Hacerle daño a cualquier futbolista famoso que juegue en el equipo de la Liga Mexicana de Futbol que gustes sería como si te violaras a una monjita en plena misa de Domingo de Resurección o si vendieras tu casa por 500 mil pesos y gastaras toda tu ganancia en una gran fiesta para todas las edades sobre el Zócalo, con barra libre de mezcal, perico y un sonidero tocándole estilo a la ñeriza.
Veladoras prendidas, fanáticos llorando como Magdalenas afuera del hospital, todos los medios aprovechando el tema del momento para vender historias baratas al público cegado por la avasalladora ola de declaraciones sentimentalistas de boca de todos aquellos famosos que buscan como salir en los tabloides actuando piadosos y «camaradas.» El atentado a la vida del Chava Cabañas se vive con intensidad y foreverismo. Solo esperamos que no sea éste otro truco del gobierno para desviar las miradas sobre algo que en verdad definiría el rumbo de la nación, como aquella vez que inventaron un secuestro, o aquella otra que exageraron una influenza.
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Aquí primeras declaraciones de un detenido:



