Cultură

Cómo es crecer con neonazis de élite

"Tenía diecinueve años cuando me di cuenta de que el Holocausto era real."
23.10.17
Foto por Annette Hauschild, cortesía de Ostkreuz.

Este artículo fue publicado originalmente en VICE Alemania.

Heidi Benneckenstein tiene veinticuatro años, es profesora y madre de un pequeño niño. Hace un poco más de un año, sin embargo, era una neonazi llamada Heidrun Redeker. Heidrun nació en una familia de extrema derecha cerca de Munich. Fue criada según los valores "völkishe", una tradición germana que se traduce más o menos como "folclóricos", pero que significa algo mucho más siniestro, mejor descrito por las nociones de disciplina, obediencia y patriotismo fanático.

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Cuando tenía siete años, Heidi pasó su primera, entre muchas otras vacaciones, en un campo de verano administrado por "Heimattreuen Deutschen Jugend" (HDJ), un club juvenil que buscaba formar a la nueva generación de nazis de élite (el club fue clausurado en 2009 por el Ministro de Interior). Heidi solía negar el Holocausto y celebrar el natalicio de Hitler.

Además de se profesora, Heidi también disfruta de escribir. Recientemente publicó su primer libro, Ein Deutsches Mädchen (A German Girl), una autobiografía que da cuenta del trabajo interno de la escena neonazi alemana. Me reuní con ella para hablar sobre eso.

VICE: ¿Cómo fue tu niñez?
Heidi Benneckenstein: Mi padre era muy estricto, teníamos que pedirle permiso para todo. En la cena, mi hermana y yo solo podíamos hablar cuando nos lo pedían.

Eso suena estricto, pero no particularmente nazi.
No, pero todo eso se basa en valores nazis.

¿Cuándo te diste cuenta que tu familia era nazi y no solo distinta?
Para el momento en que entré al colegio, ya tenía un presentimiento de que éramos diferentes a las demás familias. Una vez, recuerdo estarle enseñando a mi mejor amiga cómo dibujar una esvástica. En ese momento no sabía que fuera un símbolo de extrema derecha. Solo pensaba estar compartiendo algo interesante con mi amiga.

Tu padre es un neonazi que niega el Holocausto y celebra el natalicio de Hitler. ¿Cómo es tu madre?
Entre más lo pienso, más me convenzo de que ella no era tan extremista, por lo menos comparada con mi padre. Obviamente ella escuchaba y toleraba todos sus chistes racistas. Pero tuve una relación muy cercana, incluso amorosa con ella. Trató de protegerme de mi padre tanto como pudo.

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Tu primer contacto con la escena neonazi más extensa, fue a la edad de siete años, cuando asististe a un campo moderno de juventudes pro-Hitler. ¿Cómo fue eso?
La primera tarde de hecho fue muy divertida porque se sentía como un club vacacional normal, pasamos la mayoría del tiempo jugando. El ánimo cambió en los siguientes días, en la medida en que las reglas y aquellos quienes las promovían, se fueron poniendo más estrictos.

¿Cómo?
Por ejemplo, nos hacían despertar a las siete de la mañana para hacer ejercicio con temperaturas bajo cero. Durante una de las llamadas matutinas, un chico fue castigado por no pararse completamente derecho. Fue obligado a hacer flexiones de pecho mientras le gritaban. Algunos de los líderes del campamento podían incluso pegarle a los niños que desobedecían sus órdenes.

¿Hubo otro tipo de actividades en el campamento?
La niñas principalmente practicaban costura y bordados, mientras los niños construían cosas o boxeaban. Con frecuencia había charlas sobre nazis prominentes, como Hanna Reitsch, aviadora favorita de Hitler. Antes de dormir cantábamos canciones del tercer Reich (Alemania Nazi). Realmente nos estaban formando como nazis de élite.

En tu libro escribes que la policía siempre vigiló el campamento ¿alguna vez intervino?
El servicio secreto siempre se acomodaba al frente del campamento, pero nunca entró. En el campamento nos enseñaban que la policía era nuestra enemiga. Una noche nos dijeron que la policía había acordonado el campamento y nos hicieron correr al bosque. Cuando llegamos a un claro, no había policías en ninguna parte, en vez de eso había una cabeza de cerdo en un palo. Creo que era un prueba, pero no tengo ni idea de cuál era su propósito.


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¿Cómo te hiciste miembro?
Solo recibías una invitación si la organización te consideraba digno de ello. Usualmente convocaban a niños provenientes de familias de académicos y de la clase alta, con menos frecuencia convocaban de otros rincones de la escena.

¿El calvo neonazi en botas Doc Martens, es solo un cliché?
En los noventa la extrema derecha aprendió que necesitaba una nueva imagen para atraer a las generaciones más jóvenes. Hoy, existen neonazis con barbas de hipsters. Pero utilizan ropa y marcas especificas que les permiten identificarse entre ellos.

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¿Qué tanto conocen realmente los neonazis sobre política?
Si tratas de sostener una conversación sobre asuntos políticos complejos, pronto te das cuenta de que su conocimiento es muy limitado. La mayoría de las veces solo repiten frases que han aprendido de memoria de sus libros. De hecho no entienden lo que están diciendo.

Tu creciste en una familia estricta de extrema derecha. Pero, ¿cómo llegan los otros jóvenes al la escena nazi?
De hecho es raro que las personas lleguen ahí a través de sus familias. La mayoría tienen entre quince y dieciséis años cuando entran en escena, usualmente a manera de rebelión. La ideología es muy fácil de entender y digerir, así que es muy fácil convertir a las personas. Muchos se hacen nazis temporalmente, que van por ahí matoneando gente hasta que logran madurar.

En tu libro, escribes que peleaste más con punks que con extranjeros. ¿Son racistas todos los neonazis?
Eso depende de dónde te criaste. En el este de Alemania hay menos inmigrantes y así, menos contacto y posibilidades de choque. Encontrarás más racistas en ciudades multiculturales como Berlín o Munich. Nunca traté de ser amiga de extranjeros, pero no eran mis peores enemigos. ¿Quiénes eran tus enemigos?
La policía, las autoridades y la izquierda. También, los "bonachones", aquellas personas que siempre quieren verse bien y hacer cosas buenas, que siempre son positivas y hacen manifestaciones en contra de la derecha.

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¿Quieres decir que los neonazis nunca son positivos o felices?
Si estás dentro de la escena, no es cool que des la impresión de que eres una buena persona. Tú deliberadamente rechazas a las personas y tienes una mirada negativa del mundo. Despreciamos a las personas que piensan distinto a nosotros. Yo no era muy feliz en esa época de mi vida. Personalmente, estaba muy frustrada.

¿Tu primer novio también era neonazi?
Sí. Tenía catorce años cuando nos conocimos. Estábamos en un concierto y ambos estábamos borrachos. Como puedes imaginarte, los neonazis no son las personas más románticas. Una vez un tipo se me acercó y me preguntó que si quería conocer su colección de esvásticas. Incluso para un nazi, eso era bastante malo.


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La extrema derecha está dominada por hombres. ¿Qué se siente ser mujer en esta escena?
Puede ser muy complicado porque la agresión sexual es bastante común. A veces es solo una mano sobre tu pierna, pero sé de chicas que han sido violadas. Incluso si algunas historias de abuso se hacían públicas, nadie haría nada por castigar a los implicados. La camaradería entre hombres es mucho más importante que el bienestar de las mujeres. La mayoría de mujeres solo tratan de imitar a los hombres, a través de un comportamiento rudo y agresivo.

En la ideología neonazi, las mujeres se subordinan a los hombres. ¿Por qué esta jerarquía de género persiste en la escena neonazi?
La mayoría de las mujeres que se pierden en este movimiento tienen problemas de autoestima. Es más fácil hacer lo que te piden, que causarte problemas.

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Tu te causaste problemas y aún así lograste salir. ¿Cómo lo hiciste?
Fue un proceso que tardó años. Realmente empecé a hacer resistencia a la ideología cuando conocí a mi esposo, Felix. Empezamos a hablar sobre cosas de las que nadie más hablaba: el trato a las mujeres, cómo vivían los nazis y a lo que se dedicaban. El vivió en Dortmund y en su momento fue rechazado por la escena local porque salía y parchaba con nazis de inclinación de izquierda.

¿Pero acaso no son los neonazis de izquierda muy godos, de todas formas? ¿Es así de fácil volverse enemigo de la comunidad?
Obvio que siguen siendo muy de derecha. Pero en el momento en el que empiezas a cuestionar cualquier cosa, o a criticar a Hitler (máximo tabú) entonces eres considerado un traidor.

Renunciar a tu membresía es una cosa, ¿pero cómo superaste tu acondicionamiento?
Tuve que hacer todo con pequeños pasos. Cuando empecé a dudar sobre la ideología, inmediatamente empecé a sentir vergüenza del movimiento al que pertenecía. Felix y yo nos mudamos a Munich y empezamos a vivir en un área muy multicultural, donde nuestros vecinos extranjeros eran muy amigables. Pero tomó mucho más que eso para mezclarnos de verdad con otro tipo de personas y hacer un verdadero quiebre. Por ejemplo, había negado por tantos años el Holocausto, que la idea se había implantado en lo profundo de mi cerebro. Me tomó mucho tiempo poder verlo de manera crítica.

¿Cuándo te enteraste de que el Holocausto había sido real?
Tenía alrededor de diecinueve años. Tuve que revaluar completamente la historia y admitir que había estado terriblemente equivocada. Era el último retazo de ideología nazi que quedaba en mí.

¿Por qué no hay un mayor número de desertores?
Porque escapar significa cuestionarte a ti mismo y cuestionar a todo lo que has hecho. Estás tan inmerso en esta ideología que es una parte enorme de tu identidad. Muchos no creen que sea posible regresar a la sociedad mainstream y ser aceptados o recibir ayuda. Tienes que empezar una nueva vida, lo cual obviamente es muy difícil.

¿Esperas venganza por parte del movimiento?
Sí, pero es solo una consecuencia natural de tu partida. Hace poco alguien dibujó una enorme esvástica con las palabras "él te atrapará" en la pared de una estación de tren, cerca a nuestra casa.

¿Crees que en este momento haces parte de la sociedad mainstream?
Mi hijo nació hace poco más de seis meses y yo acabo de aprobar el curso que me permitirá ser maestra. Honestamente, he tenido dudas sobre si ese es el camino profesional que debo seguir, dados mis antecedentes. Pero sé que no soy mi padre y que tengo una concepción completamente diferente de la lógica de un niño. Sí, todo eso se siente como si me graduara de la sociedad mainstream.