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Tommy Guerrero, el héroe detrás de las patinetas Krooked

Para una generación de chicos citadinos que no crecieron con rampas de vert en sus patios traseros, Guerrero fue el skater más importante de la Bones Brigade.
23.7.14

Tommy Guerrero en Future Primitive.

Durante los años 80s la Bones Brigade era lo más grandioso en el mundo del skate. Estaba conformada por los mejores patinadores de la década, con nombres destinados al éxito (Hawk, Mountain, Cab, McGill), todos escogidos por Stacy Peralta, la superestrella de la película Lords of Dogtown. Su misión era llevar el skateboard a lo mainstream, y en eso tuvieron éxito. Hasta George Harrison los invitó a cenar, ¡por amor de Dios!

Uno de los miembros de la Brigade contrastaba evidentemente entre los otros. Se trataba de Tommy Guerrero, un skater de San Francisco de ascendencia filipina, a quien Peralta decidió promocionar como un patinador callejero. En muchos sentidos fue la antítesis de sus compañeros de equipo. Para una generación de chicos citadinos que no crecieron con rampas de vert en sus patios traseros, Guerrero fue el skater más importante de la Bones Brigade.

A comienzos de los años 90s, cuando el vert cayó en desgracia y el estilo callejero se volvió la escena, Tommy se asoció con sus viejos amigos Jim Thiebaud, Eric Sweson y Fausto Vitello, para abrir dos compañías enfocadas en el skate urbano: Deluxe Distribution y Real Skateboards. Ahora, 23 años después, Deluxe ha crecido al punto de competir con algunas de las compañías más importantes de skateboarding: Real, Anti-Hero, Krooked, Spitfire, Thunder y Venture. Son una fuerza dominante en la industria global del skateboarding, como lo fue Powell Peralta en los 80s.

Todos estos años Guerrero se la ha jugado todo con Deluxe, pero nada ha sido tan retador como intentar darle sentido a la genialidad/locura del trabajo artístico de Mark Gonzales, impreso en las patinetas Krooked. En un viaje reciente a las oficinas Deluxe, vi con mis propios ojos el rompecabezas de diez mil piezas que conforman la edición de patinetas de Gonzales: contenedores, archivos, cajas, tubos, patinetas viejas… todo tipo de cosas en una sola obra de arte inacabada y a la espera de que Tommy se decida a armarla. Mark Gonzales es el skater favorito de los skaters, y quizá el gran artista del skateboarding, pero las patinetas Krooked no serían lo que son ahora sin la mano de Tommy Guerrero.

Timbré al estudio de Tommy G. para hablar sobre la Bones Brigade, los primeros días de Real, la mafia Deluxe, y sobre lo que significa ser el héroe anónimo tras las patinetas de Krooked… y por supuesto sobre su nuevo álbum que está a punto de salir.

Fotografía por Claudine Gossett.

VICE: La pregunta más importante que la gente quiere responder es…
Tommy Guerrero: ¿Hay un Dios? No lo sé, Cris.

No. ¿Cómo fue eso de ser el único chico negro en la Bones Brigade?
Fue duro. Tuve mis luchas, sabes. Soy el epítome de un estadunidense. Soy todo lo que hay bajo el sol, en realidad. Soy un perro callejero por completo. Soy todo excepto lo que la gente cree que soy. No soy mexicano, por lo que me dicen. Quisiera ser mexicano. Soy filipino, chileno, portugués, ohlone, irlandés… cualquier mierda.

¿Cómo llegaste a la Bones Brigade siendo un skater callejero del norte de California?
Por un abogado que tenía algunos chismes sobre George Powell y forzó un poco el asunto por ese lado. No, mentiras, me encontré a Stacy [Peralta] en la rampa de Joe Lopes el día antes de una competencia callejera en San Francisco. Después de que terminé de patinar se me acercó y me dijo, “me gusta la manera en que patinas”. El día después de la competencia le habló a mi hermano, y cuando mi hermano me contó, pensé que estaba jodiendo —siempre lo hace— pero resultó que Stacy en realidad quería que patinara con la Bones Brigade.

La Bones Brigade era un éxito en los 80s. ¿Cuál fue el momento cúspide de esos tiempos?
El clímax para mí fue cuando recibí un cheque de navidad.

¿Cuántos ceros?
¡Como 70! No, recibí uno muy bueno alguna vez, pero lo mejor fue viajar. Eso fue, por mucho, lo mejor y aún resuena en mí. Me gusta viajar y estar en el camino. Tener experiencias fuera de San Francisco fue genial. Nunca había estado en un avión hasta que fui a mi primera competencia para Powell. Mi mamá no tenía ni licencia ni carro, así que viajar a competir era genial.

Fotografía por Claudine Gossett.

Cuando la gente piensa en skaters deslizándose por las colinas de San Francisco, generalmente piensan en ti. ¿Te pagan regalías cada vez que alguien lo hace?
Claro. Tengo una pequeña ganancia. Me aseguro de que mi abogado se encargue del asunto. Quien quiera que se aviente colina abajo en un skateboard, debe saber que tengo cámaras escondidas entre los árboles, al mejor estilo Gran Hermano. Estoy observando. Y les diré, “amigo, te vi patinando en la avenida 17 el otro día. ¿Dónde están mis 26 centavos?” Cuidado, estoy observando.

El skateboarding era relativamente desconocido cuando abrieron Real en 1991. ¿Cómo fue eso en comparación con la fama que tuvo Bones Brigade en los 80s?
Lo mejor fue estar junto a Jim [Thebaud] haciendo pura mierda. Llegábamos con ideas estúpidas y decíamos como, “Sí, claro. Hagámoslo”. No teníamos que pedir permiso para hacerlo, hicimos lo que quisimos y eso era lo genial. Cualquier gráfico pendejo que quisiéramos realizar lo hacíamos. O podíamos colocar seis ruedas en un mismo paquete… y Eric Swenson y Fausto Vitello fundaron todo eso. Comenzó como algo muy pequeño, los cuatro sentados en el suelo, xerocopiando todo, haciendo nuestros propios gráficos. Mi hermano los vendía. Puro bajo presupuesto.

A través de los años, Deluxe [distribuidor de patinetas Real] ha desarrollado una mística mafiosa. ¿Cómo se desarrolló?
Pienso que es porque Fausto y Eric fueron personas del tipo “Hazlo tú mismo”. En vez de dar dinero para que alguien lo hiciera, comenzaron su propia compañía. Ellos eran como, “No voy a pagarle a ese imbécil para que imprima camisetas, ¡vamos a montar una compañía!”. Lo cual tenía sentido porque yo también soy así, un chico hazlo tú mismo por naturaleza cuando voy a grabar mi propia música y mis cds. Creo que Fausto y Eric eran de cabeza dura y le dirían a cualquiera que se fuera al carajo con sólo parpadear. La revista Thrasher controlaba el contenido en el norte de California y promocionaron sus productos, a la gente le gustaba su agenda como también la de Transworld, que impulsó sus productos más al sur. Era diferente aquí en el norte, porque teníamos toda la puta actitud. Allá al sur tenían una versión más limpia del sketeboarding.

¿En qué punto la gente comenzó a renunciar a Deluxe?
Eso es asunto de Mic-E. Mic-E estableció ese programa “salto adentro, salto afuera”. No sé quien comenzó con todo eso, pero Danny Gonzales y unos cuantos otros tuvieron que aguantar todo eso. No fue una política de Deluxe, fue una política personal de Mic-E, que nosotros ni apoyamos ni impedimos.

¿Cuál ha sido la mejor leyenda urbana que has escuchado sobre Deluxe?
Escuché el rumor de que yo me estaba metiendo crack, fue un buen rumor. Una gran leyenda urbana es que Jim y yo éramos dueños de Real. No es cierto. Somos accionistas de Deluxe, pero desafortunadamente no somos los dueños de Real. Si lo fuera, estaría conduciendo dos Porches de alta gama, o quizá una limosina.

¿Cómo pasaste de estar en Real un día —dueño o no— a ser el hombre tras la escena de las patinetas Krooked de Mark Gonzales?
He hecho de todo aquí en Deluxe y he tenido muchas responsabilidades, y simplemente sucedió. He hecho de todo aquí, desde grabar y editar, hasta diseñar y dirigir, que fue lo más gracioso. Mark y yo hemos sido amigos desde siempre, solía quedarse en casa de mi madre cuando yo aún vivía allí, antes de graduarnos. Tenemos una buena relación y creo saber para donde va, creo. Al menos con su trabajo. Así que terminamos trabajando juntos, haciendo arte para patinetas, sacando ideas y preparando diseños para las tablas y los catálogos, que apestaban. Ahora me destituyeron de todo eso y sólo soy director creativo, tenemos un buen equipo que lo hace mejor de lo que yo lo haría. Así que es mucho más estético ahora. Solo fue decirle a Mark, “¡necesitamos arte, mándame cosas, cabrón!”.

Fotografía de Tobin Yelland

Estás subestimando el trabajo que supo hacer Krooked todos estos años. ¿No andabas recibiendo faxes y paquetes al azar, sin ton ni son, a los que tenías que darle algún sentido?
Sí, fue un largo periodo en el que me enviaba por fax todo su trabajo. Tenía que aclarar toda la línea, así que la repasaba con un Sharpie para que no luciera totalmente desastrosa. Llegué a escanear las cajas en las que me enviaba su trabajo porque me parecía que estaban mejor hechas, y las utilicé para las patinetas. Escaneé servilletas, papelitos, cajas Fed Ex, un chingo de faxes, toneladas de arte original, tableros sobre los que él escribía… Él dibuja y escribe sobre todo lo que se encuentra. Incluso sobre los correos que nos enviaba y los escaneábamos. Todavía quedan archivos de cuando se mudó.

¿Cómo trituraron todo eso para sacar algo coherente?
Meticulosamente. Te encontrarás imágenes que hablan de ese intentar dar sentido para crear un todo. A veces, muy de vez en cuando, él me envía algo casi terminado. Es un proceso.

Mark Gonzales. Foto cortesía de Adidas.

¿Cuál es tu mejor historia sobre Mark en todos estos años?
Hay tantas… Es un chico divertido. Y también súper generoso. Una vez, uno de nuestros empleados en Deluxe le dijo a Mark algo como, “bonita camiseta, Mark”. Era bonita porque a Mark le gustan las cosas costosas. Mark le preguntó, “¿Te gusta?” Y se la quitó para dársela. Aún veo al chico al que se la dio y me dice, “todavía tengo la camiseta. Nunca me desharé de ella”. ¡Y ni hablar de su skating! De vuelta al 86 u 87, todo el mundo estaba entrenando bajo el calor y yo estaba andando detrás de él, cuando se montó a una rampa e hizo un frontside 180, y luego regresó e hizo un switch frontside 360. La gente no solía hacer eso, de hecho, ni siquiera lo llamaban de esa manera. Uno se quedaba como, “No tengo idea de qué está haciendo”. Estaba detrás de él, gritando: “¿Alguien vio lo que acaba de hacer?”. Esa mierda me inspiró.

Antes mencionaste tu enfoque de “Hazlo tú mismo”. Hablemos de tu nuevo álbum, No Man’s Land. ¿Lo hiciste todo tú, de píes a cabeza?
Tuve un par de chicos ayudándome. Mi amigo Money Mark toca la armónica en una canción, mi amigo Mark Capelle la trompeta y Matt Rodriguez toca distintas percusiones en varias canciones. Pero de resto lo gestioné y lo toqué todo. Es un show de hombre orquesta. Hay mucho amor, alegría, felicidad y buenas vibras puestas en él.

¿Así que estás haciendo música hippie?
¡Por favor! Soy de San Francisco. Tranquilo.

Tommy Guerrero en acción.

Sigue a Tommy en Twitter y compra su nuevo álbum, No Man’s Land, aquí.

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