Parientes Culturales: la era Abramovich y la crisis financiera global
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las teorías de toby

Parientes Culturales: la era Abramovich y la crisis financiera global

El futbol, y el mundo en el que existe, han cambiado dramáticamente durante los últimos 20 años. Los '90s se han ido hace mucho y así también nuestra inocencia.
25.3.16

He tenido la presunción – en una forma que solamente puedo describir como 'ingenua' – que la era Abramovich y todo lo que conlleva ha sido el acto de fondo en mi vida como espectador de futbol. Y tal vez, porque vino después, para algunos en cierta medida siempre será así. El camino de Abramovich al éxito, como una oposición fundamental tanto para los respectivos métodos de Fergie y Wenger que le precedieron. Pero yo llegué por ahí de 1995 y la era Abramovic arrancó en 2003-04, así que francamente solo era un tonto en las matemáticas. Él es el accionista mayoritario en mi vida como espectador del futbol, incluso si estas acciones siempre tendrán un aire de valor diluido en mi mente.

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'A ver, un momento', muchos dirán. 'Los chicos se enriquecieron y prodigaron su dinero en equipos de futbol desde antes del Imperio Romano'; de acuerdo, '¿pero el club que reclamaste como tuyo desde niño, el Blackburn Rovers, te cautivó precisamente por eso?' Y mi respuesta sería que me he mantenido apoyándolos todo el camino hasta el descenso, forzándome a checar primero los resultados de la Division 1 a través de Robbie Savage, y tener a unos rehidratados Andy Cole y Dwight Yorke en frente. De cualquier forma, eso fue distinto. Jack Walker, dueño del Blackburn Rovers, convirtió su negocio de metalurgia en una fortaleza de acero en un periodo de 40 años. Cuatro décadas es un largo tiempo para avanzar, y al final de eso lo único que quieres es aventar enormes cantidades de billetes de tu cuenta bancaria para buscar que Alan Shearer se una a tu equipo local, por mi parte, no podría desearte nada más que suerte en el intento. Yo haría exactamente lo mismo.

Roman Abramovich pasó de rico a estúpidamente rico en un espacio de muy pocos años por un proceso que brevemente describiré para ti: el gobierno ruso va a quebrar. El gobierno ruso pide 'préstamos' a un listado de adinerados hombres de negocios. Como 'colaterales' de dichos 'préstamos', ellos ofrecen los recursos nacionales de Rusia a precios ridículamente devaluados (100 millones de dólares por todo el aluminio ruso, esa clase de cosas). Los préstamos quedan determinados. Esa selección de adinerados hombres de negocios (oligarcas) toma los colaterales. Todos – menos el 99.9% de la población de Rusia – quedan contentos. Ese, al menos, es un acercamiento más sutil que el que permitió que la familia Al Nayhan se gastara el futuro de su país – y recordemos, no hay mucho más allá de ese futuro – en jugadores como Jo, Robinho y Adebayor.

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A veces me llega, esta verdad, este accionista mayoritario de mi vida como espectador de futbol. Estaré viendo el previo del City vs Chelsea, todos en el estudio frunciendo sus pequeñas y miopes cejas al hablar de la difícil temporada que está teniendo Eden Hazard, y que finalmente no hay nada más importante a notar que eso. Abajo en el campo, los más recientes autos del garaje llamados Oscar, Willian y Raheem Sterling se enfrentan entre ellos. Mientras tanto, estoy teniendo una experiencia extracorporal: my increíblemente rico y oligarca padre ha puesto algo en la TV para entretenerme mientras él se va a ver el juego en una pantalla más grande dentro de su oficina, mientras recibe mamadas de una gran variedad de escorts de múltiples nacionalidades y pule sus miniaturas del futbol.

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Y luego la otra parte de mí, el accionista minoritario insoluto, aún agita su cabeza y sonríe a los ángulos de donde Sergio Agüero puede encontrar un punto de definición; y esa carrera de slalom que hace Yaya, y cómo depositas tus esperanzas cuando la bola viene hacia él para ver un verdadero cañonazo; y cómo John Terry es la persona en este planeta a la que más deseo, de una forma realmente sincera, que le pasen cosas malas. Genuinamente me gusta que haya llorado, que sentirá alguna especie de sensación que le carcome por no haber jugado en alguna final Europea que haya terminado en triunfo.

Porque estoy enganchado. Es asqueroso pensar cuán asqueroso se podría poner el futbol antes de que deje de emocionarme. Cada vez se acerca más, eso lo sabemos, aunque esta temporada he tenido mis venas hinchadas con elixir azul proveniente de Leicester, y una línea de polvo color Payet en un lado. Lo habría visto de todas formas. Simplemente sabes que siempre habrá un nuevo chico, un Pogba o un Griezmann que te obligue a verlo. Pero de esto estoy seguro: Pogba en una camiseta del Man City, o Griezmann en una del Chelsea sería una mercancía disminuida. Una basura.

El pariente

No me puedo sacudir la sospecha que el americano promedio tiene de alguna forma más complicidad en el colapso de su economía que lo percibido por el imaginario popular. John y Betty Q. Contribuyentes. Siempre disfruto cómo sucede la descripción de lo ocurrido: así que estos depredadores hipotecarios crearon enormes hipotecas que los operadores de bonos no podían esperar a tener en sus manos, solamente lo suficiente mientras John y Betty acordaran vivir en una casa valuada en 4,019 veces su ingreso anual. Y luego es como si alguien extrañamente bajara el volumen sobre la elección que hicieron John y Betty. Sé que fueron engatusados y forzados, pero en la tierra del individuo, el individuo debe tomar cierta responsabilidad.

Desde un inicio, el alma de esta columna yacía en una gloriosa versión de los '90s donde crecimos, que, en retrospectiva era casi completamente acertada. Una historia central de esa época, y ciertamente latiente en casi cada película que vimos, fue que Estados Unidos nunca perdió. Hubo un refugio seguro en el planeta donde todo funcionó. Ahora me doy cuenta, con un poco más de neuronas y poco menos cabello, que hay más matices de esto – pero la esencia permanece. Su economía creció, su material era basto y su ejército ganó.

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A medida que la era del futbol-desde-el-corazón se desvanece – reduciéndose a un esqueleto de individuos y momentos, totalmente opuesto a cualquier gran significado de un 'equipo' – así también se va la última era de la inocencia. No hay más un refugio seguro. Enviar el ejército ahora, en la mayoría de nuestras mentes, nos garantiza nada, excepto más caos. Su economía es una guía how-to para lograr tirar un puente levadizo sobre los que no tienen. Y en esas películas, ellos tomaban el paso más Americano posible: en lugar de remarcar sus convulsiones, le dieron un giro más a la tuerca, vistiendo esos mismos roles en capas y sombreros, y los convirtieron en superhéroes. Y parece que el mundo aún no puede tener suficiente de su imagen de la infancia, América con sus poderes mágicos. Yo sé que no puedo – los estadounidenses unidos para lograr obtener algo aún me conmueven, no importa el pedazo de basura que sea la película donde lo vea. Pero ahora es un escalofrío dividido por una especie de tristeza más madura; esa creencia incuestionable se ha convertido en algo de mi pasado. Estoy trabajando, como la mayoría de nosotros trabajamos, a partir de los remanentes de una plantilla donde la prosperidad segura fluyó automática y felizmente en nuestras pequeñas mentes de los 90's, pero que luego fue arrancada en algún momento de septiembre de 2001.

Y tú solo sabes eso, sea lo que sea que venga, seguirás viendo futbol.

La mano de la historia – Karma Karma, Moscú, 2008

¿Quién sabe cómo funciona el mundo? La realidad física: el suelo estaba resbaloso, John Terry es torpe y difícilmente un buen definidor. Sé que si me dieras detalles de las carreras del capitán y el dueño – uno, tomando en cuenta el juego justo de las madres de los hijos de sus compañeros, engañando serialmente a su esposa y luego haciendo una mueca feliz en la toma de fotografías para Papá del Año, además de lo que luego diría 'al calor del momento' a Anton Ferdinand; el otro saqueando su país y esencialmente colocando las piedras por las que Putin se abrió paso al poder – diría, está bien, todos hemos hecho cosas llenas de escoria.

Pero si piensas que todas esas cosas significan que como dueño tendrás entonces que ver al capitán, líder y leyenda de tu más brillante juguete cagando el penal decisivo en la capital de tu nación, diría que no estoy seguro que el mundo funcione de esa manera.

Un poco de contexto cultural

Roman Abramovich aparentemente hizo su entrada al mundo de la riqueza vendiendo patitos de hule importados a desesperados Moscovitas desde su apartamento. En serio: si alguna vez te encuentras caminando con pena sobre escaleras en alguna tenebrosa torre soviética con el fin de poner tus manos sobre un patito de hule, es momento de pensar realmente bien las cosas.

Words: @tobysprigings / Illustration: @dan_draws