Música

EDM – El Chivo Expiatorio de la Industria Musical (1)

Por años el acrónimo E.D.M. (Electronic Dance Music o Música Electrónica de Baile) había sido utilizado en el sentido más estricto posible con la intención de describir a toda la música que es electrónica por su instrumentación y que ha sido compuesta con el propósito de ser bailable, sin juzgar su complejidad, innovación, originalidad ni función social o ideológica.

Históricamente la E.D.M. se había encontrado un poco alejada del ojo público en comparación con otros géneros y estilos prevalecientes, pero siempre siendo parte fundamental de la industria de la música. Pero no fue hasta el año de 2009 que el término adoptó un nuevo significado, luego de que la música popular experimentara una transición a partir de una marcada tendencia adoptada por varios cantantes mainstream, optando por colaborar con diversos «DJs» y «Productores» «electrónicos». Y así es como surge el EDM; no como demarcación meramente descriptiva dentro del espectro musical, sino como un género en concreto y con ello un sinfín de controversias, indignaciones, desprecios e ignominias.

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No he podido evitar, en los últimos meses, leer varios artículos y entrevistas donde arremeten de la forma más despectiva hacia el EDM, y lo que más me sorprende es la reacción del público reforzando el odio hacia esta nueva tendencia o moda.

El malestar generalizado con el EDM, suena más o menos así: «Yo hacía eso antes de que fuera cool» o el ya muy conocido: «Esa madre ni es música», y todos los puntos intermedios. La indignación es entendible hasta cierto punto, lo que se conoce como EDM en la actualidad es algo muy simplón, monótono, genérico y hasta cierto punto, corriente. La mayoría de sus detractores argumentan que es prácticamente un cáncer y una vergüenza para la cultura Rave y todo eso, pero hay que ponernos en una perspectiva más objetiva:

Primero que nada, la mayoría de los opositores del EDM son DJs y productores genéricos, y esto es en el sentido más estricto de la palabra, es decir que se definen artísticamente por un género y ¡oh sorpresa! este género o géneros se encuentran orientados hacia el baile. Así es, el circuito donde estos expositores se desenvuelven es, en su totalidad, clubes, fiestas y festivales de BAILE. Es imposible jerarquizar a todos los artistas involucrados en el mundo de la música electrónica de baile, muchos de ellos poseen un talento y una creatividad inconmensurables, otros brillan más bien por su carisma o simpatía con el público, otros son producto de la mercadotecnia, otros gozan de un «prestigio» adquirido con el paso de los años y son considerados como «pioneros», y otros están ahí simplemente por suerte o azares del destino.

Como todos sabemos nunca será posible establecer un canon estético, ni ningún método determinista que nos permita establecer quién es el mejor, causando que todo derive en un constante e incesable concurso de popularidad. En resumen, no importa cuán compleja o cuán elaborada sea, a fin de cuentas es música creada con el propósito de bailar, con fines recreativos, o dicho de otra forma: «para echar desmadre». Cabe destacar que no se puede decir lo mismo con respecto a TODA la música electrónica ya que se extiende a muchos campos más allá del circuito bailable y muchos subgéneros imposibles de definir y clasificar, y que además son presentados en foros distintos aunque a veces coinciden en algunos con la música electrónica de baile.

La recalcada aspereza hacia el género del EDM brota debido a que por primera vez en la historia de la industria musical, las grandes compañías discográficas y promotores han invertido tanto dinero en la música electrónica, convirtiendo a los DJs en auténticos Rockstars. Para algunos es inconcebible la cantidad de dinero que este nuevo grupo de «artistas» recibe por cada presentación, pero cualquier persona con conocimiento del modelo capitalista sabe que la industria de la música funciona igual que todas las demás, esto es, que cada quién obtiene ingresos en función a las ganancias que genera.

Entonces, en este momento el EDM es ciertamente una moda, y como tal, nadie sabe cuánto va a durar, pero es importante sacar el mayor provecho mientras sea posible. Las personas que estaban involucradas en ese mundo desde antes no tendrían por qué preocuparse, es más, creo que deberían alegrarse de que de alguna forma la música electrónica está alcanzando una popularidad nunca antes vista, y está convirtiéndose en la puerta de acceso para mucha gente que nunca en su vida habían tenido ningún acercamiento con música de esta naturaleza.

Siendo honestos ¿cuántos de ustedes comenzaron escuchando música electrónica súper refinada, exquisita y sofisticada? Por algo se tiene que comenzar, digo, no quiero decir nombres, pero aquí en México por ejemplo, varios de los DJs que ahora tocan los géneros que son considerados como «vanguardistas» comenzaron en escenas bastante desvirtuadas como el «Psy-Trance». Es difícil tener un acercamiento puntual con la música electrónica, sobre todo en un país como México donde no existen muchas tiendas especializadas en la materia, todo depende del entorno al que te encuentres expuesto y no todos son tan afortunados como para escuchar a alguien como Jeff Mills en primera instancia, cada quién puede ir tan profundo como quiera, con la cantidad de medios digitales que existen cada persona puede ir internándose hasta donde le plazca, pero reitero, por algún lado tienes que «entrarle».

La idea no es tampoco glorificar, ni tratar de validar el EDM de ninguna forma, es simplemente verla como lo que es, una opción más en la oferta de la industria del entretenimiento, estando conscientes de que la última palabra la tiene el tiempo, un claro ejemplo es el Techno que después de mucho tiempo fue declarado como patrimonio cultural de la ciudad de Detroit. Se debe entender que más bien el desdén hacia esta nueva «modita» es causado porque otros artistas que basan su éxito en su popularidad, más que en su talento sienten pasos en la azotea y que pueden perder adeptos, perdón, seguidores llegando a decir barbaridades tales como que si consumes drogas y haces desfiguros en donde ellos tocan entonces es válido, pero si lo haces en un festival de EDM entonces eres un borrego de lo peor.

Como lo dije antes, echar desmadre es echar desmadre, lo puedes hacer con más o menos estilo, pero la intención es la misma, no hay por qué espantarse, el EDM puede ser algo pasajero, puede haber llegado para quedarse o puede mutar en algo más grotesco, eso nadie lo sabe aún y sólo se sabrá con el paso del tiempo, de momento la única manera de reaccionar sería haciendo música más novedosa e interesante para atraer a toda esta audiencia emergente ávida de sonidos frescos en las pistas de baile, en vez de querer convencer a todos de que tu degenere es más legítimo que el de los demás.

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