MIRA:
Si tenía suerte y me llamaban para ver el piso, podía encontrarme con situaciones de todo tipo. Compañeros que cuchicheaban a medida que avanzabas por el pasillo, saludos con los otros visitantes que entraban antes o después de ti, personas que te ponían por las nubes el piso para al final pedirte 900 euros de fianza por una habitación, o espacios que nada tenían que ver con las fotografías.En una ocasión, después de que la chica que se iba del piso me hiciera preguntas del tipo: “¿te consideras una buena anfitriona?” o “¿tienes un novio o tienes algo en Madrid?”, me pidió que le dijese tres de mis virtudes y de mis defectos. Me quedé con las mismas respuestas que Amaia en la entrevista para la clase de protocolo de Operación Triunfo (“ay, no sé, no sé, qué horror, no sé qué decir”).Al final tuve suerte y, después de un doble casting —primero con la chica que se iba y después con los compañeros que se quedaban— conseguí una habitación por un precio por debajo de la media. Pero no todo el mundo lo consigue. Estuve hablando con distintas personas que están buscando y que siguen peleándose contra los precios abusivos y las condiciones imposibles para alquilar una habitación.
Julia Domingo, 28 años, de Granada, busca piso en Barcelona
Foto cortesía de Julia Domingo
El caso más fuerte que me he encontrado fue con dos extranjeras que publicaban un anuncio en inglés alquilando una habitación con muchas preguntas. Yo mandé el correo y me contestaron que, si no respondía al cuestionario, iba a la bolsa de reserva.En estos cuestionarios suelen preguntar el nombre, la edad, a qué te dedicas, qué nivel de estudios tienes —muy snob todo—, qué haces en tu tiempo libre, tres cosas que te gustan y tres que no, si tienes mascotas, si te gustan —a pesar de que en este caso se especificaba que el piso era sin mascotas.La gente alquila la habitación y te pone precio para usar las zonas comunes. No voy a estar pagando 350 euros para no poder cocinar en casa. No lo concibo
A Julia la descartaron para alquilar esta habitación por no mandar sus usuarios de redes sociales
Lucas Basile, 33 años, busca en Barcelona
Foto cortesía de Lucas Basile
También me encontré con dos habitaciones con el baño fuera del piso; en una estaba fuera del balcón y en la otra en el patio. La habitación del segundo piso no tenía ni ventana.Después otro tío me dijo que alquilaba la habitación y no el piso, y que por eso no podía invitar un amigo a comer o tener visitas. Hubo otra persona que, al contrario, me dijo que ella compartía piso y no sólo alquilaba una habitación, así que por eso no podía cerrar la puerta de mi cuarto o comer solo.Un tío me dijo que alquilaba la habitación y no el piso, y que por eso no podía invitar a amigos a comer o tener visitas. Hubo otra persona que, al contrario, me dijo que ella compartía piso y no sólo alquilaba una habitación, así que por eso no podía cerrar la puerta de mi cuarto o comer solo
María Fernanda Ruiz, 22 años, de Colombia, busca piso en Madrid
Foto cortesía de María Fernanda Ruiz

Cristina Solá, 31 años, de Barcelona, busca piso en Madrid
Fotografía cortesía de Cristina Solá
Lo más raro que me han llegado a preguntar es cuántas horas pasaría en el piso, porque algún inquilino estudia mucho y no puede distraerse con ruidos. Así que quieren a alguien que vaya sólo a dormir. Una mujer me dijo que, como primera norma, no podía subir a nadie a la casa y que si iba a recibir visitas tendrían que alojarse en la casa mínimo un día.Al preguntarle qué significaba, si es que era un hostal o algo parecido, me contestó que había tenido muchos problemas con las visitas, desde que subieran a cualquiera de madrugada, pasando por los que dicen que van a estudiar y terminan viendo el fútbol en el salón, hasta la novia que se pasaba todos los fines de semana con el chico que tenía la habitación alquilada pero sin pagar gastos.Me han llegado a preguntar es cuántas horas pasaría en el piso, porque algún inquilino estudia mucho y no puede distraerse con ruidos, así que quieren a alguien que vaya sólo a dormir
“Con lo que para mí es muy importante que en la casa sólo entre la gente que vive allí. Como entiendo que la gente de fuera, podéis recibir visitas, os ofrezco poder alquilar una cama supletoria, en las habitaciones que están preparadas para ello”, me ofreció. Después de eso no esperé a leer las siguientes normas.Una mujer me dijo que, como primera norma, no podía subir a nadie a la casa y que si iba a recibir visitas tendrían que alojarse en la casa mínimo un día, como en un hostal
Óscar Plano, 42 años, de Zaragoza, busca en Madrid
Fotografía cortesía de Óscar Plano
Lo más raro que me han planteado como condición para alquilar una habitación es tener que pagar tres meses de fianza y 180 euros adicionales por quedarme con unos muebles y una cama.También he sido rechazado por no ser universitario, por no tener un trabajo con contrato indefinido y situaciones interminables de entregar papeles y más papeles para un piso (nóminas, avales, vida laboral, movimientos de cuenta), para, al fin, tras entregarlo todo, perder el piso porque se lo dan a alguien con mejor perfil que yo.Me he encontrado con algunas situaciones desagradables. Sobre todo negativas por teléfono por ser hombre o por mi edad