“El punk es más necesario que nunca”: Marky Ramone

Tuvimos una pequeña charla con este sobreviviente del punk.
21.11.16

Una persona que definitivamente sabe lo que es vivir 40 años de historia del punk es Marc Bell, mejor conocido como Marky Ramone. Criado y curtido en las calles de Nueva York, vivió los años en los que en ese maloliente antro lleno de caca de perro, pulgas y parias llamado CBGB nació y se forjó el punk. En 1978 se puso la chaqueta de cuero negro, adoptó el apellido Ramone y se sentó en la batería de una de las bandas más influyentes de la historia. En ese momento se convirtió en una leyenda y en un verdadero sobreviviente del rock. Este miércoles 23 de noviembre, Marky Ramone regresa a Colombia con su banda, pero esta vez para hacer vibrar el estadio Atanasio Girardot de Medellín junto a Guns N' Roses.

Publicidad

Se puede decir que Marky Ramone es una especie de fósil andante que en cada golpe de tambor revive el clamor y el sentir de una época turbulenta. Ramones apareció en una ciudad que literalmente estaba en llamas, fue una de las primeras expresiones de la desazón del no futuro y una banda pionera de ese expresarse sin que le importara nada. Ni siquiera la falta de talento detuvo a este cuarteto que cambió la música. Y Marky estuvo ahí, frente a la línea de fuego junto a un activista inconforme y obsesivo compulsivo; un derechista conservador y malgeniado; y un drogadicto nihilista, loco lleno de energía. Él siempre estuvo ahí, sentado frente a sus tambores y sus platos, durante 1700 presentaciones y diez álbumes. Y, actualmente, sigue ahí, manteniendo vivo ese legado.

Pero a pesar de todo, cuando lo llamo a su celular contesta con una cálido y animado "hello". Como si lo estuviera llamando un amigo de toda la vida y no un periodista más de los tantos que ha tenido que aguantar durante los años. El problema es que nunca se puede confiar en la tecnología y Mickey no me escucha bien a través del auricular del teléfono. A pesar de eso y con mucha paciencia e inconvenientes, logramos tener una breve conversación.

De lo primero que hablamos es de esa famosa frase que ha rondado por décadas y que básicamente dice que el punk está muerto. "Creo qué está muy vivo y ahora viendo la situación actual es más necesario que nunca", dice Marky con énfasis. El baterista comenta que en todo el mundo se pueden encontrar nuevas generaciones tocando con furia, desde Los Ángeles hasta Japón, y que esto se debe a la capacidad que da el punk de expresar cualquier cosa en tan solo dos minutos y con cuatro notas.

Publicidad

Para él, esa estructura musical, esa velocidad y esas ganas de gritar es el mayor legado de Ramones. Las estridentes y crudas notas de este cuarteto de Queens influyeron a medio mundo. Aún así, Marky Ramone no siente que lleva una gran responsabilidad sobre sus hombres al mantener vivo este legado, "al contrario, yo disfruto lo que hago y toco para que las generaciones viejas y las nuevas puedan seguir escuchando nuestra música".

Cuando le preguntó cómo se siente de ser el último Ramone vivo, ríe y contesta que se siente muy afortunado porque Joey, Johnny, Tommy y Dee Dee se fueron muy pronto. Marky recuerda a sus compañeros como una familia que funcionaba como cualquier otra, o sea llena de problemas y al tiempo muchas alegrías y cariño. Para él los mejores momentos de esa convivencia en familia siempre serán los años de CBGB, cuando entraron al Rock N' Roll Hall Of Fame en 2002 y cuando les dieron el Grammy por su carrera.

Para Phil Spector, Ramones es la banda más grande desde los Stones. Probablemente son igual o tal vez más grandes. Ese "1,2,3,4" ha retumbado en todos los rincones del mundo y para muchas personas las notas de la banda son una expresión de rebeldía. Pero, esa misma fama ha hecho que el logo de Ramones sea  haya comercializado por todo el planeta y que incluso forme parte del catalogo de grandes cadenas de ropa. Pero esto a Marky le importa un bledo. "Siempre que firmas un contrato, la banda se vuelve una industria. No le creas a esas bandas que dicen lo contrario. Francamente me alegra que nuestras camisetas estén en todo lado y no me importa quien las lleve", comenta.

Al final de nuestra tropezada conversación no quedó otra que hacerle la pregunta de cajón: ¿Cómo te sientes de tocar en una ciudad tan punkera como Medellín". Y pues el veterano Marky dio la respuesta de cajón: "Estoy muy emocionado, Bogotá fue genial y no puedo esperar", pero adelantó que no van a tocar mucho tiempo y por eso solo van a sonar puros hits.

Así que el miércoles todo el que pise el Atanasio Girardot podrá sentir un poco de esa esencia primigenia del punk. Una probadita de esa energía furiosa que volvió a Ramones un grupo inmortal.