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En Sitges han tocado hasta los MegaMuerte

Metemos la puntita en el festival de cine. Grupos de hair-metal poseídos por demonios verdes, Charles Bronsons megaguapos, devotas asesinas y otras cosas que nos han gustado.

El Festival de Sitges es grande como el King Kong que destroza aviones en el tráiler antes de cada película. Las cintas de sección oficial triplican las de cualquier otro festival y las secciones paralelas son también inmensas. Podría parecer que hay riesgo de empacho pero no, porque la gracia es abrir melones sin catar y caer en una sesión de gore y comedia o descubrir a un director que será tu preferido (al menos durante las siguientes dos horas).

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Entre pase y pase, la espera se entretiene con la opinión de Pumares -si no ha hablado contigo, preocúpate- y las tertulias de hombres de negro, con sus animados coloquios de tono inquisidor y discusiones sobre la morfología de algún fantasma, vómitos, prótesis, explosiones y tonalidades de la sangre. Suele haber al menos un contertulio que ha presentado peli y no se la han aceptado.

Es un festival de colas y salas llenas, en el que incluso los periodistas deben hacer malabares, madrugar y presionar fuerte F5 en la web oficial. Uno podría pensar que una infraproducción como MegaMuerte no exige esta destreza, pero sin la ayuda de Dinger King nos habríamos quedado fuera del visionado. Él es uno de los protagonistas y nos coló de madrugada en la Brigadoon. Trashmetal-terror, peluches con moco verde, tetas y adolescentes.

The Guest, la película que nuestros padres no nos dejaban ver de niños.

La inauguración con Rec4 dejó al público bastante frío. Nadie quería cargar contra ella, porque la saga es la saga, pero lo cierto es que está rodada como una película de miedo de hace una década con zombis que se mueven demasiado. Hay algunas que nos han gustado un poco más y que además se van a estrenar en nuestros cines o en DVD. Destacamos estas:

The Guest

Como no habíamos visto las series moñas Downton Abbey o Sentido y Sensibilidad, desconocíamos que Dan Stevens era un Ryan Gosling de sobremesa. Asquerosamente guapo, se cuela en casa de un acojonante Leland Orser para reemplazar a su hijo, un militar fallecido en combate. Digno homenaje a la acción ochentera de la Cannon que en esta edición está presente con una exposición de carteles y los documentales The Go-Go Boys y Electric Boogaloo. Sale Cedric Daniels de The Wire haciendo casi de Cedric Daniels de The Wire.

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Musarañas

Una de las películas españolas a concurso con el sello de Álex de la Iglesia como productor. Thriller claustrofóbico tipo Misery, protagonizado por Nadia de Santiago y Macarena Gómez, musa del terror nacional que borda a una mujer incapaz de salir de su casa y tendencia a levantar la mano y el cuchillo. Bastantes papeletas para llevarse el premio a la mejor actriz gracias a Musarañas, que tiene un tercer acto que es un desfase antológico y hasta entonces te mantiene en tensión.

Si quieres algo muy por debajo de la serie b, MegaMuerte te enamorará.

The Target

Un buffet libre de mamporros, tiroteos y pérdidas de identidad. Es la adaptación coreana del thriller francés Point Blank (2010), de Fred Cavaye, y no aporta novedades al género -por momentos parece un Bourne asiático y otras veces una de gángsters de Johnnie To-, pero es un verdadero festival de acción. Peleas a mano abierta, tiroteos y persecuciones. Su falta de prejuicios e intenciones la hace muy disfrutable. A prueba de siestas.

The Babadook

Hay una peli que los fans del cague y el fantástico veneran en la que si decías Candyman tres veces frente a un espejo estabas bien jodido. Aquí el bicho se llama Babadook y está deseando dejar la dimensión en la que coño esté para venir a aterrorizar a un niño y a su madre en la típica casa decorada para que los fantasmas hagan de las suyas. La historia no es nueva (¿cuál lo es?), pero la australiana Jennifer Kent se las apaña para pasear por esa línea que separa la locura de la cordura. Candidata a premios.