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El mezcal clonado será posible gracias a este proyecto de rescate en Oaxaca

Está muy cool hacer y tomar este destilado pero, si no pensamos en el futuro, el gusto nos durará poco.
11.3.19

Artículo publicado por VICE México.

Es muy bonito tomar mezcal, ¿no? Todos los días, millones y millones de personas en México, y todo el mundo, le dan besos a este destilado que, dicho sea de paso, cada vez es más consumido.

¿Pero a quién le ocupa que esta especie siga existiendo de forma sana y sustentable, a pesar de su alta demanda? La verdad, no a muchos. No obstante, entre quienes sí están interesados surgió una opción que cualquiera sólo hubiera imaginado en una película de sci-fi: la clonación.

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Por loco que parezca, es cierto: para 2023 quizá estemos probando la primera generación de mezcales de agaves producidos de esta forma. Ello se debe a un proyecto llamado Maguey, a cargo de la destilería de Los Danzantes, así como de investigadores del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY) y de la Universidad Autónoma Chapingo.

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La idea surgió en 2012, cuando muchos empezaron a prever que la creciente demanda de la planta podría traer problemas de desabasto en el futuro. Pero ese momento no tardó mucho en llegar. Así que a lo largo de dos años hicieron investigación y experimentación, y finalmente lanzaron una primera versión del proyecto en 2014.


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Lo que hicieron fue aprovechar una característica de la forma de reproducción asexual de los agaves. Esta capacidad le permite normalmente a cada ejemplar producir pequeños brotes, llamados hijuelos. Estos, al ser trasplantados y crecer, se convierten en réplicas idénticas de la planta original.

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Entonces los científicos fueron un paso adelante y crearon un banco de germoplasma en Oaxaca. Luego iniciaron ahí un programa de multiplicación por cultivo de tejidos; es decir, que se aprovechó la capacidad natural que tienen estas plantas de generar hijuelos in vitro en un laboratorio, donde ajustaron a modo su nutrición.


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La razón de que se llevaran esos hijuelos al laboratorio fue para salvarlos de las condiciones ambientales adversas que posiblemente no los dejaran madurar; o de los agricultores que, para hacer mezcal, pudieran arrancarlos antes de dejarlos reproducirse.

Posteriormente, las primeras pequeñas plantas fueron trasladadas a invernaderos en Oaxaca, para su aclimatación y adaptación.

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Ahí se mantuvieron entre tres y seis meses antes de mandarlas a un vivero donde maduraron y fueron cuidadas, hasta cumplir al menos un año. Llegado ese punto se les llevó a un campo de cultivo al aire libre.

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Actualmente, el Proyecto Maguey ha llevado a los sembradíos a 457 mil plantas, de especies como el Arroqueño, Coyote, Mexicano, Cincoañero, Sierra Negra, Azulín, Maguey de Lumbre, Madrecuishe, Tobasiche o Barril. Y se espera que sea hasta 2023 cuando por fin alcancen la madurez necesaria para ser cortados y convertidos en un destilado único.


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“Lo que intentamos con esta iniciativa es rescatar la reproducción de magueyes silvestres que han resultado muy atractivos para el mercado. A nadie le queda duda que hacer mezcal es lo de hoy, y que está muy bien, pero si no pensamos a futuro nos va a durar muy poquito el gusto”, asegura Sten Maldonado, director de nuevos proyectos en Destilería Los Danzantes.

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