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Carlos Álvarez Monteros: La idea de la serie surge a partir de un incidente personal. Una madrugada comenzó a sonar la alarma del auto de mis vecinos dentro de su garaje, después de un rato que estuvo sonando decidí llamar a la policía para que fueran a ver qué sucedía; mientras hacía la llamada se escucharon varias detonaciones. La policía nunca llegó. En ese momento lo único que pasaba por mi mente era el hecho de no tener ningún arma para defendernos en caso de que los asaltantes decidieran escapar brincando a la casa. Es normal escuchar historias de asaltos, secuestros, etcétera, pero nunca me había sentido tan cercano a algo así, si bien no sucedió nada en ese momento el sentimiento fue de total vulnerabilidad e impotencia. Al final nunca supimos qué fue lo que sucedió pero en algún momento mi chava sugirió que compráramos una pistola. Nunca he estado a favor de tener una arma de fuego pero de pronto se volvía una posibilidad. Esto me llevo a reflexionar sobre la necesidad del ser humano de sentirse protegido ante una amenaza real o imaginaria.

El proyecto lo comencé en enero del 2013, las primeras cinco fotos las hice en una semana y de ahí no volví a hacer ninguna fotografía hasta 2014. El proyecto quedó en pausa por varias razones, la principal fue que la serie comenzó como un impulso, cómo reacción a lo sucedido, pero una vez que pasó decidí que tenía que tomar distancia, y así se fue quedando en el olvido entre proyectos hasta que este año por casualidad volví a llegar a ellas y cobraron sentido nuevamente, el tiempo paso a ser parte del proceso ya que alejo las alejo de la experiencia mostrándolas de una manera más objetiva.
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Encontrar a la gente. Era de suma importancia que las personas realmente tuvieran armas con la finalidad de defenderse y no cualquier otra razón. No quería repetir objetos y también quería alejarme de lo obvio por eso es que en la serie sólo hay una pistola.

En defensa propia me alejo un poco de mi sistema usual para trabajar en estudio —con excepción de la pistola, ya que el dueño de no tenía permiso para portar armas—. En cuanto al proceso creativo, normalmente cuando tengo una idea comienzo a escribir notas al respecto, hago investigación sobre el tema y en algunos casos hago bocetos pero al final siempre termino dejando todo a un lado para fotografiar, es ahí donde tengo más claridad.

Además de trabajar en proyectos personales también hago fotografía comercial que es en lo que más me he estado ocupando últimamente. A la par estoy trabajando en una nueva que se encuentra en la etapa de desarrollo, por lo que no puedo decir mucho ya que todavía estoy descifrando de qué va, pero gira al rededor del culto al cuerpo y la cultura de la calle.¡Gracias, Carlos!
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