'Leaving Neverland' es un ajuste de cuentas para fans de Michael Jackson

El documental de HBO pide a los espectadores que sean testigos de las acusaciones de abuso sexual en contra de la superestrella.
Michael Jackson Leaving Neverland
Imagen vía YouTube

James Baldwin escribió: "Si tienes que mentir sobre un aspecto de la historia de alguien, tienes que mentir sobre todo". Es una verdad que en la era del #MeToo ha golpeado a seguidores de artistas y creadores de quienes ahora sabemos que hicieron cosas horribles. En algún punto de esta cultura centrada en famosos, se instaló la falacia de que un artista al que admiras también debe ser una persona admirable. Es una mentira omnipresente y emocional que vuelve cada vez más reducido el número de simpatizantes en las respectivas esquinas de hombres como Louis CK, Woody Allen y Bill Cosby. Leaving Neverland, el atroz documental de cuatro horas que se estrenó el fin de semana pasado a través de HBO, exige al espectador mirar esta falacia sin ningún tipo de eufemismo o moderación. ¿Puede esta persona cuya música todos conocemos y amamos ser el mismo hombre acusado de abusar sexualmente de niños? La respuesta que da el documental es que sí, pero no ofrece recetas ni respuestas definitivas. Lo que pide es que, por un momento, permitamos que las historias de los sobrevivientes de Michael Jackson resuenen con mayor fuerza que su música.

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Aunque lo han vendido como un documental sobre Michael Jackson, Leaving Neverland se centra en los relatos del supuesto abuso sexual que cometió el cantante en contra de dos hombres, James Safechuck y Wade Robson, y está compuesto exclusivamente de sus testimonios y los de sus familias. A lo largo de la conmovedora y difícil película, los dos hombres relatan con afirmaciones francas y gráficamente explícitas cómo el cantante abusó sexualmente de ellos durante la mayor parte de sus infancias. A través de sus testimonios, emerge una dimensión oscura y monstruosa de la superestrella. “Fue una de las personas más bondadosas y amables que conocí en mi vida. Me ayudó tremendamente, me ayudó con mi carrera, me ayudó con mi creatividad", dice Robson en los primeros minutos de la película detrás de unas fotos suyas de cuando era un niño junto a Jackson. Y continúa, con la voz quebrada, "Y también abusó de mí sexualmente durante siete años".

Las primeras dos horas de Leaving Neverland se tratan sobre cómo Robson y Safechuck conocieron, respectivamente, a Michael Jackson. Robson conoció al cantante a los 5 años, tras haber ganado una competencia de baile para niños. Safechuck también conoció a Jackson cuando era un niño pequeño tras haber protagonizado un comercial de Pepsi junto a él. Esos encuentros, dicen ambos, fueron el comienzo de la seducción hacia sus familias con celebridad y riqueza. Mientras Robson y Safechuck describen cómo Jackson fue subiendo el nivel de sus citas inicialmente inocentes para convertirlas en actos sexuales y caricias, sus padres y otros familiares describen cómo comenzaron a querer y confiar en la estrella quien, pensaron, era generosa aunque tal vez extraña. Las otras dos horas son el relato de cómo Robson y Safechuck fueron creciendo, enfrentándose al rechazo de Jackson cuando los reemplazó con chicos nuevos y, todavía en negación por su propio abuso, defendiendo a Jackson en la corte contra las muy publicitadas denuncias de abuso sexual en su contra en los años 90 y 00.

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Aunque Leaving Neverland está llena de momentos trágicos que te rompen el corazón, la segunda parte es particularmente desgarradora, al escuchar a Robson y Safechuck hablar del abuso y de su trauma como adultos. Ambos se vieron motivados a hablar con sus familias sobre el supuesto abuso de Jackson después de haberse convertido en padres. En 2013, Robson decidió hacer pública su historia, lo que inspiró a Safechuck a hacer lo mismo. "A pesar de que hay muchas partes de todo esto que siguen siendo aterradoras e incómodas de hablar en público … estos detalles sexuales y estas locuras que sucedieron entre Michael y yo, están mucho mejor que la mentira", dice Robson mientras el documental llega al momento actual.

Claramente Leaving Neverland muestra un solo lado. Como muchos críticos han dicho, la película no incluye entrevistas con personas que hayan conocido a Jackson y que no estuvieran conectadas con Robson y Safechuck. La familia de Jackson niega las acusaciones hechas en la película y demandó a HBO por $ 100 millones de dólares. Sin embargo, después de la lucha interna que implica ver el documental, entiendo cómo la influencia global y continua de Jackson deja espacio para tal desequilibrio. Su audiencia es intergeneracional y ha sentido la presencia e influencia de Jackson en la cultura pop por la mayor parte de su vida, si no es que toda. Y su legado en la música y el baile sigue vivo en el pop actual, casi una década después de su muerte. Sus canciones no solo son omnipresentes, su influencia recorre el trabajo de todas nuestras superestrellas actuales, de las coreografías de Bruno Mars, a los videos de Lady Gaga o el marco de dominación global del pop de Beyoncé, por nombrar algunos. Leaving Neverland muestra uno solo de los lados en la confrontación intrínseca a Michael Jackson, entre el personaje que ama el público y el que escondimos en un cajón de la mente desde los 90.

La pregunta subyacente que le grita desde la pantalla el docu a los fans de Jackson es: ¿qué hacemos, pues, con su música? A diferencia de R. Kelly, a Jackson no lo puedes cortar ni subestimar. Desterrar su música de las plataformas de streaming o de las ondas de radio no le envía un mensaje de condena ni le arruina su riqueza. A medida que aparecen los créditos finales, unas diapositivas aparecen junto a fotografías que parecen mostrar a Robson quemando memorabilia y objetos de interés de Jackson en una fogata con su hija pequeña observando. Un libro sobre Neverland Valley, un guante de lentejuelas blancas, la chaqueta de Thriller, todo ennegrecido y rizado en los bordes a medida que el fuego se apodera de ellos. Y es que no pude evitar pensar en esas fotos, varios días después, cuando estaba doblando mi ropa y encontré mi camiseta favorita de Michael.

Hay una insinuación en estos momentos finales sobre cómo lo que queda es seguir adelante con honestidad. Tal vez dentro de unos años lo parcial de la película la vuelva incomprensible. ¿Cómo, los futuros espectadores podrían preguntarse, el talento y la celebridad de un hombre arden tan brillantemente que son capaces de cegar tan intensamente a tantas personas? Como nos lo recuerda y asegura la misma Leaving Neverland, "no sabíamos lo malo que era" ya no es un pretexto viable.

Este artículo apareció originalmente en Noisey US.

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