Alcohol

Esto es lo que le pasa a tu cuerpo cuando dejas de beber

Así afecta el alcohol al sistema inmune, al sueño e incluso a la piel.
07 Mayo 2020, 3:45am
mujer arrodillada contra pared bebiendo champán
Jesse Morrow / Stocksy

"Dejar de beber no va a hacer que vivas más tiempo. Solo lo parece" es una de las ocurrencias que tiene mi padre cuando cuestionamos su consumo del alcohol. La verdad es que por mucho que disfrutes del sabor o de lo que te hace sentir, siento mucho decirlo, pero tiene efectos negativos en tu cuerpo y en tu cerebro. El año pasado, me quise poner en forma y experimenté de primera mano las mejoras cuando dejas de beber durante un tiempo. Sí, dejar de beber fue solo uno de los muchos cambios que hice, pero yo no puedo dejar de pensar que fue particularmente importante. Esto es lo que la ciencia dice.

El sistema inmune es más efectivo

Beber muy a menudo y demasiado está asociado con muchos problemas de salud relacionados con el sistema inmune. ¿Pero qué es muy a menudo y demasiado, preguntas? Según el Instituto Nacional de Salud norteamericano, son más de cuatro bebidas en un día o 14 a la semana para los hombres; y más de tres en un día o 7 a la semana para las mujeres —cifras que o son sexistas o están mal calculadas o posiblemente ambas.

De media, la gente que bebe es más susceptible a padecer neumonía y otros problemas respiratorios. Además, tiene un riesgo mayor de sufrir complicaciones o una mala cicatrización después de una cirugía y de padecer septicemia o ciertos tipos de cáncer. “Dejar el alcohol fortalece el sistema inmune y hace que sea más fácil combatir las infecciones”, dice Kristin Kirkpatrick, una dietista de la clínica Cleveland Clinic Wellness Institute. Kirkpatrick cita un estudio de 2015 que halló que el alcohol fatiga las vías de defensa del sistema inmunitario, lo cual hace que disminuya la capacidad de defensa del cuerpo.

Pero tampoco te libras si te emborrachas solo de vez en cuando. Un estudio publicado en la revista Alcohol concluyó que un solo episodio de intoxicación etílica lleva al agotamiento del sistema inmune y a la inflamación. El Instituto Nacional de Abuso de Alcohol y el Alcoholismo de Estados Unidos dice que el consumo en exceso se da cuando la concentración de alcohol en la sangre es igual o superior a 0,08 gramos. Generalmente, esto ocurre cuando un hombre bebe cinco o más cervezas y una mujer cuatro o más en dos horas. La buena noticia es que, si estás enfermo, harto de estarlo y cansado, tu sistema inmune se recuperará en cuanto dejes de beber. “Lo que no está claro es el tiempo que el cuerpo tarda en fortalecerse una vez que se deja el alcohol o la frecuencia a partir de la cual la inmunidad disminuye”, me dice Kirkpatrick.

Comes menos

Según un estudio de la revista Obesity, el hambre de borracho se debe a que el alcohol intensifica los sentidos. La gente que recibía una infusión de alcohol intravenosa igual a dos bebidas, comían un 30 por ciento más que aquellos que recibían una solución salina. ¿Su conclusión? Una intoxicación leve también puede incrementar la actividad cerebral en el hipotálamo y volverte más sensible al olor de la comida y, en consecuencia, hacer que comas más. Otro estudio publicado en el American Journal of Clinical Nutrition sostiene que el alcohol a menudo está relacionado con trastornos alimentarios.



Duermes mejor

Voy a una fiesta, me tomo un par de copas y al poco rato estoy cansado y me quiero ir a la cama. Llego a casa, me meto en la cama y me despierto a las 5 de la mañana, con los ojos de par en par y sin poder volver a quedarme dormido. ¿Te suena? “El alcohol es un depresivo, lo que quiere decir que ralentiza al cuerpo y te hace sentir sueño”, explica Kirkpatrick, y añade que la bebida también está asociado a problemas del sueño porque el cuerpo tiene que trabajar en exceso para metabolizarla. Un par de copas te pueden ayudar a dormir, pero una vez que las hayas metabolizado, probablemente te despiertes o tengas una calidad de sueño peor.

Veintisiete estudios respaldan el análisis de Kirkpatrick y afirman que mientras que el alcohol te ayuda a quedarte dormido más rápida y profundamente al principio, no es sinónimo de reposo y recuperación. Cuando la gente bebe, el sueño se fragmenta y se despierta más a menudo en vez de dormir del tirón, dice Amarjot Surdhar un psiquiatra especializado en problemas de adicción de Northwell Health. “La gente generalmente siente más malestar general y fatiga al día siguiente de haber bebido mucho”, explica. Además, añade que, suprimiendo, retrasando o reduciendo la fase de sueño de movimientos oculares rápidos (MOR), el cerebro sufre. Se cree que esta fase estimula el sistema nervioso central, restaura la química cerebral a los niveles normales y nos ayuda a crear recuerdos. Si le pasa algo a tu sueño MOR, probablemente te sientas como una mierda al día siguiente.

Tienes menos riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer

En el informe de carcinógenos del Programa Nacional de Toxicología del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EUA aparece el consumo de bebidas alcohólicas como un conocido carcinógeno. En particular, el alcohol parece aumentar el riesgo de cáncer de cabeza y de cuello, de esófago, de riñón, de pecho y de colón. Hay también evidencias de que la bebida está asociada con un aumento del riesgo de tener melanoma y cáncer de próstata y de páncreas. Por ello, dejar de darle a la botella es la mejor forma de disminuir el riesgo.

Dejar la bebida puede afectar a la fertilidad en las mujeres

Aunque todo el mundo está de acuerdo en que no mola cogerte la del quince mientras estás embarazada, nadie habla de los efectos del alcohol en la fertilidad. En un estudio danés, se controló el consumo de alcohol en mujeres que intentaban quedarse en cinta. Se medía la bebida en porciones estándares: 1-3, 4-7, 8-13 y 14 o más unidades a la semana. Las mujeres que más alcohol consumían (14 unidades o más a la semana) tuvieron 37 embarazos en 307 ciclos y aquellas que no bebían tuvieron 1,381 embarazos en 8,054 ciclos. Esto equivale a un 18 por ciento menos de probabilidad de quedarse embarazadas en las mujeres que más bebían.

El autor del estudio señala que el consumo de menos de 14 raciones de alcohol a la semana parecía no tener “ningún efecto observable en la fertilidad”.

Y disminuir la probabilidad de esperma dañado o mal formado en los hombres

Un estudio de 2017 halló que, aunque el alcohol no afectaba a la densidad del esperma, sí aumentaba la producción de espermatozoides que tenían una cabeza particularmente grande que contenía ADN potencialmente dañado. Los autores del estudio recomendaban que los padres que quisieran tener hijos dejaran de beber al menos tres meses antes de intentarlo.

Sin embargo, Michael Reitano, urólogo de la empresa de salud masculina Roman de Nueva York, cree que el estudio es un poco dramático pues se ha demostrado que es el exceso el que puede afectar exponencialmente la calidad del semen. Las cantidades menores de alcohol pueden afectar de alguna manera a la forma de los espermatozoides, pero muchos estudios han establecido que el consumo moderado de alcohol no afecta a la fertilidad, me dice.

Tienes la piel mucho mejor

El alcohol es un diúretico, lo que significa que te hace expulsar más líquidos cuando vas al baño. A causa de esto el cuerpo no puede extraer el agua que necesita de la orina de los riñones. ¿El resultado? Una piel seca y poco brillante. “Un bebedor moderado probablemente no vea un cambio a peor en la piel cuando bebe de vez en cuando”, dice Kirkpatrick, pero advierte que el exceso de bebida puede llevar a la desertificación de la cara. Además, el alcohol disminuye la producción corporal de la hormona antidiurética, que ayuda al cuerpo a reabsorber el agua. Deja de beber, o bebe menos, para mejorar el aspecto de tu piel rápidamente, dice.

Este artículo se publicó originalmente en VICE EUA.