Qué hacer si te estás pasando con la bebida durante el confinamiento

Nadie dice que no puedas trincarte seis birras mientras estás en cuarentena por culpa del COVID-19, pero la moderación también es importante.

por Emily Cassel; traducido por Álvaro Alarcón Bermejo
26 Marzo 2020, 4:30am

Ilustración de Cathryn Virginia

El lunes, tras el anuncio de una orden ejecutiva que obligaba al cierre de bares, restaurantes y lugares de reunión públicos en el estado de Minnesota, en Estados Unidos, para combatir el COVID-19, un amigo me envió un mensaje: “Me he gastado 186 dólares (172 euros) en alcohol”.

Por ahora, los establecimientos de venta de alcohol no están incluidos en la lista de la ordenanza, pero entendí el impulso de mi amigo. “He comprado tantas birras como puedo cargar en la bicicleta y una botella de Jameson”, le dije a mi pareja en un mensaje esa misma tarde. “Pero de comer, nada”.

No eres la única persona que estará bebiendo más de lo habitual debido al estrés de la pandemia. De repente, el día tiene muchas horas muertas cuando te ves en la obligación de encerrarte en casa, trabajar desde allí y olvidarte de gimnasios, cines, restaurantes y cualquier otra actividad placentera. Y claro, es fácil acabar matando las horas con un par o 12 cervezas.

Kenneth Skale, presidente de la Asociación Psicológica del Condado de Los Ángeles, señala que el impulso de beber en situaciones así es “totalmente normal”.

“Piensa en lo que está viviendo la gente”, señala. “Hay mucha incertidumbre, presión en los mercados… Nadie sabe cómo va a acabar esto”.

Según Skale, las sustancias se suelen consumir de dos formas: como sustituto de las relaciones o para insensibilizarnos de los sentimientos que estamos experimentando. “Cuando nos sentimos amenazados, la mayoría de nosotros sentimos la necesidad de acercarnos a los demás”, añadió. “O bien queremos dejar de tener ese sentimiento”. Como ahora mismo lo de acercarse a los seres queridos (ni a nadie, de hecho) en el sentido físico no es una opción, no es de extrañar que haya gente que recurra al alcohol como sustituto y para no sentir miedo.

“Si ya eres vulnerable al virus y a infecciones no ayuda mucho agravarlo con un exceso de alcohol”

Pero por muy razonable que sea este comportamiento, no es positivo. “El problema es que beber es efectivo”, señala el psicólogo clínico Ryan Howes. “Alivia el estrés y te ayuda a relajarte”.

Pero esos efectos balsámicos son temporales y seguramente nocivos, a la larga, o en cuanto se te pasa el efecto del alcohol. “Por la mañana, amaneces con resaca, el mismo estrés que estabas intentando evitar y menos capacidad para gestionarlo”, apunta Howes.

Tampoco es buena idea beber mucho si quieres evitar enfermar. “El alcohol tiende a suprimir el sistema inmunitario”, dice George F. Koob, médico de psicología conductual y director del National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism. Puede que no sea la mejor forma de pasar el tiempo durante una pandemia. “Si ya eres vulnerable al virus y a infecciones”, añade, “no ayuda mucho agravarlo con un exceso de alcohol”.

A estas alturas, quizá haya que determinar qué se considera un exceso de alcohol. ¿Cuánto se puede beber sin que se considere excesivo?

Aunque objetivamente no es saludable emborracharse, Skale tampoco dice que no hay que hacerlo nunca. No hay una norma fija y lo mejor es la moderación. Observa si tu ingesta de alcohol va en aumento. Puede ir bien que tomes nota de lo que bebes a diario en un calendario o una aplicación.

Si notas un aumento en el consumo, piensa en qué te lleva a beber más antes de abrir otra cerveza a las tres de la tarde. Según los expertos, no debes preocuparte si consumes alguna sustancia para potenciar un buen momento, como cuando tomas un aperitivo mientras haces una videollamada con tus amigos.

"Si notas un aumento en el consumo, piensa en qué te lleva a beber más antes de abrir otra cerveza a las tres de la tarde"

Ahora bien, si bebes por miedo o depresión, o te emborrachas a menudo sin motivo aparente, procura echar el freno. “Si usas la bebida para ‘arreglar’ un estado de ánimo, entonces tienes un problema”, dice Skale. “Los sentimientos no son un problema, sino un mecanismo para alertarte de que algo va mal”.

Lo que deberías hacer en este caso es intentar escuchar esos sentimientos que intentas ahogar en alcohol y responder de formas apropiadas y sin alcohol.

Por ejemplo: ¿te sientes muy sola? Llama a tus amigos. ¿Te aburres? Lee un libro, prepara algún plato o aprende cosas nuevas. ¿Tienes depresión? Comprueba si tu psicóloga hace consultas telefónicas o por videollamada. Si no tienes psicólogo o no te lo puedes permitir, Howes recomienda hacer un diario para “expresar y controlar los sentimientos, de modo que no resulten abrumadores”.

Los expertos también sugieren otra forma muy fiable de mejorar el estado de ánimo: el ejercicio. “Una de las cosas que siempre recomendamos los científicos es el ejercicio, porque sabemos que es efectivo”, señala Koob. “Y no solo te anima, sino que es beneficioso también para el corazón y el cerebro”. Y tampoco hace falta que te tires toda una mañana haciendo ejercicio. Basta con 20 minutos de yoga, unas cuantas flexiones y sentadillas, o incluso te puedes marcar un bailoteo.

Todo esto no quiere decir que no puedas bajo ningún concepto beberte seis cervezas una tarde. “Si vas a hacerlo, ten claro por qué y establece de forma honesta qué esperas obtener de ello”, señala Howes.

Por otro lado, tal vez debas asumir que, en estos momentos, es normal no sentirse bien dadas las circunstancias. Hay situaciones estresantes e inciertas que son una mierda. Quizá beber las haga un poco menos estresantes ⎯al menos temporalmente⎯, pero seguirán siendo igual de inciertas y tú tendrás resaca y estarás más vulnerable a las infecciones. Conclusión: bebe de vez en cuando, pero no descuides tu salud.

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Este artículo se publicó originalmente en VICE Estados Unidos.

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