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trabajo sexual

Sindicato de prostitutas sí o no: el debate entre abolicionistas y prosex

Trabajadoras sexuales y prosex se ven las caras hoy en un juicio con el colectivo abolicionista.

por Alba Carreres
14 Noviembre 2018, 4:35am

Fotos cedidas por Loola Pérez (izda) y Anna Prats (dcha)

La legalización supuestamente por error del sindicato de trabajadoras sexuales OTRAS provocó el pasado agosto otro dolor de cabeza para el Gobierno de Pedro Sánchez. Desde entonces, el debate está servido. Feministas abolicionistas y prosex se han enfrentado en las redes sociales y hoy se verán las caras en Madrid ante los tribunales.

La Asociación Internacional L’Escola ha demandado al Gobierno por legalizar el sindicato de prostitutas. La plataforma 8M de Sevilla ha demandado directamente al sindicato OTRAS y, a su vez, OTRAS pide firmas contra la represión sindical de las personas que libremente ejercen el trabajo sexual.


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Para hablar sobre la legalización o no de la prostitución en España, reunimos a la activista feminista Loola Pérez —una de las firmantes del manifiesto por la libertad sindical de las trabajadoras sexuales— y a Anna Prats, periodista de investigación feminista que ha recibido amenazas por declararse abiertamente abolicionista e impartir ponencias sobre el tema.

VICE: Hola, chicas. Muchas gracias por habernos atendido a pesar de vuestras diferencias. En primer lugar, ¿qué le diríais a alguien que no tenga aún una opinión formada sobre por qué abolir o legalizar la prostitución?
Loola: Creo que antes de hablar de prostitución deberíamos hablar de prostituciones. Existen muchas formas de ejercer el trabajo sexual. Es importante también diferenciar entre trabajo sexual y trata de personas con fines de explotación sexual, pues son realidades distintas. Las víctimas tienen unas necesidades concretas e institucionalmente deben ser protegidas por las administraciones. Las trabajadoras sexuales necesitan que se reconozcan sus derechos humanos. Ese reconocimiento puede caber en distintas normativas. Lo ideal es que ellas como sujeto político participen en esa regularización.

"Diversos estudios han demostrado que la única forma de acabar con la trata es mediante la criminalización del que genera esa prostitución, el putero" – Anna Prats

Anna: No creo que existan "prostituciones", sino diversas formas de acceder a ella, ya sea por necesidad económica o por distintas formas de trata. La víctima no se reconoce como víctima, y muchas supervivientes de trata o prostitución como Ámbar IL lo han explicado muchas veces, que hasta que no sales no te das cuenta de que es todo lo mismo, solo que se llega por distintas vías.

Abolir (que no prohibir) la prostitución significa cambiar el foco, despenalizar la prostitución, proteger a las prostitutas mediante sistema de Seguridad Social, ayudas, formación en un empleo, etc., para poner ese foco en el que genera esa "demanda", el mal llamado "cliente", el putero. Diversos estudios como el modelo matemático de agosto de 2018 de Persson y Lee, han demostrado que la única forma de acabar con la trata es mediante la criminalización del que genera esa prostitución, el putero.

Loola: Son muchos los colectivos de trabajadoras sexuales, como el Comité de Apoyo a las Trabajadoras Sexuales (CATS), Hetaira o Aprosex, que reivindican que su problema no está en el cliente sino en el estigma social, la represión policial o la violencia institucional que existe en cuanto al trabajo sexual. Conozco los estudios que señala Anna, pero todos parten de un sesgo: que se confunde la prostitución libre con la trata de personas con fines de explotación sexual. Los derechos humanos no pueden depender de sesgos ideológicos.

Anna, hay personas que piensan que hoy en día la abolición es una auténtica utopía, ¿cómo se llevaría a cabo?
Anna: Hay países de sobra que han aplicado ese modelo en los que nos podemos basar (Suecia, Islandia, Francia...) y, según las diferencias sociopolíticas y económicas de nuestro país, podría adaptarse. Yo tomaría las propuestas del artículo de Yolanda Rodríguez Villegas: descriminalizar a las mujeres en situación de prostitución, ayudas integrales, renta mínima de inserción, asesoramiento jurídico y laboral, ayuda profesional para tratar las secuelas médicas y psicológicas, criminalización total del proxenetismo y lucro de la prostitución ajena, incluidos los puteros, prohibición de los burdeles y de la prostitución organizada, formación sobre prostitución con perspectiva feminista, programas de sensibilización en los medios...

Loola: Según la UNDOC, que es la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, solo una de cada siete mujeres que se dedican a la prostitución es víctima de trata. Este dato lo daban para el año 2010. ¿Por qué no se pone el foco en la trata en lugar de en la prostitución? Hay que proteger a las víctimas de trata del tratante y de las redes. Así lo dice el artículo 177 bis del Código Penal. No obstante, parece que el foco el abolicionismo no lo pone aquí, es como si el abolicionismo se lucrase explotando las historias de las trabajadoras sexuales, negándolas como sujeto político y condenándolas a la clandestinidad a la hora de ejercer su trabajo.

"Despenalizar y desprejuiciar, especialmente con respecto a las instituciones debería ser un compromiso por parte de un gobierno que se llama feminista" – Loola Pérez

Anna: Muchos estudios del Parlamento Europeo tachan ese dato de la ONU de "conservador". Según un informe de Fondation Scelles, la prostitución involucra a entre 40 y 42 millones de personas en el mundo, el 90 por ciento de las cuales depende de un proxeneta, por tanto el proxenetismo no sería ningún caso aislado, sino la norma, lo que genera el dinero.

Y me sorprende que hables de lucro cuando lo que se está haciendo es dar voz a las víctimas, que en el lado del lobby regulacionista nunca tienen voz, ya que de ese lado solo se escuchan historias edulcoradas por el marketing del lobby.

Loola, algunas dicen que la legalización empoderaría aún más a los hombres que llevan el negocio ¿Cómo debería ser?
Loola: Existen muchos modelos de legalización. Yo creo que antes de hablar de legalización deberíamos hablar de los derechos humanos de las personas que se dedican al trabajo sexual y poner el foco también en el hecho de que en muchas ocasiones se usa la abolición de la prostitución para perseguir la inmigración. Despenalizar y desprejuiciar, especialmente con respecto a las instituciones, debería ser un compromiso por parte de un Gobierno que se llama feminista. Se dice que el 90 por ciento está explotado, pero objetivamente ni hay un censo ni una muestra al respecto. Es un dato falso que apela al pánico moral y que pretende invalidar el debate.

Anna: ¿Despenalizar los prostíbulos y el proxenetismo? ¿De qué forma puede ser eso feminista? En los distintos modelos, como el alemán y el neozelandés, el 95 por ciento y más del 50 por ciento respectivamente de mujeres en situación de prostitución son mujeres inmigrantes sin acceso a la Seguridad Social o ningún tipo de ayuda, ya que de hecho en Nueva Zelanda está prohibido que las mujeres inmigrantes se prostituyan.

Loola: La lucha contra la trata y la explotación no puede hacerse contra las putas y tampoco contra las feministas aliadas. El informe GRETA da muchas pistas al Gobierno español sobre cómo debería abordar ambos fenómenos. El abolicionismo actúa como un puritanismo: todo por las putas, pero sin ellas, invalidando su voz, sus discursos y recurriendo a la difamación para tratar de restarles credibilidad.

Sobre machismo y trabajo sexual. ¿Por qué es o no es machista?
Anna: Yo, de hecho, no lo llamaría trabajo sexual. El sexo no es algo que pueda mercantilizarse, ya que es un fin en sí mismo, como dice Magdalena Proust. Una relación placentera mutua y recíproca, si no, no es sexo, sería otra cosa, podría llamarse antisexo. La persona no puede separarse de su sexualidad. Si se está vendiendo sexo se vende o alquila la persona, o sus orificios.

El feminismo siempre ha analizado que en la sociedad patriarcal la prostitución sería útil para salvaguardar la identidad o el sistema de valores masculino, saberse con el poder de acceder al cuerpo de la mujer o comprar su consentimiento por dinero, seguir dividiendo a la mujer entre las buenas y las malas, las buenas y útiles para el varón y la familia y las malas y útiles para el varón en sus desahogos sexuales.

La prostitución mantiene el estatus y el poder de los hombres y por ello perpetúa el sistema patriarcal y capitalista. Por no hablar de que según el estudio "Prostitution and Trafficking in 9 countries", más del 89 por ciento de las prostitutas quería dejar la industria pero no podía por no tener otra fuente de ingresos. Es un claro indicador de cómo el sistema patriarcal / capitalista obliga a la mujer sin recursos a vender su cuerpo, ya que no lo haría en otras circunstancias.

"El abolicionismo actúa como un puritanismo: todo por las putas, pero sin ellas, invalidando su voz, sus discursos y recurriendo a la difamación para tratar de restarles credibilidad" – Loola Pérez

Loola: La desigualdad de género no solo puede ser un elemento relacionado con el trabajo sexual sino también con los cuidados. Sin embargo, esto no genera tanto debate porque no está implicado el sexo. Las mujeres tienen voluntariedad y capacidad de agencia. Reducirlas a víctimas simplemente porque lo que hacen libremente con su cuerpo no entra en nuestra moralidad personal es bastante autoritario. "Mi cuerpo es mío" es un lema feminista que debemos rescatar y defender.

En el trabajo sexual, el consentimiento es fundamental. No se venden cuerpos, no hay mujeres despiezadas. Se vende un servicio, una experiencia. Lo ideal es que quien quiera seguir dedicándose a esto lo haga con garantías y con derechos, y no con represión, difamación y violencia. El estigma "puta" atraviesa a las mujeres especialmente, pero no olvidemos que también hay varones que se dedican al trabajo sexual y eso sigue siendo un tabú.

Quizá porque, en parte, desmonta que machismo y prostitución estén siempre relacionados. El feminismo en el que creo no rechaza a las mujeres que se dedican al trabajo sexual, no las persigue o criminaliza. Recordemos esto, porque el feminismo es una lucha que requiere de análisis, perspectiva, compromiso, autocrítica e integración.


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¿Qué creéis que pasará a la larga si se mantiene el sindicato de trabajadoras sexuales en pie?
Anna: Ya hay muestras de lo que ha pasado en otros países: la creación de un sindicato siempre precede a la regulación de la prostitución y, si se mantiene, será el primer paso para la regulación de la prostitución en España. Tenemos ejemplos como De Rode Draad, legalizado en el 85 en Holanda, cuyas demandas han sido únicamente aperturas de cuentas bancarias para las mujeres en prostitución y que el Estado no fijase un horario de cierre en el Barrio Rojo. Es decir, medidas que en todo caso favorecen al proxeneta y no a la mujer en situación de prostitución, o en Alemania con el BSD, cuyo fundador es el presidente de la patronal de puticlubs. Al final, siempre está detrás el proxeneta favoreciéndose de lo que con el marketing se vende como "demandas de mujeres obreras". OTRAS es un sindicato de facto ilegal porque el proxenetismo y el lucro de terceros es una actividad ilegal y solo puede sindicarse quien trabaja para terceros; quien es autónomo monta una asociación.

"OTRAS es un sindicato de facto ilegal porque el proxenetismo y el lucro de terceros es una actividad ilegal y solo puede sindicarse quien trabaja para terceros, quien es autónomo monta una asociación" – Anna Prats

Loola: La continuidad del sindicato desmontaría muchos dogmas institucionales sobre la prostitución. El abolicionismo parte de la premisa de que las personas que se dedican a esta actividad económica son un sujeto pasivo. No lo creo. Es un sujeto que está institucionalmente desprotegido y justo el sindicato ofrece un paraguas para la organización colectiva. Opino también que es un golpe de realidad, porque en ese sindicato pueden confluir muchas realidades, desde las trabajadoras de AFEMTRAS (Agrupación Feminista de Trabajadoras del Sexo), que a menudo viven también represaliadas por la precariedad y la transfobia, a las escorts de lujo, que pueden no solo mostrar la cara amable de la prostitución sino también su solidaridad con otras compañeras.

El sindicato es además una respuesta a la patronal, los abusos laborales (horarios, exámenes médicos obligatorios, clandestinidad…) y la marginalización social. No se puede consentir que la prostitución cuente en el PIB, esté encubierta bajo otras formas de actividad laboral y se trate como delincuentes a un grupo de mujeres que pide derechos humanos. Además, creo que sería también relevante para desmontar informes como el de Ann Jordan y todos sus sesgos metodológicos. E incluso para ofrecer alternativas laborales efectivas a aquellas mujeres que se dedican a la prostitución y quieren abandonar.

Sigue a la autora en @AlbaCarreres.

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