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El dentista ‘carnicero’ imputado por mutilar a más de 100 pacientes en Francia

Sus expacientes se habían quejado del trabajo atroz e innecesario del dentista. Por si fuera poco, el odontólogo no disponía del equipamiento apto para la práctica, aplicaba anestesias fuertísimas y cobraba precios abusivos.
8.3.16
Foto via Coronation Dental Specialty Group/Wikimedia Commons
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El pequeño pueblo francés de Chatêau-Chinon se levanta sobre las onduladas montañas del distrito de Nièvre. Se trata de un enclave que se hizo popular por sus ruinas medievales y por haber sido el hogar del ex presidente francés François Miterrand, quien se convertiría en el líder más longevo de su país después de ser elegido en 1981.

Sin embargo, esta pequeña aldea de apenas 2.100 habitantes se ha hecho popular en los últimos años por una circunstancia mucho menos pintoresca. En 2012, un vecino del pueblo, su único dentista, fue acusado de mutilar y defraudar a más de 120 pacientes durante sus cuatro años de ejercicio.

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Finalmente, tras haberse pasado cuatro años convertido en prófugo de la justicia, y después de sendas órdenes de extradición, el dentista holandés al que se conocía como a Mark Van Nierop [pero cuyo auténtico nombre es Jacobus Marinus Van Nierop], se enfrentará, finalmente, a un jurado. Su juicio arranca hoy mismo en el tribunal criminal de Nevers, una población situada a 65 kilómetros de Château-Chinon.

Van Nierop desembarcó en el tranquilo pueblo francés en 2008. Fue fichado por un reclutador holandés que trabajaba para el ayuntamiento de la Borgoña, y se convirtió en el único dentista que ejercía en Chatêau-Chinon y sus alrededores.

Según la declaración de los testigos publicada en el periódico galo La Dépêche, el flamante dentista se ganó enseguida el favor de los vecinos, quienes le describieron como a un tipo "amigable".

"Tenía una placa de cobre muy bonita y un consultorio moderno", se informaba en las páginas del rotativo, donde Van Nierop era descrito como un hombre "con complexión de jugador de rugby".

Claro que los vecinos ignoraban los antecedentes que el dentista holandés acumulaba en su país de origen, donde sus precarias habilidades como dentista provocaron que fuera desposeído de su licencia.

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Después de que le empezaran a llover las quejas de pacientes y de proveedores a quienes no había pagado, Van Nierop fue declarado en custodia judicial y se le prohibió que abandonara Francia en el año 2013. A pesar de la prohibición Van Nierop viajó a Canadá en diciembre de 2013. Las autoridades le interceptaron tres meses después. En septiembre de 2014 fue extraditado a Holanda, y de Holanda fue extraditado a Francia en enero de 2015.

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El colectivo dental de Morvan, que representa a 120 de la antiguos pacientes de Van Nierop, se presentará como demandante en el juicio que arranca hoy en Nevers. Los pacientes quieren que se reconozcan los daños que padecieron mientras estuvieron en manos del fraudulento dentista, y buscan que se les indemnice. Algunos de ellos aseguran que la indemnización servirá, entre otras cosas, para reparar los daños infligidos en su dentaduras por Van Nierop, a quienes los vecinos han bautizado como a "el carnicero".

Las denuncias contra Van Nierop incluyen cargos de estafa por haber cerrado sesiones innecesarias; de negligencia profesional por haber atendido a más de un paciente al mismo tiempo; además de denuncias por el uso de equipamiento médico inadecuado, y por un preocupante abuso de los anestésicos. En general, el cuadro traza la imagen de un profesional que ejercía su profesión negligentemente de manera sistemática.

"Cada vez que acudíamos a su consulta nos ofrecía lo que convino en llamar 'un pequeño trago' y entonces nos quedábamos dormidos", señala Nicole Martin, una de las ex pacientes del dentista, y presidenta del colectivo Morvan, alrededor del cual se reúnen sus damnificados. Martin se manifestó así en declaraciones publicadas por el diario La Dépêche. "Nos dejaba completamente noqueados, a veces se nos quedaba la cara dormida durante cinco o seis horas".

El rotativo local Le Journal du Centre ha publicado varios testimonios de antiguas víctimas, que han descrito pavorosas experiencias, como el violento raspado de la placa de sus dientes, la inexplicable extracción de dientes que estaban sanos, y las dolorosas secuelas que muchos experimentaban tras haber pasado por su consulta.

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"La primera vez que llegué me inyectó siete u ocho cargas anestésicas (tragos) en las encías. ¡Y me arrancó ocho dientes de una vez!", recuerda Sylviane Boulesteix, una de sus pacientes más desafortunadas. "Después de aquello sangré durante tres días".

Otra de las ex pacientes de Van Nierop es Thérèse Zbinden. Según cuenta, se gastó más de 32.000 euros en el cuidado de su dentadura entre 2009 y 2012. Otros ex pacientes también aseguraron haber derrochado exageradas cantidades de dinero, en parte debido a las exorbitantes facturas que les cobraba Van Nierop — en las que, a menudo, se incluían servicios que jamás se habían prestado.

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A pesar de que varios expertos han confirmado ya el alcance de los daños infligidos por la incompetencia del holandés, ninguna de las víctimas ha sido todavía compensada por sus desgarradoras experiencias. Van Nierop se declaró insolvente y fue abandonado por su compañía aseguradora en 2015 por "formular comunicados falsos".

Antes de la estrepitosa contratación de Van Nierop, Chatêau-Chinon y sus alrededores se habían pasado dos años desprovistos de dentista local. La zona forma parte de uno de los 192 "desiertos médicos" — áreas en las que el gobierno no ha sido capaz de encontrar sucesores para los médicos retirados. Para las 2,5 millones de personas que viven en esas zonas, el acceso a la asistencia sanitaria es cada vez más y más complicado.

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El ministerio de Salud de Francia ha intentado poner freno al problema con la firma de un pacto de Salud Territorial, una iniciativa lanzada en 2012 que alienta a los jóvenes doctores a mudarse hasta zonas rurales del país, donde pueden ejercer su profesión en alguno de los 700 centros de salud que han sido abiertos para cubrir las necesidades de los vecindarios más abandonados. Según cuentan fuentes del gobierno galo, se prevé abrir más de 300 centros para 2017.

Los llamados desiertos médicos han provocado que muchos ayuntamientos se hayan visto obligados a combatir la ausencia de personal médico reclutando los servicios profesionales de otros médicos. Estos cobrarían a menudo cantidades de hasta 20.000 euros solo en concepto de contratación.

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Además de buscar que se las indemnice, el colectivo de damnificados que ha denunciado a Van Nierop también exigirá durante el juicio que arranca hoy, que se intensifiquen los trabajos de supervisión y de control cuando se contrate a profesionales extranjeros en los sectores de la ortodoncia en particular, y de la medicina en general.

La ex paciente y responsable de los damnificados, Nicole Martin, ya denunció en septiembre de 2014, en las páginas del rotativo Le Journal du Centre, que el gobierno necesitaba "implantar una serie de directrices nacionales con carácter urgente".

El colectivo también ha exigido que las autoridades comprueben de manera sistemática el expediente académico y profesional de sus candidatos, y que supervisen su rastro profesional antes de permitirles que practiquen en Francia.

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