Drogas

"El gas de la risa", la droga de bajo costo de moda

El óxido nitroso no solo se utiliza para elaborar tartas, ahora está siendo usado para inflar globos e inhalar su gas como droga.
21.10.21
Ilustración de globos riendo
Ilustración de @lenny_maya

Desde hace un tiempo, los míticos globos con óxido de nitrógeno que inhalabas y te hacían hablar como un Pitufo se han vuelto a poner de moda, pero no para cambiar la voz durante unos segundos. Ahora son un complemento más en las fiestas. En otras palabras, los globos de la risa se están utilizando como una nueva droga. Por cierto, una droga muy barata que puedes conseguir por menos de tres euros (3,50 dólares). 

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Este gas no solamente se usa para conseguir un tono de voz diferente. En la medicina, los dentistas aplicaron este gas para hacer pequeñas cirugías (cuando no tenían anestesia) para evitar el dolor de sus pacientes, pero esto sucedía a finales del siglo XIX. La fecha clave que fija la aparición de la anestesia quirúrgica es el 16 octubre de 1846, cuando el paciente permaneció inmóvil en una operación sin sufrir ningún dolor. 

“El compuesto que se utiliza es óxido nitroso. Es un gas muy estable químicamente que se utiliza como anestesia, como analgésico y en ámbitos industriales como la agricultura o la repostería”, describió Daniel Ayuso, químico y especialista en farmacología y me aclaró que este gas es legal porque está siendo “usado para diferentes profesiones, y por lo tanto es muy fácil comprar dicho gas por cualquier persona”. 

Los efectos de este gas cuando es usado en la medicina eran analgésicos, con el fin de que el paciente no notara ningún dolor. “La repercusión que tiene el gas si se inhala como droga es relajación, tranquilidad, euforia, evasión o desconexión”, enumeró Daniel las diferentes consecuencias que tiene este gas de la risa y me explicó que al ser por inhalación “entra muy rápido en el sistema nervioso y los efectos aparecen al momento. El mayor riesgo es la intoxicación. Si te pasas de la dosis (es difícil calcular la cantidad porque está en un globo), puedes llegar a morir por asfixia. Al introducir un gas en tus pulmones, no estás dejando que entre el oxígeno y puedes morir”. Daniel describió dichas consecuencias como experto en farmacología y licenciado en químicas. 

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El Servicio de Información Toxicológica (SIT) del Ministerio de Justicia de España informó mediante su canal de Youtube, que el gas de la risa puede producir depresión neurológica, atragantamiento, edema de glotis y disnea. Este servicio da cobertura desde 1977 y advirtió que el uso de este gas con fines recreativos produce alteraciones del sistema nervioso, delirio, intoxicación y aumenta el riesgo de accidentes si se combina con el alcohol.

 

En un viaje a Vietnam hace un par de años, Daniel probó este gas. “Lo vendían en todos lados”, señaló e hizo hincapié en que los efectos que él notó fueron los anteriores nombrados: “risa, mareo o relajación. En menos de un minuto todo esto desaparece”. 

Con el fin de profundizar en los efectos del gas de la risa a nivel sanitario, hablé con Juan Carlos Miranda, enfermero de urgencias en Marbella (España), también conocido en Instagram como @enfermero_de_urgencias. “Aunque es un gas que se lleva utilizando más de 200 años con fines sanitarios, en ambientes controlados y locales con buena ventilación, sí existen complicaciones en su consumo con fines lúdicos con el riesgo que conlleva, ya que esa sensación de bienestar y alegría que se busca en muchos casos también va asociada a delirios y alucinaciones en los que esa pérdida de realidad puede llegar a ocasionar efectos letales”, explica Miranda en relación con cómo está cambiando el consumo y las consecuencias. 

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Juan Carlos recuerda cuando vio en los medios de comunicación la muerte de dos jóvenes: “Uno de ellos fue por saltar desde una terraza al parecer por las alucinaciones ocasionadas por el consumo de este gas”, y hace hincapié en que “lo peor quizás esté por llegar, ya que además de alteraciones respiratorias en años pueden desembocar en  daños neuronales que quizás sean mayores las complicaciones a largo plazo”. 

Para conocer mejor qué precios se estaban manejando en el mercado del gas de la risa, investigué a través de Instagram. Hay numerosos perfiles con número de teléfono para comprar dicho producto. Comencé preguntando qué precio tenía y cómo se hacía el envío. “75 euros (87,39 dólares) más 25 euros (29,13 dólares) de fianza un total de 2 kg”, respondió el vendedor, a lo que añadió que para la entrega “nos mandas la dirección y van a entregársela en mano”. 

Pregunté un poco más al vendedor si era gas de la risa o del que se utiliza para repostería, y si me pillan con ello en la calle podría tener algún problema y la persona (no sé si era hombre o mujer) me respondió que “lo mejor es probarlo y saber cómo te sienta. Después de eso sería comprar una bombona (instrumento para introducir el gas)”. La verdad que no resolvió mis dudas iniciales. 

Carolina tiene 28 años, es de Ciudad Vieja en Uruguay y me contó que durante sus vacaciones en Cancún probó con unos amigos el gas de la risa. “Fue muy fácil comprar este gas, porque lo vendían en las playas en forma de globo”, señaló y continuó explicando que las sensaciones que notó eran “mareo, risas y relajación, eso sí, duraron menos de un minuto y creo que me gustó por eso“. 

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En mi conversación con Carolina, recordó que el gas de la risa “es muy barato. Pagué como 3 dólares por dos globos”. 

Como todo lo que se pone de moda ahora, unos de los principales motivos del auge de esta droga está situado en las redes sociales. El hashtag #nitrousoxidesystem en TikTok tiene 37.600 visualizaciones y #laughinggas tiene 34.9 millones. 

“La primera vez que conocí qué era un globo de la risa fue en TikTok“, detalla Julian. Él lleva unos cinco años en España, pero suele viajar mucho a Birmingham para ver a familia y amigos. “En mi ciudad es muy común el uso de los globos de la risa porque son baratos y es divertido“, explica y me cuenta que durante sus vacaciones por Barcelona tuvo “la oportunidad de comprar en varias ocasiones por 2 euros (2,33 dólares) e incluso menos, pero no me transmitieron mucha confianza“. Julian prefiere comprar el gas en sitios de repostería y usarlo en casa con amigos. 

Por cierto, no solamente hay vídeos en TikTok o Instagram sobre los globos de la risa. En YouTube encontré vídeos con el fin de mostrar qué sensaciones aportan estos globos. Algunos de los vídeos cuentan con más de 140 mil visualizaciones. 

Pero no todo el contenido sobre el gas de la risa es ligero, hay perfiles como Druglab que tienen vídeos educativos sobre esta droga. Gracias a sus vídeos se rompen tabús sobre las drogas, y en concreto con el gas de la risa se conoce cómo es la temperatura de tu cuerpo y lo más importante, las consecuencias, como son: congelación de pulmones, labios y cuerdas vocales. Según uno de sus videos, su uso regular intensivo de óxido nitroso puede provocar una deficiencia en vitamina B12 y daños cerebrales y trastornos neurológicos. 

Al hablar con Miranda, enfermero en urgencias, tuve la oportunidad de preguntar sobre si hay un aumento de casos en el hospital por el gas de la risa y me respondió que “este verano sí que hemos podido notar un incremento importante de las asistencias relacionadas con las drogas. Seguro que en breve se podrán analizar los datos con cifras, pero nuestra sensación es que aunque siempre hay épocas del año donde se agudiza el consumo de tóxicos, ahora hay una cierta tendencia de cambio, con pacientes que muestran alteraciones del comportamiento, alucinaciones, agresividad y otras manifestaciones que no eran tan habituales o por lo menos no en tantos casos“.

Un día, al salir de casa y pasar por una calle muy concurrida de gente, vi botellitas metálicas de este gas y llegué a la misma reflexión de Miranda, quien me comentó que “al ver estos hechos debemos de ser conscientes que es una droga que se va extendiendo rápidamente entre jóvenes“.

Por cierto, esta droga, al ser una nueva, no es detectada por los tests de tóxicos, lo cual resulta ser una complicación a la hora de atender a las personas en el ámbito sanitario.