Hablamos con las protagonistas de la nueva escena musical chilena

Esta es la voz de las mujeres que están construyendo la nueva música chilena, una escena cada vez más fértil y poderosa.
9.8.16

Javiera Mena

La industria musical chilena constituye un referente a nivel sudamericano; se trata de un mercado que –al igual que muchos otros– ha logrado mantenerse a flote pese a los altibajos de las últimas décadas. Nombres como La Ley, Los Prisioneros, Los Tres, Los Bunkers, Los Ángeles Negros, Kudai, Myriam Hernández y Violeta Parra son fiel testimonio de la influencia chilena en la industria musical en español.

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A la par de su crecimiento, se perfila la diversidad, tanto de estilos como en el género y no podía ser de otra manera. Basta revisar charts chilenos e internacionales, tendencias en diversas plataformas digitales y emisoras radiales, para darse cuenta de que hoy en día, quienes acaparan un buen porcentaje del mercado son las mujeres: son ellas las que están en los primeros lugares respaldadas por muy buenos trabajos. En una industria tradicionalmente dominada por hombres, abrir espacios no solo para cantantes sino también para cesionistas, resulta una tarea esforzada. De igual manera, es poco frecuente encontrar productoras musicales, ingenieras de sonido, técnicas de iluminación, etc.

Este cambio gravitacional quizás es producto de tendencias mundiales; sin embargo, es poco frecuente en América Latina, donde la presencia masculina en la industria todavía es fuerte. Nombres como el de Francisca Valenzuela, Javiera Mena, Anita Tijoux, Fakuta y María Colores son solo algunas de las voces femeninas chilenas que están presentes en el mercado musical.

Por ello surge la pregunta: ¿A qué se debe este predominio de la propuesta musical femenina? Probablemente a una serie de buenas decisiones al momento de producir y grabar material. Creatividad y calidad van de la mano para hacer propuestas más arriesgadas y, por consiguiente, más honestas. Casi de manera inmediata, el público ha sentido y aceptado esta nueva oferta y el gusto se ha encargado de colocarlas en el sitial que merecen sus esfuerzos. Los números en plataformas digitales y redes sociales no mienten, las canciones suenan en la radio y ocupan los primeros lugares; las entradas a sus conciertos se agotan y tienen giras por el exterior. La mayoría de estas cantantes han acumulado logros sin el apoyo de alguna disquera internacional.

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Para entender mejor esta coyuntura, nos acercamos a Javiera Mena, Fakuta, María Colores, Francisca Valenzuela y Soledad del Río para hacerles algunas preguntas al respecto, y conocer lo que en realidad opinian quienes han construido este momento en la industrial musical chilena.

Javiera Mena

foto de Carlos Molina

Esta cantautora nació al interior de la escena independiente en Santiago de Chile. Con su estilo electro pop ha crecido enormemente y ha editado 3 discos : Esquemas Juveniles (2006), Mena (2011) y Otra Era (2014). Estos tres trabajos le dieron un lugar en la escena local y la han llevado a girar por varias ciudades de Europa, Estados Unidos, México y Argentina. Su fuerte es el pop instrumental digital, muchas secuencias y teclados diversos que se suman a una puesta en escena interesante y una banda muy respetada entre la comunidad de su país. Actualmente esta multi-instrumentista es una de las líderes en el mercado chileno y su popularidad va en aumento.

¿Cómo ves la escena musical chilena?
Veo una escena muy nutrida; de hip hop, cumbia, pop, reggae, mucha mezcla de estilos y un resultado muy original. En Chile geográficamente estamos muy aislados y eso tiene pros y contras.

¿A qué atribuyes el éxito de la movida femenina en Chile?
Hay una fuerza muy poderosa que sale de los proyectos femeninos, pues la música es una energía femenina. Al ser un género menospreciado aun se nos juzga de una manera peyorativa y tienes que probar siete veces más que estás haciendo las cosas bien y que estás creando desde tu mente; también hoy estamos en momentos de cambios importantes y de preguntas, entonces todas esas cosas creo que puede crear esa reflexión que planteas.

Francisca Valenzuela

foto de Rosario Oddó, vía

Una de las primeras voces en salir de este nuevo grupo de mujeres artistas independientes chilenas; de alguna manera su trabajo constituye la punta de lanza para lo que vendría. Su música mezcla la vertiente del pop americano con la del pop latinoamericano. Su estrategia de promoción hace énfasis en su frescura. Es una incansable de festivales de verano y apariciones casuales en emisoras radiales. Sus letras, a veces introspectivas, siempre tienen un énfasis personal. Su imagen siempre acorde a un estilo "progre" inspira positividad e identificación juvenil.

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Fue en el año 2006 cuando su carrera despegó, llegando a ser considerada artista revelación chilena de ese año. Hoy a sus 29 años, Francisca Valenzuela es la cara del pop chileno, una excelente representante del país ante el mundo. Con 3 trabajos discográficos: Muérdete la Lengua (2007), Buen Soldado (2011) y Tajo Abierto (2014), Francisca ha dejado en claro que hay música para rato.

¿Ha costado darse lugar dentro de la escena? ¿Más que a los hombres?
Yo creo que, en general, cuesta posicionarse y desarrollar una carrera artística. Siempre ha costado, siempre costará. Hoy en día estamos frente a un nuevo paradigma en el mundo musical y eso tiene beneficios y costos; ventajas y desafíos; independiente del género, simplemente al querer desempeñarse como músico o creativo profesionalmente. En cuanto al tema de género, creo que está mal siempre referirse si "a las mujeres les cuesta más hacerse un lugar en la escena" así como así nomás —el tema de género que es crítico, difícil y desafiante en la industria de la música, como en muchas otras industrias, tiene que ver con variables complejas que trenzan y construyen una realidad. Por ejemplo, tenemos un problema estructural numérico: menos mujeres; por lo tanto es difícil ver y conocer ejemplos de mujeres que hacen lo que uno quiere hacer; siempre se piensa que teniendo "una mujer" en el cartel del festival es representativo y suficiente, y si uno mira los carteles de festivales, en la mayoría ni el 25% de los proyectos del lineup tienen una mujer —y la mayoría de las posiciones y oportunidades extra-musicales (que se desprenden de la música: management, booking, prensa, etc) le pertenecen a hombres. Entonces la conversación y perspectiva no se diversifica. Además, como son carreras que implican viaje y gira, la mayoría de las mujeres sentimos la presión de que hay que elegir entre poder continuar en la carrera o tener familia —rara vez uno ve rockeros hombres con bebés en brazos en la gira, ¿me entiendes? Además, tenemos también, como en varias otras industrias, conductas que son a veces sexistas e incómodas y que insegurizan y dificultan el desempeño y la confianza en una misma a la hora de verse enfrentada a situaciones profesionales. Y tercero: la perpetuación de estereotipos a la hora de representar y validar proyectos de mujeres. Es como que la sociedad nos mostrara que hay "una manera de ser mujer" que es la correcta y en las esferas públicas rara vez vemos una diversidad de mujeres representadas, solo los estereotipos —los cuales han sido construidos a través de un lenguaje y cultura bastante binaria y patriarcal.

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¿Qué lección podrías sacar de tu experiencia dentro de la industria musical?
Hay varias. No sólo una. Depende a qué va tu pregunta. Supongo que una lección, que se desprende tanto del trabajo como de la vida y de crecer tiene que ver con: es tan importante aprender a conocerse y a escucharse, aceptarse con los miedos que uno tiene, las sensibilidades, las rabias. Aprender a mejorar y a no vivir en tus miedos o en el deber ser impuesto por el mundo externo, no el interno de uno.

Se siente que las propuestas femeninas son mas jugadas y honestas, ¿a qué atribuyes esto?
Yo creo que tiene que ver con el proceso inconsciente y catártico de querer llevar el mundo interno de uno al exterior, sin miedo, porque es lo que uno conoce, porque es lo visceral y lo real, y no hay mayor pretensión que comunicar y expresarse, y no hay nada qué perder. Creo que también se nos subestima mucho a las mujeres, se nos cree uni-dimensionales a veces, o que siempre vamos a "sonar" o "decir" cosas solo de un tipo, y cuando uno se da cuenta lo maravilloso y potente que es escuchar una multiplicidad de verdades, historias y perspectivas que se encuentran con algo vivo que palpita, que es honesto, que es un reflejo y una creación de un individuo que quizás no había tenido la chance de ser escuchada antes.

Fakuta

foto por Jon Jacobsen, vía

Pamela Sepúlveda, conocida como Fakuta, tiene una carrera emergente; su primer disco Al Vuelo (2011) se convirtió en imprescindible de la industria chilena en poco tiempo. Tiene una excelente voz y su pop está lleno de melodías contagiosas que resaltan por encima de propuestas similares, dejando enamorada a toda América Latina. Ya para la etapa de su segundo disco Tormenta Solar (2014), Fakuta alcanzó reconocimiento a nivel internacional, girando por México, Estados Unidos y algunos países de Sudamérica, además de haber participado en escenarios importantes de Chile.

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¿Cómo ha sido tu experiencia con la industria, has sentido algún tipo de discriminación por ser mujer?
Nunca me ha parecido que haya como una discriminación hacia la mujer en cuanto a tocar en vivo. Puede ser que se hacen diferencias con los géneros, los que uno hace; por ejemplo, yo hago pop electrónico y me ha pasado que en lugares más rockeros me ha costado tocar. Pero trabajando harto y tocando en los lugares donde se podía tocar, que en general siento que he tenido mucha suerte porque se me han abierto las puertas, he tenido muchos amigos que me han ayudado por lo que decía antes, que hay mucha hermandad entre artistas y entre los productores que hacen fiestas. La escena aún está muy floreciente y creciendo. Puede ser que siento una eliminación desde la prensa: la prensa chilena es muy conservadora y las mujeres tienen que hacer un acto muy grande o muy notorio para destacarse. Últimamente han salido mujeres que cuando hablan en la prensa son discriminadas y eso me ha hecho reflexionar que al salir en un medio de prensa grande, el titular siempre es algo como "la mujer detrás de…" y nombran a Gepe o Pedropiedra. También recuerdo otro artículo que titulaba "las nuevas musas de la música chilena", donde encima usaban mal la palabra musa. Y agrupaban a las mujeres en vez de darles una importancia individual por el peso que cada proyecto tiene. La prensa destacan porque usas falda, porque eres bonita o si acaso eres rubia: lo último que les interesa es la música. Quiero aclarar que esto pasa en los medios más tradicionales, porque los blogs siempre se dan el tiempo de analizar y ser más selectivos, por lo cual respeto mucho más su trabajo.

¿Qué consejos podrías dar a las mujeres que vienen detrás tuyo?
Yo les aconsejaría que amen la música, que sientan que amar la música es algo propio, que no es algo que se lo corrió al amigo hombre o al Pololo sino que es algo tuyo que puedes hacerlo tu misma. O escribir de música o tener las mismas opciones que tiene un hombre. Creo que falta actividad de las mujeres en la música, falta que las mujeres nos sintamos más seguras, que sepamos enchufar los cables y arriar las cosas sin miedo a ensuciarse o quebrarse las uñas. La sociedad nos ha hecho inseguras con lo técnico, lo que supuestamente tiene que ver con el mundo de los hombres. Y no es así: es fácil y todas podemos aprender, sobre todo si a una le gusta mucho. Como ando, aprendí a tocar guitarra y me rompí los dedos pero fue gratificante aprender. No tengan miedo.

María Colores

vía

María Colores es una de las caras del nuevo pop chileno. Su nombre y su música se ha posicionado dentro del circuito chileno al haber sido parte de festivales y eventos importantes. Sus canciones permanecen en programación radial por varios meses. Sus tres trabajos discográficos Llamada Perdida (2011), Me Gusta la Vida (2013) y Dejemos Ir (2015) la han hecho destacar y ser una figura emergente del pop rock sudamericano. También me puse en contacto con María para hacerle un par de preguntas.

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¿Cómo ha sido tu experiencia dentro de la industria musical?
La experiencia que podría relatar es que uno debe querer mucho lo que hace, sentirte segura de tu trabajo, sin comparar y sin querer ser algo que no eres. Lo que haces hay que quererlo y abrazarlo, no sentirte ni menos ni más sino que, en lo que hagas, debes aplicar toda la pasión, fe; llevarlo contigo, y quererlo desde el principio hasta el final. Yo tengo tres discos y a todos los quiero por igual, porque hay una evolución en ellos. Esa es una de las muchas lecciones que he aprendido: sea lo que hagas, debes darle cariño a tu trabajo.

¿Ha costado darse un lugar dentro de la escena?
Sí, siempre cuesta darse un lugar en el arte y en Chile sobre todo porque es más chico y centralizado (Santiago), sobre todo en la capital; pero yo he sido afortunada quizás en hacer música masiva. Es lo que me gusta y eso me ha ayudado a llegar a más personas y públicos, pero nunca ha sido fácil. Es mucho trabajo y hay que estar todos los días encima con mucha energía para poder lograr las metas y no solo el tiempo de creación es necesario sino el tiempo de tu vida que utilizas para empujar, esto también debe existir. Sobre si nos cuesta más que los hombres hoy en día: no lo sé, creo que puede ser lindo ese plus de ser mujer, es algo fresco que no se veía antes. No veo que nos cueste como género más que a los hombres el sonar y ser conocidos. No en mi caso al menos.

La Guacha

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Uno de los actos más vibrantes de su generación y que goza de una gran audiencia en Chile. Liderados por la cantautora y compositora Soledad Del Río, La Guacha presentan un estilo rock pop que incluye fusiones con ritmos latinoamericanos, propuesta que los ha convertido en uno de los actos con mayor proyección desde Chile. Su música se caracteriza por la frescura y energía en vivo además de la calidad interpretativa de su vocalista. A la fecha cuentan con dos producciones discográfica: Virgen (2011) y Frágil (2013). Una propuesta digna de escuchar y ver.

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¿Es difícil ser la líder de una banda en cual los músicos son hombres?
Evidentemente hombres y mujeres somos de planetas distintos, hay que llegar a consenso todo el tiempo, vemos el mundo de manera diferente y no siempre es fácil. Pero tenemos una relación de amistad, mucho cariño y respeto y eso prima, el género es solo una característica.

¿Ser mujer dentro de la escena, es desventajoso?
Me ha costado pero no por ser mujer; de hecho siento que mi género, o al menos como yo lo llevo, me ha traído más beneficios que nada. Las mujeres tenemos una sensibilidad especial, una conexión profunda con la intuición y eso, más que el género en sí mismo, siempre me ha abierto caminos. Las dificultades tienen relación con lo que recién mencionaba, somos muchos en un espacio culturalmente muy acotado ¿Pero mi género? Mi género es una ventaja.

¿Qué opinas de las mujeres que han ido liderando este movimiento y que consejos podrías dar a las mujeres que vienen detrás tuyo?
Primero dar las gracias a las que van adelante, la admiración y respecto por el colectivo femenino es lo primero; hay tantas luchadoras inspiradoras que han abierto el mar para que uno lo camine que no se puede sino agradecer.
Y a las que vienen, que no teman, que confíen: que insistan e insistan e insistan, que los sueños, si les pones voluntad, se vuelven realidad. Que se desboquen haciendo lo que sea que hagan y que sean lo más cercanas a lo que sueñan de ellas mismas. Y que no pasa nada, que se atrevan, pues la vida es acierto y error, ¡menos mal!

Post Scriptum

Uno de los nombres mas importantes de la escena chilena es Ana Tijoux. Su propuesta, con alto contenido político, difunde la defensa de los pueblos originarios y tiene una postura crítica hacia el "establishment" de la industria musical: son temas recurrentes en su música y le han valido un sitial en el gusto del público. Contestataria y aguerrida, aparece poco en medios o carteleras de festivales. Sin embargo, es una de las artistas mas populares en Chile y, me atrevería a decir, la cara del hip hop sudamericano. Con 4 discos en su haber: Kaos (2007), 1977 (2009), La Bala (2011) y Vengo (2014), Ana ha sonado y resonado en ambos hemisferios y actualmente se encuentra girando por Europa.

Hija de exiliados, Tijoux radica principalmente en Francia, donde es activa participante del circuito partidista-musical-latinoamericano. Su propuesta emplea fuertemente la gran variedad rítmica de distintas etnias americanas y africanas que, junto a letras profundas, conforman una propuesta contundente. Naturalmente, dado su papel en este contexto, y como portavoz de un género musical con una relación natural con la protesta y la crítica social, buscamos a Ana para que nos diera su opinion a este respecto. Por desgracia, dado su calendario y agenda, por ahora no está hablando con la prensa.