Antes de que la aviadora británica Amy Johnson se dispusiera a viajar en avión desde Croydon (en el sur de Londres) hasta Darwin, Australia, trabajó como secretaria y mecanógrafa para un bufet de abogados. Fue durante este periodo que empezó a volar como hobby y acabó comprando el de Havilland DH.60 Moth que le permitiría más tarde conseguir la hazaña por la que se le conoce hoy en día.Inspirada por esta bonita historia, la animadora Lizzy Hobbs ha creado un corto de animación con ayuda únicamente de una máquina de escribir de la época, la Underwood 315. Hobbs empieza a redactar brevemente la historia de Johnson para luego pasar a crear personas, el avión y otros elementos utilizando papeles y tinta de color. Aquí abajo puedes ver su maravilla de trabajo:
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