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En imágenes: la violencia fuerza a los niños de Burundi a huir como refugiados

En el campo de refugiados de Nyarugusu situado en el oeste de Tanzania hay cerca de 80.000 refugiados de Burundi. Alrededor del 60 por ciento de ellos son niños.
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Photo par Tom Pilston de l'ONG Save the Children

Como resultado de la violencia y la intimidación que ha rodeado a las controvertidas elecciones presidenciales de Burundi que tuvieron lugar el pasado 21 de julio en medio de disparos y ataques con granadas, más de 165.000 personas han huido a los países vecinos, incluida la República Democrática del Congo, Ruanda, Tanzania y Uganda.

En el superpoblado campo de refugiados de Nyarugusu, en el oeste de Tanzania, hay cerca de 80.000 refugiados de Burundi y el 60 por ciento de ellos son niños.

Se estima que el número de niños que llegan solos — sin la compañía de sus padres o familiares — y a menudo traumatizados al campamento ha aumentado considerablemente de 1.600m a finales de mayo a más de 2.600 el 19 de julio.

Mira el documental de VICE News, Protestas y violencia en la jornada electoral: Burundi al borde del abismo (Dispatch 7)

Alrededor de una quinta parte de los refugiados de Burundi se estima que son niños menores de cinco años y gran parte de ellos llega a los campamentos con síntomas de desnutrición, anemia, malaria, diarrea o enfermedades respiratorias.

"La tensión psicológica sobre los refugiados, especialmente los niños, es casi imposible de medir, pero hemos visto que muchos niños están llegando con un estado físico y mental mucho peor que hace unas semanas", comentó Lisa Parrott, responsable de campo de Save the Children en Tanzania.

Huyendo a Ruanda: Burundi al borde del abismo (Dispatch 1). Ver aquí. 

"Los niños que han llegado hasta el campamento en la última semana han caminado durante días y días sin nada más que la ropa que llevaban puesta y sin prácticamente alimentos. Algunos de estos niños han sido testigos de la violencia y amenazas extremas, ya sea en sus propios hogares en Burundi o en el trayecto de huida, y algunos incluso han visto a sus padres y otros familiares ser asesinados por las milicias".

Todas las fotos son de Tom Pilston / Save the Children

Save the Children está trabajando con socios locales para implementar programas de protección de la infancia y de la educación, incluyendo tres Espacios de Amistad para Niños y tres Espacios Temporales de Aprendizaje, que se espera puedan albergar a 1.200 niños.

Los niños hacen cola para jugar con un trabajador de Save the Children. Estos momentos son importantes en el campamento ya que muchos niños no van a la escuela con el fin de ayudar a la familia con las tareas domésticas.

Muchos refugiados de Burundi huyen durante la madrugada de los disturbios y la violencia y se despiertan desayunando gachas en un campamento de refugiados.  

Un niño se prepara para ir al colegia en medio de las tiendas del campamento. 

Gloria [todos los nombres han sido cambiados], una madre de 24 años de Burundi, tenía una vida tranquila con su marido y sus tres hijos pequeños; Yasmina, de cuatro, Mugisha de dos y Aline, de siete meses.Hace unos meses, la violencia se intensificó en su ciudad natal y se vio obligada a huir, se separó de su marido durante el peligroso viaje a Nyarugusu.

Juliette también huyó con sus cuatro hijos menores cuando la violencia se intensificó en Burundi. Ella y su joven familia llegaron a Nyarugusu el 29 de junio, pero se les robaron todas sus pertenencias durante el viaje. La hija de Juliette de 5 meses, sufre de desnutrición aguda.

Los niños refugiados atienden a clase en un aula improvisada y hacen un descanso mientras aprenden inglés. 

Augustin huyó a Tanzania cuando hombres armados dispararon y mataron a sus padres. Unos días antes, un soldado lanzó una granada de mano en su escuela mientras estaban en clase. Augustin logró escapar con su hermano mayor Yves, quien ahora se ocupa de él en el campamento. 

Yasmina de 4 años y su hermano Mugisha de 2, hicieron un viaje difícil desde Burundi, con su madre Gloria y su hermanita Aline.