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Se publica el vídeo de los policías que mataron a un hombre desarmado en Los Angeles

Los vídeos habían sido confiscados en 2013 hasta que un juez federal ordenó que se publicaran el pasado martes, al dictaminar que constituyen material de interés general.
17.7.15
Imagen vía YouTube

La cámara instalada en el salpicadero del coche patrulla capturó los últimos momentos en la vida de Ricardo Díaz Zeferino, de 34 años, que fue abatido mortalmente a manos de la policía. El incidente sucedió en la ciudad de Gardena en 2013, sin embargo los vídeos fueron confiscados por la policía hasta que un juez federal decretara el martes que se trata de material de interés público.

La ciudad de Gardena apeló inmediatamente a la sentencia decretada por el juez Stephen Wilson y enseguida se le concedió una futura audiencia en un tribunal superior. Sin embargo, los vídeos ya circulan online. El periódico Los Ángeles Times, la agencia Associated Press y el semanario Bloomberg han desafiado la protección de las filmaciones.

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En junio de 2013 Zeferino había salido a la calle con dos amigos en busca de la motocicleta que le había sido recién sustraída a su hermano. Los agentes de policía que investigaban el delito confundieron a los amigos de Díaz Zeferino por los ladrones y les detuvo. Fue en ese momento cuando Zeferino intentó aclarar la confusión.

Los vídeos muestran a tres hombres desarmados con los brazos en alto iluminados por las luces del coche patrulla. Los dos policías se aproximan a los hombres encañonando sus armas. El resplandor de un láser verde ilumina a Zeferino, que está en medio de los tres hombres. Zeferino levanta y baja sus brazos varias veces, como si intentara explicar algo. Entonces se quita la gorra y baja los brazos. En ese momento los policías abren fuego y matan a Zeferino y hieren a uno de sus amigos, que a día de hoy ya está recuperado de sus lesiones.

Los policías implicados en el tiroteo — Christopher Cuff, Chirstopher Méndez, Christopher Sanderson y Matthew Fong Toda — no fueron acusados y se les permitió reincorporarse a sus respectivos trabajos solo un mes después del tiroteo. La oficina del fiscal del distrito determinó entonces que el tiroteo había sido justificado, pues los agentes creyeron que Zeferino estaba intentando desenfundar un arma.

A principios de año la ciudad de Gardena fue condenada a pagar 4.7 millones de dólares a la familia de la víctima, que había interpuesto una demanda judicial. El abogado de la familia, Samuel Paz — que describió el trágico episodio como un asesinato a sangre fría — consideró y argumentó que si el incidente había costado semejante suma de dinero a la ciudad, merecía ser declarado como materia de interés público, según lo contempla la ley de California.

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"El hecho de que se gastaran el dinero de la ciudad, una cantidad que probablemente provenía de los impuestos, no hace más que aumentar el interés público de que el vídeo sea visto", estipuló el juez Wilson en su sentencia. "Y por encima de todo, los acusados no pueden reivindicar ningún interés procedente para preservar la filmación pues podrían estarían encubriendo su negligencia, si la hubiese; o escudarse de su posible comportamiento culpable".

Gardena ha argumentado que la publicación del metraje podría llevar "a una aceleración del enjuiciamiento" de las acciones de los agentes.

Los vídeos han sido puestos a disposición de un público cada vez más sensibilizado con la escalada de brutalidad policial. A lo largo de este último año se han producido ya varios asesinatos en los que la policía ha estado involucrada y que han tenido una repercusión pública tremenda. Sucedió con la muerte de Eric Garner en Nueva York y con la de Michael Brown en Ferguson. Ambos casos han desatado el clamor nacional en contra del exceso de fuerza con que se emplea la policía estadounidense.

"Estas muertes suceden y a menudo se quedan silenciadas", señaló Paz a VICE News. "Las declaraciones de los agentes quedan silenciadas. Las evidencias, se silencian".

"Vivimos en Estados Unidos", añadió. "El comportamiento de nuestros agentes de policía no debería de ser secreto. Estamos hablando de nuestros derechos civiles".