de las peores experiencias de mi vida. Los nervios, la adrenalina, mucha información que procesar en poco tiempo... al final, lo que hacen en la escuela es meterte en el trineo, te agarras fuerte, te empujan y empiezas a darte golpes por todos lados. Parece que estés en una lavadora. Estuve toda la bajada rezando y cuando llegué al final, al ver que no me había roto nada, me dije: '¡esto mola!'".

¿Y qué pensaron de ti en la escuela de skeleton?

Alucinaron bastante. Un periódico austríaco me hizo un reportaje que titularon "un flamenco en la pista de Bobsleigh". Era una rareza, y encima cuando saqué mis zapatillas con los ralladores de queso enganchados [comprar unas nuevas era demasiado caro] fliparon todavía más. Parecía de cachondeo, pero en realidad me respetaban y tomaban en serio.

¿Cómo se lo tomó tu familia?

Imagino que pensaron que no estaba muy bien de la cabeza, pero una vez vieron que llegaban los resultados y me lo tomaba como un profesional me apoyaron al 100%. Esa locura se fue convirtiendo en una realidad gracias a ellos, que me animaban a seguir intentándolo en los peores días.

Más allá de la curiosidad y la película de los jamaicanos, ¿por qué viste una oportunidad en esta disciplina?

Fui a probar, a lo mejor ni me gustaba o era una putada de deporte. Iba sin expectativas, a la aventura, pero estudié un poco las posibilidades de entrar en los Juegos Olímpicos y me animó mucho ser el mejor en las pruebas física de mi grupo en la escuela de pilotos. Como había visto que un 30% del resultado final estaba en la salida, empecé a vislumbrar la posibilidad de pasar el corte olímpico.

Exfutbolista y exfondista, Mirambell es un atleta por naturaleza que se atreve con cualquier deporte, lo que en parte explica su improbable gusto por el skeleton. Foto de Guille Álvarez

Mirambell me recibió en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat, que no parece el entorno perfecto para practicar un deporte de invierno. Sin nieve de fondo, el único hielo que hay en las instalaciones es el de los congeladores. Que Ander pase más tiempo bajo el solazo de la pista de atletismo que en la montaña es un ejemplo de los problemas que ha tenido que superar a base de ingenio durante su trayectoria.

Desde el rallador de queso para engancharse mejor al hielo hasta los turnos de noche en un hospital para pagarse los viajes, la lucha ha sido constante. "Hay que crear los recursos que no tienes, si quieres algo debes aprender a sacrificarte", explica. Comparte pista con otros atletas, y saluda a todos quienes se le cruzan de camino al gimnasio, pero la mayor parte del tiempo se entrena solo.

Después de varias series de salida y sprint en el tartán, Ander se cambia de zapatillas para ir al gimnasio. Deja las cosas en el coche que no se cambió para poder invertir todos sus ahorros en el mundo del skeleton. Un trineo cuesta unos 8 000 euros, y la cuenta la paga él. Al principio nadie le apoyó, pero ahora tiene patrocinador y la Federación Española de Hielo le cubre los gastos de competición: viajes, hoteles entrenamientos y comidas. "Nunca he sacado dinero de esto, lo máximo que he conseguido es cubrir gastos".

Tengo una duda Ander, ¿cuánta gente puede dedicarse en serio a este deporte?

En todo el mundo habrá menos de 200 pilotos de skeleton que se dediquen a ello profesionalmente. Después existe el skeleton para turistas, aunque aquí parezca algo de otro planeta mi familia lo ha probado, te visten con una protección rollo fútbol americano y como a mí el primer día, te meten en la pista, te empujan y palante.

Seréis como una familia, siendo tan pocos...

Estos años de competición me han enriquecido, he aprendido muchos valores a través de este deporte y conocido a gente nueva en cada circuito. Es una suerte y encima me llevo a grandes amigos, no solo a rivales. Al final, con quienes más te peleas te llevas mejor que nadie.

Tus mejores colegas también tienen unos orígenes curiosos, ¿no?

Sí, somos tres que hemos hecho piña y viajado junto por todo el mundo. Jay Rewalt es de Bermudas, y allí trabaja como promotor y DJ; Patrick Shannon es de Irlanda y antes de llegar al skeleton fue campeón de triple salto en su país, su caso se parece un poco al mío. Hemos compartido coche, habitación e incluso cama.

Has dicho que un piloto de skeleton liga poco, ¿qué problemas tienes?

Cuando te pasas cinco meses lejos de casa es complicado mantener una relación, explicarle tus problemas y que te entiendan. Hay algo curioso, y es que en skeleton se comparten los vestuarios y eso genera mucha confianza. Con las apps, lo de ligar es más fácil, aunque nosotros somos como los hermanitos pequeños de los de bobsleigh, que son tíos el doble de cachas y al final son los que se llevan a las tías.

Ander metió los ahorros en el mundo del skeleton, una jugada que le ha convertido en un pionero del deporte español. Foto de Guille Álvarez

Entre amigos, ligues y bromas, Ander no se ha conformado con ser una anomalía de su deporte. Él va a competir, y la pasada temporada consiguió ganar la Copa América, que él mismo define como la Europa League del skeleton. Para añadirle riesgo y dificultad, disputó el campeonato con los ligamentos cruzados rotos.

En el horizonte están los Juegos Olímpicos de Invierno de 2018 y las pruebas de clasificación de la próxima temporada, y este año ha trabajado con un psicólogo para aprender a desconectar entre competiciones y mejorar sus técnicas de relajación y visualización durante las carreras. Con 33 años, Mirambell también se muestra inquieto por el futuro de la disciplina en España

"Me preocupa que cuando yo deje el skeleton no quede nadie más, no me gustaría que tras abrir esta vía se cierre detrás de mí", comenta. Su futuro no está definido, pero actualmente compatibiliza su carrera con un puesto de coordinador en LaLiga4Sports, el programa de mecenazgo para otros deportes más allá del fútbol. "Ahora puedo ayudar a otros a recibir el apoyo que a mí me faltó". Entre otras ofertas, también le han tanteado para convertirse en entrenador de skeleton, un puesto muy cotizado en su mundillo.

El skeleton es un deporte que combina explosividad, velocidad y destreza, ingredientes que Ander ha trasladado de otras disiciplinas como el atletismo o el karting. Foto cedida por Ander Mirambell

Volvamos al hielo. Una vez estás bajando, ¿qué puede hacer el piloto más allá de rezar?

A la gente le parece que es bajar y no hacer nada, pero conducir el trineo es muy complicado. Hay tres maneras de hacerlo, con la cabeza, con los hombros —que es lo más normal— y con los pies en caso de emergencia. Para mi es como ir en kart pero sobre hielo, la velocidad es la esencia, pero la destreza del piloto marca la diferencia.

¿Qué nivel de riesgo le pones a tu deporte?

Diría que lo normal es que no pase nada, por fortuna; pero a veces han salido bobsleigh y skeleton a la vez por un error y han chocado en la bajada, otras veces han caído objetos sobre la pista y los pilotos chocamos sin nada que nos proteja... Intento gozar cada bajada como si fuera la última, pero no por el riesgo físico sino por el económico.

¿Cuál ha sido tu peor experiencia en el hielo?

En una ocasión perdí el control del trineo y toqué con la cabeza en el techo del tubo; salté del trineo y me quedé bajando con los pies por delante. Se me apagaron las luces, no recuerdo nada de la bajada, solo salir de la pista y pedirle la chaqueta al médico porque tenía mucho frío. Me hicieron pasar muchos controles y mentí bastante sobre mi estado, pero a la mañana siguiente tenía que competir sí o sí para poder llegar a mis primeros Juegos Olímpicos [Vancouver 2010].

¿Y los momentos más duros?

Recuerdo estar a -20ºC en una pensión de mala muerte en Alemania. Tenía que levantarme muy pronto para poder tener una ducha con agua caliente, pero la habitación estaba en la otra punta y había que cruzar el pasillo a 0ºC. Son situaciones duras, igual que salir de Barcelona y pegarte 4 000 km de coche tú solito. Hay días en que te planteas si vale la pena sacrificar tanto. ¿Hasta qué punto tu vida vale un resultado?

***

Ander está satisfecho por superar todas estas pruebas y dudas, y vuelve a utilizar una referencia de película para describir lo que siente al repasar lo que ha logrado. "Es como una película de Disney, llegar a los Juegos y ganar la Copa América parece un guión escrito a medida". Pero el guión es también cosa suya, una idea loca que a base de empeño ha convertido en una genialidad.

"Cada persona debe buscar su rincón que le hace feliz y donde puede rendir al nivel que quiere, cumplir sus objetivos", me comenta antes de cerrar la entrevista con un recado para el colectivo de los deportistas. "Somos un ejemplo del esfuerzo y sacrificio, de los valores que aporta el deporte, deberíamos ser menos egoístas y compartir más detalles de nuestra experiencias con el resto de la sociedad".

Sigue al autor en Twitter: @GuilleAlvarez41