Esquina Boxeo: grandes golpes de teclado para grandes golpes en la cara

Lo único que mis padres hacían juntos fuera del entramado estrictamente obligatorio de sus actividades cotidianas, era ver el box. Así que los sábados por la noche ambos permanecían en el sillón con rayos catódicos brincando sobre su rostro. Es lo único que ellos hacían juntos al igual que los boxeadores: pelear, es lo único que comparten con alguien más.

“Cuando la empieces a leer no vas a poder parar hasta que la terminas”, me dijo Mauricio Salvador, coeditor de la revista Esquina Boxeo y escritor que gusta de teclear sobre putazos. Tenía razón.

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Desde que abrí el número O de esta nueva publicación sobre box no paré. Sólo hice una pequeña pausa para buscar qué diablos era un jab y seguí mi lectura. He visto peleas completas cuando no tengo otra opción pero esta lectura fue como ser el sparring del mejor y, créanme, los chingadazos lo ablandan a uno. Luego de los textos de Márquez Tizano y del propio Mauricio Salvador, sentí comezón en mi hoyito metafísico. Al llegar a “El Desheredado. Edwin Valero 1981-2010” ya vas felizmente arrojado al vacío de la mano de Carlos Acevedo. Se trata de doce rounds sobre la torturada vida de este boxeador. (Si no lloras con este texto, es que ya dejaste de ser persona hace tiempo).

Pero no mueres, alcanzas a llegar vivo a un fragmento de la novela En la cima del mundo de, nada más y nada menos, que Norman Meiler.

Además de Mauricio, Tizano y Acevedo, esta revista la hacen Rodrigo Castillo, Jorge Betanzos, Juanjo Güitrón y Luis Felipe Ortega, con ilustraciones de Luis Carlos Hurtado.

VICE: ¿A quiénes va dirigida Esquina Boxeo?

Mauricio Salvador: El box tuvo un impacto cultural hace mucho tiempo (incluso hubo momentos en que el box, la política y la geopolítica estuvieron involucrados), un impacto cultural que ya no tiene, entonces, sigue siendo un deporte de nicho.  Después hubo una época en que empezó a disminuir el interés, por muchos factores. Comenzó a haber mucha corrupción política al respecto, muchas asociaciones médicas o civiles quisieron prohibirlo, desde siempre lo han querido prohibir porque no deja de ser en esencia… dos güeyes partiéndose la madre.

Hoy en día, los deportes de combate, como la MMA y la UFC de boxeo están resurgiendo. Yo pienso que es porque en tiempos de crisis puedes ver un repunte de la gente poniéndole mucha atención a los deportes de combate, en esencia al box.

¿Cómo se ha vivido el box en México?

México ha tenido a la fecha casi 150 campeones mundiales, y si te pones a verlo es el deporte que nos ha producido mayores logros y mayores competidores a nivel mundial. A pesar de que ha tenido toda esa gran tradición boxistica, nunca hubo una tradición en México de escritura deportiva en general. Tampoco tienes escritores que se vean a sí mismos como escritores de deportes en un nivel serio.

Entonces, ¿cómo está el periodismo deportivo en cuanto al box?

Sí tenemos a escritores que se han ocupado del boxeo. El caso más famoso es Luis Spota, novelista que fue presidente de la Comisión de Box y Lucha del DF y fue fundador de la Consejo Mundial de Boxeo; otro caso muy particular es el de Ricardo Garibay que escribió el reportaje más conocido sobre un boxeador mexicano que es “Las glorias del Púas Olivares” y trata sobre la caída y los vicios del Púas Olivares.

Pero no ha habido mucha tradición de escritura deportiva a comparación de otros países, como en Estados Unidos e Inglaterra que estuvo sustentada en revistas muy buenas como Sports Illustrated y la mítica The Ring. Cuando te pones a hablar con los amigos sobre boxeo y lees todo eso en inglés lo primero que te llega a la mente es que los aficionados, que son muchos mexicanos, se están perdiendo de todo ese material y que sólo acceden al reporte mediante clichés deportivos.

Quienes pelea tras pelea han traducido mejor en palabras lo que pasa en el ring son periodistas que realmente han visto en la escritura un medio de expresión muy alto. Esa tradición no se ha desarrollado mucho en México, aunque hubo periodistas que tuvieron mucha influencia y hay conocedores del boxeo que saben mucho del deporte y hay medios que lo han documentado muchísimo. Por ejemplo, el Esto nació en 1941 y desde entonces ha sido uno de los bastiones para cubrir el boxeo.

Un poco lo que queremos con Esquina es escribir bien sobre boxeo pero no el hálito de “son escritores que pueden escribir sobre lo que sea”, sí escribimos pero nos interesa en serio el boxeo y creemos que se puede tratar de otra manera.

¿Piensan documentar y rescatar archivos?

Sí. Se han escrito muy pocos libros en México, pero por ejemplo no hay una historia del boxeo mexicano. Tampoco está del todo claro quiénes fueron los primeros campeones mexicanos… esos primeros momentos del boxeo mexicano no se le han ofrecido al lector aficionado, tampoco se le han ofrecido lecturas diferentes de lo que significó los primeros ídolos, cuál fue la trascendencia cultural de un Kid Azteca o de un Ratón. Lo hemos visto en documentales pero no ha habido un ofrecimiento sistemático.

Aquí podemos ver al papito del Aurelio Herrera sobre quien escribirán en el siguiente número de Esquina Boxeo.

Tampoco hay una explicación muy buena sobre cómo se empezaron a dar los primeros boxeadores mexicanos, hay algunos recuentos pero nada exhaustivo… En el siguiente número publicaremos algo sobre un boxeador llamado Aurelio Herrera que es como el primer superstar latino.

¿Por qué la gente le gusta tanto esa figura del boxeador, qué ve en ellos?

Creo que los boxeadores condensan muchos de los vicios y muchas virtudes de las personas. Y los condensan en periodos muy cortos de tiempo y en momentos muy intensos. Entonces eso sirve mucho para que la gente pueda verlo como una metáfora de muchas cosas. Pienso que es eso, puede haber mil cosas, pero finalmente para mí es lo que es: dos tipos dándose de golpes y sí hay muchas historias heroicas, pero también hay muchas historias muy patéticas y también hay muchas historias que no le han hecho ningún bien al deporte. Por ejemplo, el caso de Orlando Salido, él empezó a pelear a los quince años porque realmente no tenía de otra. Cuando todos estábamos, no sé, emborrachándonos, este cuate estaba peleando contra hombres. Y ha seguido peleando. Esa historia, por ejemplo, para mí es muy respetable.

Edwin Valero peleando contra Antonio DeMarco.

Pero lo básico es: ¿por qué no escribir bien sobre estas cosas? Ese va a ser nuestro principal reto, encontrar escritores que escriban a este nivel. Pero tenemos columnistas gringos que nos están dando el nivel, nos están poniendo la vara alta y eso está padre porque ya juegas en otra liga. Nuestra relación no es literatura boxeo, es escritura boxeo.

Síguelos en @esquinaboxeo y en esquinaboxeo.com

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